
Trigo y yerba mate atraviesan un mal momento en cuanto a su poder de compra de insumos; sus precios muestran un marcado deterioro. En contrapartida, la hacienda —que mejoró 25%— y la soja presentan otra realidad. Un trabajo de Coninagro analiza la heterogeneidad que enfrentan distintos productos del agro frente a un año atrás [enero de 2026-enero de 2025] y respecto del promedio de los últimos cinco años.
En el caso del trigo, la relación insumo-producto se deterioró de manera significativa, especialmente en logística, donde la incidencia de los fletes alcanzó máximos históricos. Para un recorrido de 300 kilómetros, el costo del transporte absorbe el 21% del valor del trigo, la cifra más alta registrada en los últimos años.
También respecto al combustible la capacidad de compra cayó notablemente: comparado con el promedio de los últimos cinco años, el productor necesita hoy 55% más de trigo para adquirir la misma cantidad de gasoil, lo que representa un retroceso en la competitividad.
La lupa de Coninagro también se posó sobre los insumos. Frente a la urea, el trigo perdió 10% interanual; cayó 8% frente a la bolsa de semillas de 40 kilos. En cambio, el menor deterioro se observa en los bienes de capital (cosechadora), donde se registra una leve mejora en el corto plazo (-3%), aunque en el mediano plazo el deterioro se estima en 35%.
El informe enfatiza que la brecha entre los precios de venta del cereal y los costos de producción genera una situación de vulnerabilidad para los productores, que deben afrontar decisiones complejas sobre siembras, financiamiento y manejo de recursos, en un contexto de alta volatilidad de los mercados que complica la planificación a largo plazo.
Comparado con los últimos cinco años, en general los granos, según el reporte, ganaron poder de compra frente a glifosato, urea, inmuebles urbanos y rurales, camionetas y construcción. Perdieron frente a fletes, maquinaria, hacienda, semillas y salarios rurales. El peor caso es el del trigo; el mejor, el de la soja. En el maíz, mejora en relación al costo del gasoil y de una cosechadora, pero empeora frente a semillas y urea, y se mantiene igual en el flete.
La soja atraviesa un buen momento de rentabilidad: se requieren 25% menos kilos de oleaginosa para comprar glifosato, camionetas y cosechadoras, y 19% menos para gasoil y fletes.
En el caso de la hacienda —en el mismo período— sólo puede comprar menos terneros; en cambio, tiene mayor capacidad para adquirir inmuebles, alambre, camionetas, pastura y construcción.
Se requieren 25% menos kilos de oleaginosa para comprar glifosato, camionetas y cosechadoras, y 19% menos para gasoil y fletes marcelo-manera-7533
En 2025 la hacienda aumentó en promedio un 75%, consolidando una mejora real para el productor. La recomposición de precios se trasladó de manera directa al poder de compra del novillito frente a distintos insumos y costos productivos. Por caso, en pasturas, en diciembre pasado se necesitaron 34% menos kilos de novillito para adquirir un kilo de semillas de alfalfa que un año antes, pasando de casi 4 kilos a unos 2,7 kilos por unidad de semilla.
Al analizar la leche, si bien no muestra buenas relaciones interanuales, sí presenta mejoras en la comparación con el promedio desde 2020. Ganó poder de compra frente a terneros, camionetas, semillas de alfalfa e inmuebles, y perdió respecto al salario de un empleado rural, maquinaria y maíz; la relación con una vaca se conserva buena.
En 2025 la hacienda aumentó en promedio un 75%, consolidando una mejora real para el productor
La yerba mate tuvo un muy mal 2024 y 2025. Ya perdió 30% de poder de compra respecto al promedio de los últimos cinco años y arrancó el actual período con registros muy débiles: solo ganó poder de compra respecto a fitosanitarios, tomando la media desde 2020. Perdió frente al gasoil, salario rural y camioneta.


