Sábado, 14 de febrero de 2026   |   Internacionales

Un mercado diverso: por qué los adultos mayores no son un consumidor único y qué exige la política

El auge poblacional crea un universo de oportunidades en innovación, calidad de servicios y personalización para empresas del mundo
Un mercado diverso: por qué los adultos mayores no son un consumidor único y qué exige la política

La economía plateada, impulsada por el acelerado envejecimiento de la población mundial, empieza a modificar el mapa del consumo y a reordenar prioridades tanto del sector empresarial como del Estado. Según datos de Naciones Unidas citados en estudios sobre economía silver, la población mayor de 65 años supera actualmente los 750 millones de personas a nivel global y sigue una tendencia de crecimiento sostenido que podría llevarla a representar cerca del 16 % de la población mundial en 2050, con proyecciones al alza hacia finales de siglo.

Ese cambio demográfico, ya evidente en países como Japón, Alemania y Francia, consolida un mercado vinculado al envejecimiento con características propias, distintas a las de otros grupos etarios, y con un peso cada vez mayor en la economía global.

La población mayor de 65 años se ha expandido de forma notable desde mediados del siglo XX: en 1950 este grupo rondaba los 130 millones de personas; hoy supera los 750 millones, y las proyecciones indican que seguirá creciendo en las próximas décadas. En economías desarrolladas el fenómeno ya adquirió dimensiones estructurales: en Japón las personas mayores de 65 años representan alrededor del 30 % de la población, mientras que en Alemania ese porcentaje se sitúa en torno al 23 %.

Este proceso impulsa la expansión de un conjunto de actividades económicas destinadas a responder nuevas necesidades de consumo, cuidado y bienestar, dando origen a lo que diversos informes y estudios denominan economía plateada. Estimaciones de mercado sitúan el valor agregado de este sector en varios billones de dólares a nivel global, con proyecciones de crecimiento sostenido durante la próxima década, impulsadas tanto por la mayor longevidad como por el aumento del poder adquisitivo de ciertos segmentos de la población mayor.

La economía plateada abarca las actividades económicas dirigidas a atender las necesidades específicas de las personas mayores, en particular a partir de los 65 años. Incluye sectores como la salud y los cuidados, la tecnología adaptada, los seguros, los servicios financieros, el turismo, el ocio, la vivienda y la asistencia domiciliaria.

El desarrollo de servicios de salud a domicilio, la incorporación de dispositivos tecnológicos orientados al monitoreo y la autonomía, y la expansión de plataformas de vida asistida reflejan la creciente diversificación de la oferta dirigida a este colectivo. Lejos de ser un mercado homogéneo, la economía plateada se organiza en torno a una amplia variedad de necesidades y niveles de autonomía.

Los estudios sobre consumo sénior señalan que este segmento tiende a tomar decisiones planificadas, con especial atención a la calidad, la seguridad y la confiabilidad. Informes sectoriales muestran que la adopción de herramientas digitales entre las personas mayores crece de forma sostenida, especialmente en áreas vinculadas a la salud, los servicios financieros y el comercio electrónico, aunque con ritmos desiguales según la región, el nivel educativo y el acceso tecnológico.

La reputación de las marcas, la claridad de la información y las garantías adquieren un peso central en los procesos de decisión, mientras que las compras impulsivas tienen menor incidencia que en otros grupos etarios.

El consumo asociado al envejecimiento se orienta fuertemente hacia productos y servicios que ofrezcan respaldo profesional, trayectoria comprobable y atención personalizada. La comparación de opciones, la consulta de opiniones y la evaluación de las condiciones del servicio forman parte de las prácticas habituales en este segmento.

En ese marco, la demanda privilegia propuestas que priorizan la fiabilidad y la adaptación a necesidades concretas por sobre la innovación sin validación o las estrategias basadas exclusivamente en el precio.

Uno de los rasgos centrales del mercado vinculado al envejecimiento es su heterogeneidad. Las diferencias en estado de salud, nivel de ingresos, grado de autonomía y participación social configuran subsegmentos con demandas muy diversas, que van desde servicios de alta complejidad médica hasta ofertas recreativas, educativas y turísticas.

Esa diversidad obliga a las empresas a diseñar estrategias diferenciadas, reconociendo que la población mayor no constituye un grupo uniforme y que las soluciones deben ajustarse a trayectorias de vida y condiciones sociales variadas.

La expansión de la economía plateada impulsa procesos de innovación tanto en grandes corporaciones como en emprendimientos tecnológicos, con foco en soluciones que combinan tecnología, servicios personalizados y bienestar integral.

Al mismo tiempo, diversos estudios subrayan el papel clave de las políticas públicas para acompañar este desarrollo, mediante marcos regulatorios adecuados, la formación de personal especializado y la coordinación entre sectores.

El envejecimiento poblacional no sólo plantea desafíos en términos de sostenibilidad social, sino que también redefine oportunidades económicas. La economía plateada se afirma así como un eje estratégico de largo plazo con impacto directo en el empleo, la innovación y la organización de los sistemas de consumo a escala global.

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