
Condicionado por el histórico vínculo del kirchnerismo con el chavismo y por su marcado sesgo antinorteamericano, el peronismo no ve con malos ojos por estos días, sin embargo, la posibilidad de que la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, siga a cargo del gobierno en Caracas y conduzca un proceso de transición, tras la captura de Nicolás Maduro y su traslado a una cárcel estadounidense en un operación militar quirúrgica ejecutada por la administración de Donald Trump.
Así lo deslizaron a LA NACION distintas fuentes del principal partido de la oposición argentina luego de que el gobierno de Javier Milei se jugara un pleno a la asunción de Edmundo González -bajo el liderazgo de la premio Nobel de la Paz María Corina Machado– para suceder rápidamente al depuesto Maduro.
“Venezuela sigue mañana”, era este fin de semana una de las frases utilizadas por los dirigentes más importantes de Unión por la Patria (UP) para graficar la impresión de que, una vez consumada la captura de Maduro y forzada su salida del país, uno de los caminos más potables sería que Delcy Rodríguez le de continuidad institucional al gobierno venezolano, como parecieron sugerir el propio Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, en sendas declaraciones públicas.
Claro que, ante una cada vez más evidente falta de conducción general, cada sector relevante dentro del peronismo tiene su propia mirada sobre lo que acaba de suceder en Venezuela y sus consecuencias para la región sudamericana. Desde Cristina Kirchner, que está de regreso en San José 1111; pasando por un Axel Kicillof apostado en su residencia en La Plata; y con Sergio Massa instalado en Pinamar, la plana mayor de UP discute a puertas cerradas qué postura adoptar ante un hecho político-militar que está llamado a marcar una época.
Kicillof, según pudo saber LA NACION, analizó junto a Carlos Bianco -su ministro de gobierno a cargo también de asuntos internacionales- y a otros colaboradores de su mayor confianza los términos que finalmente utilizó en el comunicado en el que calificó la captura de Maduro, en pleno Caracas, como “una grave violación de los principios elementales del Derecho Internacional”, ya que “altera la estabilidad regional y sienta un peligroso precedente”.
El gobernador bonaerense, que recibió una andanada de críticas del oficialismo por el contenido del comunicado, no estaría evaluando al menos por el momento replicar las críticas libertarias. “Es todo tan ridículo lo que dice el Gobierno, que no vale la pena”, comentó uno de los funcionarios que siguieron el caso de Venezuela cerca de Kicillof.
Cristina Kirchner, por su parte, no recibió asesoramiento para redactar su propio comunicado, que difundió este domingo, pese a que pasó las últimas dos semanas internada con un cuadro de apendicitis que se complicó con una peritonitis. “Estuvo internada, pero no desconectada”, afirmaron sus colaboradores ante una consulta de este medio.
En su mensaje, la expresidenta y titular del PJ nacional sostuvo que “se puede estar a favor, en contra o no importarte el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, pero nadie puede negar que el pasado sábado por la madrugada la administración Trump en EE.UU. volvió a cruzar un límite que muchos pensábamos que no volvería a ocurrir”.
Tal vez la más comprometida con Maduro por la alianza del kircherismo con el chavismo -que data de los tiempos de Néstor Kirchner y Hugo Chávez-, Cristina calificó la captura de Maduro lisa y llanamente como un “secuestro”. En el texto, difundido en sus redes, aseguró: “La violación a la Carta de Naciones Unidas (ONU), del Derecho Internacional y del más elemental sentido común, frente al hecho objetivo de la absoluta ilegalidad e ilegitimidad del secuestro (literal) de un presidente y su esposa en su propio país, en un operativo que además produjo la muerte de numerosas personas, genera un escenario de alta inestabilidad en el país agredido y peligroso antecedente en materia geopolítica, que habilitaría cualquier acto de violación de soberanía política”.
No denunció los abusos
Bajo la influencia ideológica del kirchnerismo, el peronismo no se animó en las últimas décadas a denunciar las detenciones arbitrarias, la violencia contra los estudiantes y adversarios políticos que ejerció el chavismo -profundizado con la impronta de Maduro-, con lo cual ahora le resulta incómodo hablar del tema o tratarlo en forma completa, no solo por lo que sus dirigentes juzgan como una acción ilegal de parte de Estados Unidos.
En ese contexto, Massa es el dirigente peronista que más claramente se opuso a los abusos del madurismo en los últimos años. El jefe político del Frente Renovador recibió en la Argentina a dirigentes opositores venezolanos como Mitzy Capriles y Lilian Tintori; y mantiene contacto con funcionarios de Washington y Caracas que guarda bajo siete llaves.
“La desgracia polarizadora se lleva puesta toda la seriedad del debate”, repiten en el massismo a la hora de fijar una postura sobre el caso de Venezuela. También hacen notar en ese espacio político el papel de funcionarios norteamericanos como Rick Grenell -enviado especial de Trump para la región- en el establecimiento de vínculos que podrían permitir una continuidad institucional, por la vía de Delcy Rodríguez, pese a que Maduro fue sacado a la fuerza para ser juzgado en Nueva York.
Aún con todas sus diferencias, las distintas vertientes del peronismo tienden a un alineamiento internacional cercano a Brasil, Colombia, México, Uruguay y España, países que condenaron la acción de Estados Unidos en Venezuela, y se diferencian ostensiblemente de las posturas de la administración de Milei.
De hecho, todos coincidieron en advertir en las últimas horas que la irrupción estadounidense en Caracas estuvo motivada, más que por ideas de defensa de la democracia, por el interés de Washington en recuperar la explotación petrolera en Venezuela, que es más importante en términos de barriles que la que existe en el propio suelo norteamericano.
“Resulta insoslayable señalar que el objetivo perseguido y declarado públicamente por el gobierno de Donald Trump, al llevar adelante lo que denominó pomposamente como Operación Resolución Absoluta, no es restablecer un gobierno democrático en la República de Venezuela, ni la lucha contra el narcotráfico, sino apoderarse de la mayor reserva a nivel global de petróleo convencional”, sostuvo Cristina Kirchner y remató: “A cara descubierta”.
El excanciller Jorge Taiana, a su vez, fue el encargado de redactar el comunicado del bloque de diputados de UP, mientras que el entrerriano Guillermo Michel habló sobre el pronunciamiento del PJ: “Como peronista coincido con el comunicado, principalmente con relación a la violación de la Carta de Naciones Unidas. Considero también que omitimos señalar con anterioridad cuestiones graves del gobierno de Maduro, que llegó a detener a dirigentes políticos y estudiantes, sin respetar la democracia”, advirtió.




