Martes, 13 de enero de 2026   |   Campo

Un año récord culminó con una señal de alerta para el negocio del huevo

Un año récord culminó con una señal de alerta para el negocio del huevo

El cierre de 2025 encendió una alarma en el negocio del huevo. Tras un año de fuerte expansión productiva, los últimos dos meses resultaron “extremadamente malos” —no por falta de producción, sino por lo contrario—: la oferta aumentó casi un 10% en el año y terminó superando la capacidad de absorción del consumo interno, con la consiguiente presión a la baja sobre los precios.

En ese marco, el valor del maple en granja se desplomó de alrededor de 5500 pesos a 3500 pesos, una caída superior al 60% desde mayo. Al mismo tiempo, los costos de producción treparon entre 40% y 50%, lo que erosionó de forma notable la rentabilidad de los productores de ovoproductos. Según la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA), en muchos puntos de venta esa baja de precios no se trasladó al consumidor, quedando una mayor parte del margen en la cadena comercial.

Ante ese escenario, en el sector admiten preocupación por cómo reordenar el mercado. Las alternativas son limitadas: mejorar el consumo interno, ajustar la oferta o buscar una salida mayor hacia la exportación. “Si queremos producir en estos niveles con rentabilidad, la gente tiene que consumir más; si no, habrá que achicar la producción entre un 7% y un 10%”, explicaron desde la actividad.

Con precios en baja y costos en alza, la rentabilidad quedó bajo presión David Tadevosian – Shutterstock

Más allá de ese cierre complicado, los referentes del sector subrayan que el balance anual fue muy positivo. Según el informe productivo 2025 de CAPIA, la producción de huevos creció 8,8% interanual, con un total cercano a 19.000 millones de unidades, mientras que el consumo interno volvió a ubicarse en niveles récord: más de 398 huevos por habitante al año, lo que coloca a la Argentina como el mayor consumidor per cápita del mundo. Ese crecimiento se apoyó en una marcada expansión del parque productivo: la cantidad de aves en postura pasó de 57,7 a 62,7 millones, un aumento del 8,7%, con una estructura estable: 74% de huevos blancos y 26% marrones.

“Cuando mirás la película completa, de enero a diciembre, el año fue extraordinario”, resumió Javier Prida, presidente ejecutivo de la entidad, aunque aclaró que el deterioro de los últimos meses terminó opacando ese resultado.

A la caída de los precios se sumó, además, un fuerte aumento de los costos. “El costo para producir es más elevado y el precio es más bajo; estamos en una situación difícil”, señaló Prida, quien estimó que la inflación de los costos productivos fue al menos del orden del 40% al 50%.

Una salida frente a la sobreoferta es desviar parte de la producción hacia la exportación, una vía que hoy representa apenas alrededor del 1,6%–2% de lo que se produce. En 2025, el sector exportó 323 millones de huevos, un 15,8% más que en 2024, aunque ese crecimiento no alcanzó para absorber el exceso de oferta. El problema, explicó Prida, es que el esquema actual desincentiva esa alternativa: “Exportar es todo en blanco, con IVA y pagos a 90 días, contra un mercado interno donde se vende al contado y sin impuestos”.

Por eso Prida enfatiza que el régimen impositivo es uno de los principales condicionantes de la competitividad del sector. El huevo tributa un IVA del 21%, una alícuota superior a la que pagan otras proteínas animales —como carne bovina, aviar o porcina—, que están alcanzadas por una tasa del 10,5%. Esa diferencia encarece el producto, reduce márgenes y limita la capacidad de competir tanto en el mercado interno como en el exterior. “Si el IVA bajara a ese nivel, la exportación podría cuadruplicarse”, aseguró Prida.

En ese contexto, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea aparece como una oportunidad. Prida explicó que el entendimiento prevé cuotas crecientes sin arancel para productos como huevo en polvo y albúmina, que van de 600 toneladas el primer año hasta 3000 toneladas en el quinto, en cada una de esas posiciones. Recordó además que esa cuota fue negociada por la Argentina en 2017–2018, cuando Brasil aún no estaba habilitado para exportar este tipo de productos; hoy, con Brasil autorizado, el impacto final del acuerdo dependerá de cómo se distribuya el cupo dentro del bloque. “Brasil va a querer una parte importante del cupo”, advirtió.

A la sobreoferta y la caída de precios se sumó otro factor que terminó de desordenar el mercado: el ingreso ilegal de huevos desde países vecinos. Según el informe productivo 2025 de CAPIA, las importaciones formales e informales representaron el 0,7% de la producción nacional, unas 133 millones de unidades, con un incremento interanual del 665%.

Desde la cámara explican que esa estimación surge de casos concretos: socios con depósitos en zonas de frontera dejaron de colocar parte de su producción por el avance del contrabando. Esa mercadería que no circuló por canales formales permite dimensionar el volumen de huevo ilegal ingresado durante el año.

“Ese huevo entró, no era argentino y se consumió igual”, explicó Prida. El fenómeno fue especialmente intenso en la frontera con Bolivia —en zonas como Potosí, Salvador Mazza y Clorinda—, aunque también se registraron ingresos desde Paraguay y Brasil.

El ingreso ilegal de huevos creció más de un 600%, según CAPIASenasa

Según relató, el contrabando no se limitó a la venta en comercios: también se ofreció de forma directa y abierta a través de redes sociales y canales online. “Vimos fotos de cómo se vendía el huevo por redes; no es una suposición”, dijo. Describió casos de vecinos que almacenaban huevo de contrabando en sus casas y lo comercializaban sin controles ni habilitaciones.

Como ejemplo, mencionó lo ocurrido en la provincia de Formosa, que no tiene producción avícola propia. “Todo lo que se consumía ahí venía de otras provincias, y eso fue lo que dejamos de vender”, explicó. En esos mercados, el ingreso ilegal reemplazó directamente ventas de huevo argentino y dejó más producto sin salida en el mercado interno.

Desde CAPIA advierten que la mercadería que entra por vías informales alimenta una competencia desleal: son productos que ingresan sin pagar impuestos ni cumplir normas sanitarias. Además, alertan sobre el riesgo sanitario que implica esta práctica, en un contexto en el que la Argentina se mantiene libre de enfermedades presentes en países vecinos.

En ese sentido, Prida dijo que hubo intervención del Gobierno y reconoció que “el Ministerio de Seguridad tomó cartas en el asunto”. Sin embargo, advirtió que el problema aún no está bajo control y subrayó que la dificultad de fondo es la extensión de la frontera y la gran cantidad de pasos clandestinos.

También denunció la actuación de algunos funcionarios locales: “En algunos lugares no les importaba el origen del huevo, solo que la gente compre barato”, afirmó. Según indicó, esa actitud facilitó el ingreso de mercadería ilegal y derivó en denuncias y sumarios internos. “Hay funcionarios sumariados en Gendarmería, en Senasa y en Aduana por las denuncias que hicimos”, aseguró.

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