Miércoles, 17 de junio de 2009   |   Policiales

Un individuo aterra a mujeres y niños en un hogar de Paraná

Hasta hace poco vivían en una residencia de calle Urquiza pero fueron trasladados. Desde la semana pasada, ven a un hombre de noche en el patio, que intenta abrirles la puerta, se asoma por las ventanas o camina por el techo.
Desde hace casi un mes, el hogar para mujeres que funcionaba en calle Urquiza e Italia fue trasladado a lo que se conoce como Residencia Otero, en calle Jorge Newbery 1824.Se trata de la Residencia Socioeducativa Casa de la Mujer donde se hospedan 10 madres y 22 menores que han sido víctimas de situaciones de violencia familiar y no tienen un lugar para vivir.Pero, a partir de la semana pasada, las residentes vienen sufriendo el acoso de un merodeador que intenta ingresar al edificio donde se alojan. Si bien cuentan con protección policial, igualmente el intruso ha entrado al predio en repetidas oportunidades provocando un gran temor entre las familias allí alojadas.Por eso, solicitaron la pronta intervención de las fuerzas de seguridad para evitar situaciones de mayor riesgo.Aunque cuentan con custodia policial, eso no ha intimidado al persistente acosador que inclusive cuando ha estado el guardia en la puerta del frente ha intentado entrar por el fondo.VíctimasEl hogar depende del Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia y recibe a las mujeres que han hecho denuncias por maltrato y violencia, junto con sus hijos.Así, la situación de amenaza y temor permanente en la que están viviendo a causa de la constante intromisión se agrava por sus experiencias de víctimas de agresiones constantes.Además, no descartan que el individuo que prácticamente todas las noches intenta ingresar al predio sea un familiar golpeador de alguna mujer que allí vive.AcontecimientosLas mujeres contaron que el primer hecho ocurrió el jueves pasado, cuando a la medianoche, una de las alojadas vio a través de la ventana que una persona caminaba por el patio. Llamaron a la policía pero el patrullero demoró en llegar unos 45 minutos. Mientras esperaban, el perro que vive en la institución no paraba de ladrar. Luego, por los ventanales de la cocina vieron “a un hombre de mediana edad y gran contextura física, parado, de espaldas, debajo de una luz”. Entonces, las mujeres aterrorizadas corrieron a esconderse en sus habitaciones. Los efectivos policiales cuando llegaron no encontraron a nadie, a pesar de que pocos minutos antes volvieron a ver al intruso.“Enseguida, empezaron a golpear la puerta del frente de la casa e intentaron abrirla, mientras otro hombre se asomaba por la ventana”, continuaron el relato. Una de las mujeres embarazadas sufrió una descompostura por los nervios y los enfermeros del servicio médico que acudieron a atenderla vieron a un hombre en el patio y llamaron nuevamente a la policía.Frente a todo eso, las mujeres alojadas solicitaron que se las vuelva a trasladar al hogar de calle Urquiza o que por lo menos les brinden las medidas de seguridad necesarias. Por ello, se dispuso una guardia policial nocturna.Cuando pensaban que las amenazas y riesgos habían terminado, volvieron a suceder otros incidentes. En las noches siguientes, y a pesar de que había un policía en la puerta, vieron nuevamente a un individuo caminar por el patio, pasar frente a las ventanas de los dormitorios e inclusive escucharon sus pasos sobre el techo.Pero el extraño no sólo camina por el predio sino que también ha violentado rejas e intentó abrir ventanas.“Las alojadas nos encontramos nerviosas, alteradas, con los horarios de descanso cambiados, ya que por los acontecimientos sucedidos hemos tenido que descansar de días y hemos pasado en vigilia de noche”, señalaron. (Fuente: El Diario)

Déjanos tu comentario: