Domingo, 1 de febrero de 2026   |   Nacionales

Triángulo opositor fortalece unidad y endurece ofensiva hacia 2027 tras el discurso de Llaryora

Tras las acusaciones de “obstrucción”, la oposición salió al cruce de Llaryora. El senador Juez defendió el control sobre el manejo de los fondos del Ejecutivo, De Loredo habló de desgaste y Bornoroni contrastó con Milei. En Laboulaye dejaron señales de convergencia política.
Triángulo opositor fortalece unidad y endurece ofensiva hacia 2027 tras el discurso de Llaryora

La apertura del nuevo período de sesiones ordinarias de la Legislatura, realizada en Laboulaye, dejó mucho más que el mensaje anual del gobernador Martín Llaryora. El acto constituyó un nuevo punto de inflexión en la creciente tensión entre el Gobierno provincial y la oposición, luego de que el mandatario descargara duras críticas contra el juecismo, el poder libertario y la UCR, a quienes acusó de poner palos en la rueda y de “obstruir” la gestión, con consecuencias directas -según dijo- para la gente.

El contraataque de la oposición no se hizo esperar. En un gesto político cargado de simbolismo, el senador nacional Luis Juez (FC), el diputado Gabriel Bornoroni (LLA) y el exdiputado Rodrigo de Loredo (UCR) compartieron fila —según lo dispone el protocolo— y escucharon juntos las más de dos horas del discurso del gobernador. La imagen reforzó la percepción de una oposición que, aun con estrategias y matices diferentes, empieza a exhibir señales de coordinación frente al peronismo cordobés. O, al menos, los une la crítica a la gestión del PJ.

Horas antes, los tres referentes habían compartido una reunión y una foto con el intendente local, Luis Chiapello (UCR–Juntos por el Cambio), en la sede de la Municipalidad. El anfitrión le dio a la imagen un marco simbólico que se interpretó como un mensaje explícito a favor de la unidad opositora. Las fotografías y los intercambios alimentaron lecturas sobre un eventual proceso de convergencia, aunque sin definiciones electorales ni armado de listas: ese debate, coinciden en el arco opositor, quedará para más adelante.

Control sobre el Gobierno

Tras el acto, el senador Juez buscó moderar el tono, pero reafirmó con firmeza el rol que —dijo— le asignó la ciudadanía a la oposición. “Vinimos respetuosamente, como lo hemos hecho siempre, a la apertura de sesiones del primero de febrero. Sabíamos que íbamos a encontrarnos con un gobernador; lo que no sabíamos era que íbamos a tocar un tema que claramente lo incomoda”, señaló, en alusión a los cuestionamientos por el manejo del gasto público en medio de la disputa por el bloqueo a la compra millonaria de drones para la policía.

Sin personalizar el conflicto, el senador puso el énfasis en el plano institucional. “Las cosas se resuelven con decencia, con honestidad, con transparencia y cumpliendo la ley. No hay otra forma”, sostuvo, al defender la actuación de los vocales del Tribunal de Cuentas vinculados a su espacio.

En ese contexto, rechazó las acusaciones de obstruccionismo y dejó una definición política clara: “Nosotros fuimos elegidos para controlar el gasto público y lo vamos a hacer conforme a la normativa vigente, le guste o no le guste al gobernador”.

El líder del Frente Cívico evitó hablar de acuerdos electorales, pero fijó un límite nítido frente al oficialismo: “No vamos a convalidar irregularidades en la provincia de Córdoba. Esa es la responsabilidad que nos dio la gente”, afirmó, y aclaró que las observaciones del Tribunal de Cuentas apuntan a presuntos sobreprecios en obras públicas, una facultad que —subrayó— está expresamente contemplada por la ley.

Desgaste y advertencia hacia 2027

Por su parte, De Loredo profundizó la lectura política del discurso y apuntó directamente al tono elegido por Llaryora. El referente radical cuestionó los ataques del gobernador contra Juez y los vocales del Tribunal de Cuentas “por cumplir con la función de controlar”, y sostuvo que el mandatario dio muestras de nerviosismo.

“Lo noté gritón, especialmente en los pasajes que dedicó a la oposición. Eso muestra un nivel de incomodidad”, analizó De Loredo, y vinculó esa reacción a la foto de unidad opositora que dejó la jornada en Laboulaye. “Advierten lo que está pasando. Tienen pánico a que la oposición se una”, lanzó, con la mirada puesta en el escenario electoral de 2027.

El exdiputado fue más lejos y habló de “una gestión con mucho desgaste”, al tiempo que ironizó sobre el estilo discursivo del gobernador, a quien apodó “Don Charlatín”, en alusión a una crítica reciente del presidente Javier Milei a sectores del establishment.

También cuestionó la efectividad de algunos anuncios del Gobierno provincial y denunció un uso político de programas de asistencia y crédito. “Se anuncian ayudas que después terminan concentradas en militantes del peronismo. Lo vimos incluso en la última elección”, afirmó.

En contraste, De Loredo salió en defensa del Gobierno nacional frente a las chicanas del gobernador y destacó diferencias estratégicas: “Hay un gobierno nacional que está tomando un camino muy distinto”, sostuvo.

“Una copia a medias”

El diputado Bornoroni, principal referente de La Libertad Avanza en Córdoba, agregó una crítica directa al contenido del discurso y buscó sacar rédito del contraste con la gestión nacional.

“El gobernador ahora quiere hacer una copia barata de muchas de las políticas que Javier Milei está implementando en la Nación. Pero hace todo a medias”, lanzó Bornoroni, al cuestionar la coherencia del modelo provincial.

En esa línea, reforzó el posicionamiento electoral del espacio libertario y envió un mensaje explícito de cara al futuro: “Los cordobeses ya saben que antes de una copia siempre es mejor apostar al original, que es el presidente Milei y es La Libertad Avanza Córdoba”, afirmó a Perfil Córdoba.

Así, la apertura de sesiones en Laboulaye no sólo expuso el endurecimiento del mensaje del gobernador frente a la oposición, sino que dejó una postal elocuente del momento político. Juez, De Loredo y Bornoroni coincidieron en el lugar, compartieron escena y desplegaron críticas desde registros distintos, pero con un objetivo común: marcarle límites al peronismo provincial y empezar a disputar, desde ahora, el sentido político del camino hacia 2027.

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