
“La Unión Europea y el Mercosur comparten valores como el respeto a la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos”, dijo este viernes el presidente Luiz Inácio “Lula” Da Silva, después de recibir en Río de Janeiro a la titular de la Comisión Europea, Úrsula Von Der Leyen y al jefe del Consejo Europeo, Antonio Costa. El mensaje del mandatario amazónico ayuda a explicar, en parte, la sorpresiva decisión de las autoridades europeas de pasar por Brasil antes de llegar a Paraguay, donde hoy encabezarán la firma del acuerdo entre la UE y el MERCOSUR, tras 25 años de negociaciones.
Lula esperaba cerrar ese pacto antes de que terminara el año pasado. En diciembre finalizó su mandato temporario de seis meses al frente del MERCOSUR. Seis meses antes, cuando asumió la conducción del bloque de manos de su par argentino Javier Milei, Lula había dicho que esperaba firmar el acuerdo antes de fin de año. No ocurrió y la firma quedó finalmente en manos de su sucesor, el paraguayo Santiago Peña. Los dos jefes de la UE viajaron a Río para reconocer el papel de Lula en favor del acuerdo. Como dijo el vice Geraldo Alckmin, “sin Lula no habría acuerdo con la UE”. Ese antecedente explica en parte la visita inesperada de este viernes; la otra razón es la preeminencia geopolítica del vínculo entre la UE y Brasil por sobre el Mercosur.
En esa línea, la diplomacia brasileña montó un despliegue acorde con las aspiraciones del país, en una escena pensada para anticipar la foto de familia que se espera este sábado en Asunción, con los dos representantes europeos y tres de los cuatro mandatarios del bloque sudamericano. La reivindicación del Estado de derecho, los derechos humanos y la democracia como ejes de la relación entre ambos bloques muestra que Lula buscó cerrar esa definición antes del encuentro con los demás presidentes. Probablemente porque Itamaraty interpreta que ni el argentino Javier Milei ni el anfitrión Santiago Peña se sumarán a una declaración política de ese calibre, al mantener ambos países una relación más privilegiada con Estados Unidos y su presidente Donald Trump que con el Viejo Continente.
El mensaje no fue el único guiño, pero las alusiones estuvieron dirigidas a Washington, a sus aliados y al escenario del Mar Caribe, donde Estados Unidos llevó adelante, dos semanas antes, una intervención militar en Venezuela que terminó con la detención del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Las afirmaciones de Lula se completaron con los buenos deseos hacia el acuerdo regional que se firmará hoy. Tanto Lula como los invitados reivindicaron el convenio como “un pacto clave para la prosperidad y el multilateralismo”.
Von der Leyen no escatimó elogios para Lula: dijo que es “el liderazgo que necesitamos en el mundo actual”.
“Usted es un líder profundamente comprometido con los valores que apreciamos: la democracia, el orden internacional basado en normas y el respeto. Respeto por nuestro planeta, respeto por las comunidades y respeto por las naciones hermanas”, declaró.
Más allá del acuerdo UE-Mercosur, Von der Leyen afirmó que Europa y Brasil avanzan hacia un convenio “muy importante” sobre minerales críticos, con proyectos de inversión conjunta en litio, níquel y tierras raras.
“Esto es clave para nuestra transición digital y limpia, así como para nuestra independencia estratégica en un mundo donde los minerales tienden a convertirse en un instrumento de coerción”, aseguró la exministra de Defensa alemana. Las señales dejaron en claro que Brasil es un socio privilegiado para la UE, por encima de los demás socios del MERCOSUR.
