El trigo argentino se transformó en el principal salvavidas financiero del verano: en el período diciembre-enero-febrero —primera etapa del ciclo comercial— ingresaron más de US$2000 millones, una cifra que superó todas las previsiones privadas y oficiales. El dato proviene del registro de las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE), que ya suman 10,26 millones de toneladas anotadas para embarque, según un informe de Javier Preciado Patiño, director de RIA Consultores.
Ese volumen no solo marca un récord para la época, sino que significa que en apenas 90 días se colocó en el mercado internacional el 50% del saldo exportable total. La ecuación económica de la campaña fue compleja pero eficaz: se compensó la caída de precios con mayor cantidad, según el analista. En rigor, el volumen exportado creció un 80% interanual en este trimestre. Aunque el volumen casi se duplicó, la entrada de divisas creció solo un 25%, lo que explica por qué la Argentina está “entrando por precio” a los mercados.
“El año pasado, para este mismo trimestre, se habían anotado 5,7 millones de toneladas por unos 1600 millones de dólares”, detalló Preciado Patiño, quien añadió: “Hay que sacarse el sombrero”. La comparación es contundente: este año, la Argentina volcó casi el doble de mercadería al mundo, lo que permitió ingresar US$400 millones más que en el ciclo anterior, aun con un mercado internacional bajista.
“Como tenemos el FOB más bajo de todo el mundo, estamos pudiendo exportar. Es cierto que entramos por precio, pero peor sería no poder colocarlo”, explicó el consultor sobre la estrategia comercial que permitió esta inyección de liquidez.
Las Declaraciones Juradas de trigo anotadas por mes de inicio de embarque RIA Consultores
Esa inyección de US$2000 millones se consiguió desplazando a competidores de peso. Cabe recordar que la Argentina logró entrar con fuerza en el sudeste asiático y el norte de África, mercados que usualmente consumen trigo de Australia o de la región del Mar Negro.
Preciado Patiño recordó que históricamente una cosecha superior a las 15 millones de toneladas se miraba con recelo: “Se decía que si producíamos más de 15 millones de toneladas nos metíamos en un problema, porque el excedente que no se colocaba en Brasil iba a ser un dolor de cabeza”.
Sin embargo, la dinámica actual demostró lo contrario: la agresividad de los exportadores argentinos invirtió la carga. “Hoy el dolor de cabeza lo tienen nuestros competidores”, aseguró al ver cómo Argentina les arrebató market share en plena contraestación.
Este trimestre se superaron las expectativas por más de 2,2 millones de toneladas. “Me decían que íbamos a registrar 7/8 millones de toneladas en este trimestre, y ya superamos los 10. ¿Va a quedar un carry out relevante? Seguramente, pero mucho menor de lo que se especulaba al inicio de la campaña. Es cierto que los embarques efectivos están por debajo de las DJVE, pero parte de diciembre se adelantó a noviembre creo que cuando termine febrero vamos a estar en torno a las 10 millones de toneladas embarcadas también”, dijo en la red social X.
Declaraciones por inicio de embarque contra exportaciones RIA Consultores
Más allá de los dólares que ingresan al país, el informe destacó un efecto colateral positivo para el consumo interno. Al tener un precio FOB de exportación bajo para ser competitivos afuera, el precio del trigo para la industria local (molinería) se mantiene “planchado”.
“La molinería compra según paridad de exportación y hoy tenés una paridad baja. Esto es, en términos de consumo interno, deflacionario”, analizó.
Para finalizar, advirtió que este fenómeno no debe ser subestimado por la política económica nacional: “Cuidado, porque no es menor la idea de que si producís más maíz y más trigo, esto ayuda a contener la inflación. No es menor”.


