
Los salarios registrados crecieron un 2% en promedio en diciembre de 2025, ubicándose 0,8 puntos porcentuales por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de ese mes, que fue de 2,8%, informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).
En el largo plazo, los sueldos formales —tanto del sector público como del privado— no le ganaron a la inflación. Mientras el IPC acumulado en 2025 alcanzó el 31,5%, los salarios se ajustaron un 28,8%. Eso implicó 2,7 puntos porcentuales menos que el aumento general en los precios de consumo.
La pérdida de poder adquisitivo fue transversal a todos los sectores. Según datos oficiales, el salario de los trabajadores privados registrados aumentó 28,7% en el año, el del sector público 28,9% y el de los empleados no registrados 27,5%. En todos los casos, los incrementos quedaron por debajo de la suba de precios acumulada, lo que se tradujo en una caída real de los ingresos.
El informe del INDEC señala que la brecha entre salarios e inflación se profundizó sobre todo en el último trimestre del año, cuando las paritarias acordadas en meses previos resultaron insuficientes frente a la aceleración de los precios.
Así, “en diciembre de 2025, la capacidad de compra de las remuneraciones promedio en el empleo formal del sector privado sufrió un retroceso, acumulando cuatro meses de reducción”, indicó un informe de la Secretaría de Trabajo.
El informe puntualizó, además, que entre septiembre y diciembre la reducción acumulada alcanzó el 2,4%. “A pesar de esta tendencia reciente, el poder adquisitivo de diciembre de 2025 se sitúa un 13,4% por encima del nivel de diciembre de 2023 y supera en un 1% al valor de noviembre de 2023, mes previo a la devaluación de la moneda nacional”, detalló la cartera de Trabajo.
No obstante, los datos oficiales muestran que la pérdida de poder adquisitivo no solo afecta el consumo de los hogares, sino que también repercute en la economía en general al reducir la capacidad de gasto y la demanda interna.
El índice de salarios que publica el Indec se elabora en base a la evolución de los sueldos del sector privado registrado, del sector público y del sector no registrado. Ninguno de esos segmentos logró igualar o superar la inflación anual, lo que consolidó una tendencia de deterioro de los ingresos reales durante 2025.
Cae el empleo y crece el trabajo autónomo
Según datos difundidos por el propio Ministerio de Capital Humano, a partir del SIPA, entre noviembre de 2023 —previo al inicio de la gestión de Javier Milei— y ese mes de 2025 se perdieron alrededor de 300.000 puestos de trabajo asalariados formales.
El sector privado fue el más afectado: los asalariados privados pasaron de 6.385.800 a 6.189.100, una merma de 196.700 puestos en dos años, equivalente a una caída del 3,1%.
En el sector público la caída fue menor: la dotación total se redujo de 3.484.300 a 3.403.400, con una pérdida de 80.900 empleos, una contracción del 2,3%. Además, el empleo en casas particulares registró una merma del 4,7%, al pasar de 464.500 a 442.500 trabajadores, es decir 22.000 puestos menos en el período relevado.
En conjunto, la cantidad total de empleos asalariados registrados perdidos en los primeros dos años de la gestión de Milei ronda los 299.600.
Sin embargo, hubo un dato positivo entre los trabajadores independientes: el crecimiento fue leve (1,9%) pero marca una señal favorable para el mercado laboral. Según el SIPA, en noviembre de 2023 había 385.800 personas trabajando de forma independiente; dos años después ese número ascendió a 393.000 (7.200 más).
El mejor desempeño correspondió a la categoría de “monotributistas”, que pasó de 2.037.800 a 2.175.100 trabajadores registrados en los últimos dos años, un crecimiento del 6,7% que implicó la incorporación de 137.400 personas.
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