Viernes, 23 de enero de 2026   |   Nacionales

Vecino de Epuyén acusa al gobierno por falta de prevención tras incendios que arrasaron 35 mil hectáreas

En la cordillera, 10 focos permanecían activos al 11 de enero, mientras que 22 ya habían sido extinguidos tras consumir cerca de 12.000 hectáreas de matorrales y bosques. A pesar de lluvias parciales, el gobernador Ignacio Torres advirtió que la situación sigue siendo crítica y no hay margen para relajarse.
Vecino de Epuyén acusa al gobierno por falta de prevención tras incendios que arrasaron 35 mil hectáreas

Losincendios-en-chubut-evacuados-y-esperanza-de-lluvias.phtml"> incendios forestales que comenzaron el 5 de enero en Puerto Patriada, Chubut, se expandieron con una velocidad alarmante por la región cordillerana, afectando no solo a localidades como Epuyén, El Hoyo y zonas rurales cercanas, sino también a miles de hectáreas de bosque nativo que llevaban décadas sin fuego. Frente a esa devastación, Pablo Leo, vecino de Epuyén, denunció en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) la preocupante ausencia de medidas preventivas por parte de las autoridades: “No hay política de prevención y se quemaron 35 mil hectáreas”.

El vecino y productor local de Epuyén en la provincia del Chubut, Pablo Leo, es conocido por su participación en iniciativas productivas de la comunidad. Además integra la fábrica artesanal de cerveza “Arvejas Partidas”, una iniciativa local que reúne marcas como Pestrébola, Murrayana, Bandurria y La 40, y tiene un rol activo en la producción y comercialización de productos regionales dentro de “Epuyén Produce”, un espacio de emprendedores.

¿Querés contarnos primero vos un poquito cómo se está viviendo la situación desde ahí? Nosotros en Buenos Aires, obviamente, vimos las imágenes de los fuegos que arrasaban la Patagonia.

La situación sigue siendo compleja y bastante angustiante. En Epuyén venimos de dos temporadas consecutivas de incendios catastróficos: no solo se quemó bosque, sino también muchas viviendas. La reconstrucción no se completó el año pasado y ahora volvimos a enfrentar otro incendio, lo que complica mucho la situación.

¿Tenés alguna forma de decirnos la cantidad o el nivel del fuego y quizás compararlo con el año anterior?

El año pasado tuvimos un incendio que comenzó el 15 de enero, justo aquí donde estoy ahora. Empezó a 1 km y se extendió durante casi 10 km hasta llegar a la ruta. Duró un día y no fue tan grande como este, pero causó daños severos: consumió alrededor de 70 viviendas en parajes cercanos al pueblo y destruyó alambrados, galpones y animales, entre otras pérdidas.

Este año la quema de bosque nativo es mucho más grave. Si mirás la imagen, atrás está el cerro Pirque, que era uno de los pocos que llevaba muchos años sin quemarse, al menos 60 o 70 años con bosque nativo. El incendio comenzó del otro lado, junto a la localidad del Loyo, y se propagó por ambos lados del cerro, que rodea el lago y el río Epuyén. Ya llevó a quemadas aproximadamente 30.000 hectáreas porque se extendió hacia Cholila, por el otro margen del lago. Este incendio es mucho más extenso y ya llevamos más de dos semanas.

En la zona todavía quedan pequeños focos en algunos parajes debido a la sequía extrema que atravesamos. En cuanto a viviendas, este año estimo que entre la localidad de Epuyén y El Hoyo se contabilizan unas 35 aproximadamente.

Acá nuevamente desde Buenos Aires se ve una perspectiva quizás lejana, pero empiezan a circular un montón de versiones del porqué. Parecería que siempre hay una intencionalidad, o sea, que alguien lo hace a propósito.

Sí. Siempre se busca rápidamente un chivo expiatorio y la justicia casi nunca encuentra responsables. Eso es lo más trágico. Nuestros representantes provinciales salen a declarar que se vio tal o cual vehículo y, no solo en estos incendios mayores sino también en incidentes más chicos, culpan a gente o grupos determinados.

La sensación aquí es que muchas veces son por descidia, por falta de mantenimiento de las líneas eléctricas, que terminan agravando la situación: con el calor extremo los sistemas eléctricos funcionan al límite y, para que te des una idea, está tan seco que la esquirla de una moladora puede iniciar un fuego. Lo mismo ocurre con los tendidos eléctricos y, muchas veces, termina pasando por esas causas. Por eso se responsabiliza a personas.

Acá la duda está siempre: ¿quién lo prende? No hay ningún grupo que se adjudique haber iniciado un incendio, y la justicia y las investigaciones del Estado nunca encuentran a nadie. Es muy difícil entenderlo.

Es llamativo porque vos escuchás a los gobernadores, escuchás a ciertas autoridades que tendrían que estar más informadas. Las cosas que circulan en redes, donde quieren culpar a cualquiera, indican que hay intereses económicos de fondo, que hay disputas por hacerse de tierras y cosas así, pero parecería ser que, como decís vos, después eso queda en la nada. Más una acusación sin ningún tipo de evidencia.

Claro. Se generan una serie de consecuencias políticas sobre cómo manejar el bosque nativo y la vegetación de la zona. Hace 30, 40 o 50 años se empezó a aprovechar la madera de los bosques nativos, y las entidades estatales incluso fomentaron la implantación de pino, que no es autóctono. Eso trae múltiples problemas, especialmente si no se realiza una forestación adecuada y con mantenimiento.

Además, es evidente la falta de mantenimiento. Tras décadas de plantación de pinos, no hay una política adecuada para hacer prevención, sobre todo cuando se sabía que este verano sería seco. Los aviones llegaron, pero cuando el fuego ya había tomado dimensiones gigantescas. En la comarca Andina —El Bolsón, Lagopuelo, Epuyén, El Hoyo, El Maitén y Cholila— contamos con un aeropuerto en El Bolsón y un aeródromo en Cholila, pero ninguno de los dos tiene un avión o helicóptero permanente para atacar rápidamente un foco. Eso no existe y, por eso, medidas que deberían requerir menos recursos terminan generando gastos enormes para apagar incendios.

Estamos en una situación donde el gobierno nacional tiene una política de motosierra, entonces es un poco más evidente que los recursos quizás se están cortando, pero parecería que es un problema que va más allá de solamente Milei hoy. Porque es una cuestión que viene empeorando hace mucho tiempo ya.

No quiero decir números concretos porque no sé si hoy son 12, 14, 20 brigadistas en Epuyén, pero quienes vivimos aquí desde hace años observamos que hay la misma cantidad o menos brigadistas que hace dos décadas para atacar un incendio rápido en el pueblo. Hay brigadas de parques nacionales y del sistema nacional de manejo del fuego, pero no tienen, por ejemplo, una base en Epuyén. Además, cuentan con un solo vehículo de ataque de fuego directo y dos camionetas sin sistema de agua. Las herramientas que dispone el Estado son muy limitadas.

Lo que sí ha sucedido en los últimos años, con incendios tan grandes que se repiten desde hace tres o cuatro años, es que muchos grupos autoconvocados y voluntarios de la comarca se han ido equipando con donaciones de particulares: publican su CBU en redes y compran equipamiento para defensa de viviendas y ataque en lugares pequeños. Esa es la realidad hoy.

Sí hay una gran falta de inversión en todo el sistema y, sobre todo, durante el año, para realizar prevención en muchos lugares. Antes los incendios ocurrían en montañas o zonas poco pobladas; ahora la población ha crecido y, en los últimos años, los fuegos afectan áreas con mayor densidad habitacional: hace cuatro años en Golondrinas (dependiente de Agopuelo), el año pasado acá en Epuyén, en El Bolsón y Maitén, y este año nuevamente en El Hoyo y en Cholila.

MV

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