Símbolo de una ciudad emplazada sobre barrancas y creado en homenaje al general Belgrano, el Mástil de la Bandera refleja la realidad de la ciudad, cruzada por el vandalismo urbano y los problemas presupuestarios de la Municipalidad.Desde el 1º de abril, el pabellón nacional no es izado los fines de semana o feriados, tal como se acostumbraba en los últimos tiempos.A partir de esa fecha, la Municipalidad dispuso cortar los módulos productivos -horas extras- en distintas áreas de servicios, lo que derivó en que no haya personal para llevar y guardar la Bandera en la Dirección de Alumbrado Público, ni tampoco para accionar el andamiaje para su izado o arrío.La situación se agravó en los últimos días, como consecuencia del robo de cinco columnas, farolas y cables subterráneos, que afectó el suministro eléctrico que llegaba hasta el mástil. La Bandera, de 10 por 25 metros, permanece entonces guardada en la Dirección de Alumbrado Público, en Garrigó y Confederación Argentina.Ante la consulta sobre la situación, el jefe de Mástil, Edgardo Fernández, confirmó a UNO la quita de horas extras y dijo que con el robo de la semana pasada “el mástil quedó sin suministro eléctrico”.Es que el sistema de izado se realiza mediante poleas y engranajes accionados en forma eléctrica.El mástil es señalado como “el más alto de Latinoamérica” ya que es de 50 metros, pero como está ubicado sobre las barrancas, llega a 125 metros sobre el nivel del río. Así se lo identifica como atracción de la ciudad, en distintas páginas de Internet especializadas en turismo.“Hablamos con el director de Alumbrado Público, Roberto Boiero, para que a partir de la semana próxima iniciemos trabajos de reparación que permitan al menos colocar la Bandera los domingos”, dijo Fernández. (Fuente: UNO)




