
Mientras se difundían internacionalmente las redadas violentas del Immigration and Customs Enforcement (ICE) en Estados Unidos, la ministra Alejandra Monteoliva confirmó que Diego Valenzuela será el titular de la nueva Agencia de Seguridad Migratoria. El organismo estará orientado al control de fronteras y podrá participar en operativos de seguridad. Como si buscara encabezar un “ICE criollo”, el exintendente de Tres de Febrero aspira a conformar una fuerza policial especializada en inmigración.
En el oficialismo rechazan cualquier paralelismo con el ICE, aunque varios dirigentes admiten que la asociación surge de inmediato. El discurso anti-inmigrantes de Donald Trump hace tiempo que repercute en La Libertad Avanza, que en 2025 ya impulsó una modificación de la Ley de Migraciones mediante el decreto 366.
En noviembre, el Ejecutivo trasladó la Dirección Nacional de Migraciones del Ministerio del Interior al de Seguridad y anunció la creación de la agencia, que recién ahora empieza a tomar forma.
Tensión entre Valenzuela y Monteoliva, los discípulos de Bullrich
Según fuentes oficiales, la idea de crear la Agencia de Seguridad Migratoria fue propuesta al presidente por Patricia Bullrich el año pasado. Desde entonces se realizaron reuniones para definir su estructura y alcances entre funcionarios de la Secretaría de Legal y Técnica, del Ministerio de Seguridad y del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado.
Los plazos se extendieron más de lo previsto. Según relató LetraP, el retraso obedeció a la interna entre Monteoliva y Valenzuela, los dos discípulos de Bullrich. Al parecer, la ministra buscaba una agencia sobria y con pocas atribuciones en materia de seguridad nacional, un organismo que no le hiciera “sombra” a su gestión. El exintendente, en cambio, pretende lo contrario.
Las diferencias derivaron en discusiones, confirmaron a PERFIL quienes conocieron las reuniones. No obstante, intentaron suavizar el conflicto: “Son cuestiones naturales que surgen cuando se definen las funciones y misiones de un nuevo organismo”, respondieron.
Tras idas y vueltas, Monteoliva confirmó la creación de la agencia el miércoles 4 durante una entrevista en Radio Mitre. “Todavía no ha sido nombrado”, dijo sobre Valenzuela, y agregó: “La idea es que se incorpore al equipo una vez que salga el decreto”.
Los objetivos de Valenzuela con la Agencia de Seguridad Migratoria
Cuando la creación de la Agencia de Seguridad Migratoria se publique en el Boletín Oficial se conocerán con claridad sus alcances y, por ende, quién ganó la pulseada entre Monteoliva y Valenzuela. Por ahora, nadie confirma plazos.
Se busca cambiar el enfoque tradicional del área. “La inmigración pasó a ser un tema estratégico y geopolítico. Históricamente Migraciones se ocupó de trámites como residencias y ciudadanía. En Ezeiza, por ejemplo, en los puestos de control había un civil que dependía del Ministerio del Interior y un efectivo de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) que respondía a Seguridad. El objetivo es integrar esos espacios”, explicaron desde el oficialismo.
Se espera que la agencia sea autoridad de aplicación de la ley y que cuente con facultades nuevas y ampliadas respecto de lo que venía haciendo Migraciones. No solo se buscará presencia en todos los puestos fronterizos del país, sino también participación en operativos.
Valenzuela sueña con conformar, a futuro, la Policía Migratoria, un cuerpo especializado que actúe junto a la Policía de Seguridad Aeroportuaria, la Policía Federal Argentina y la Prefectura. “Todas las fuerzas son súper profesionales y ya trabajan en temas de frontera. La PSA, con su experiencia, puede ser el germen de otra nueva para que todos aquellos que estén en un puesto migratorio tengan estatus policial”, relataron desde el entorno del exintendente.
Preparar el terreno mediático y legal: grandilocuencia y fakes
El 25 de enero, el Ministerio de Seguridad desplegó un operativo migratorio en Villa Celina, La Matanza, junto con la Policía Federal Argentina. Las autoridades difundieron un video del despliegue con una puesta en escena exagerada para un operativo en el que se controló a 385 extranjeros, de los cuales 16 estaban en situación irregular.
Por esos días circuló que Monteoliva había adelantado el operativo para opacar el desembarco de Valenzuela en Seguridad. Sea cierto o no, lo cierto es que la ministra convirtió a la inmigración en uno de sus asuntos más recurrentes en redes. El 26 de enero, por ejemplo, celebró un “récord histórico” de migrantes expulsados. “Es simple: si sos extranjero, tenés antecedentes, delinquís, querés entrar o estás de manera ilegal, afuera”, sostuvo.
La campaña anti-inmigrantes, sin embargo, trasciende el ministerio y ya forma parte del ideario mileísta. El influencer y vocero informal del presidente Iñaki Gutiérrez, por ejemplo, se viralizó con un video en el que afirmó que “el 70 por ciento de los habitantes de las villas argentinas son extranjeros que entraron de forma ilegal al país”.
La información era falsa. Según reconstruyó Chequeado con datos del observatorio del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad (el distrito con mayor proporción de extranjeros), del total de habitantes de barrios populares en 2024 solo 34,4% nacieron en países limítrofes.
En off, un dirigente que defiende la creación de la Agencia de Seguridad Migratoria afirmó sin vacilar que en 2024 el 60% de los detenidos en la Ciudad de Buenos Aires fueron extranjeros. Es probable que esa cifra se repita en debates libertarios. Sin embargo, ese número también es falso.
Según el último reporte mensual sobre alojamiento en alcaidías y comisarías de la Policía de la Ciudad, publicado por la Procuración Penitenciaria de la Nación, solo el 16,5% del total de los detenidos no tenía nacionalidad argentina.
En La Libertad Avanza el giro en la política migratoria no solo se cocina en el terreno discursivo. En 2025, el decreto 366 limitó el acceso de los extranjeros no residentes al sistema público de salud, se autorizó a las universidades a cobrar aranceles a estudiantes del exterior y se endurecieron los protocolos de control y expulsión.
Con la creación de la Agencia de Seguridad Migratoria, el Gobierno busca consolidar un cambio de paradigma que combina control, seguridad y relato político. El alcance real del nuevo organismo dependerá del decreto que lo formalice, pero el rumbo ya está trazado: la inmigración dejó de ser una política administrativa para convertirse en una bandera central del proyecto libertario. Como era de prever, a imagen y semejanza de la Casa Blanca.


