La salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y la decisión de postergar la actualización de la fórmula de inflación afectaron la confianza en los datos públicos. Con la actualización de la canasta de consumo —con la que se elabora el índice— suspendida hasta nuevo aviso, las estimaciones de los especialistas ya se concentran en cuál será la cifra del Índice de Precios al Consumidor de enero, que se conocerá el próximo martes.
Tras registrarse una inflación de 2,8% en diciembre, el equipo económico necesita demostrar que se cortó la reciente tendencia de aceleración de precios, que ya acumula cuatro meses. En ese sentido, en enero se decidió postergar la puesta en marcha del nuevo índice de inflación.
El Gobierno sostuvo que no convenía cambiar la fórmula hasta que la desaceleración de precios estuviera consolidada, para evitar suscitar suspicacias si algún número mostrara una baja mayor a la esperada.
Con la decisión de no modificar la fórmula, las consultoras privadas estiman que la inflación de enero se ubicará entre 2,3% y 2,6%. Si se confirma ese rango, la cifra implicaría una desaceleración respecto al último mes de 2025.
En la consultora C&T, dirigida por Camilo Tiscornia, proyectan un 2,4% basado en un relevamiento en el Gran Buenos Aires (GBA), lo que implicaría una variación interanual de 29,2%.
“Alimentos y bebidas, el rubro de mayor ponderación, fue el de mayor incremento en el mes: 4,1%. El movimiento estuvo muy influido por la fuerte suba de verduras. La carne fue determinante también, al aumentar en torno al 5%, pero se trató del menor ritmo desde octubre”, destacaron en el informe.
El rubro Bienes y servicios varios creció por encima del promedio (2,4%) impulsado por los aumentos en artículos de tocador y belleza. Esparcimiento subió a un ritmo similar, empujado por componentes vinculados al turismo vacacional. En tanto, Salud avanzó por debajo del promedio por la leve aceleración de las prepagas y la moderación en los medicamentos.
“Vivienda recogió mayores incrementos en agua y gas debido a las modificaciones que realizó el Gobierno en los esquemas de subsidios, pero también menores gastos por expensas luego del aguinaldo de los encargados en diciembre”, puntualizaron. Mientras tanto, Transporte se moderó de la mano de los autos, el combustible y el componente impositivo.
La consultora Analytica comparte la misma proyección que C&T (2,4%). En su relevamiento registraron que el mayor aumento, en el promedio de las últimas cuatro semanas, correspondió a verduras (+10,6%) y a azúcar, dulces, chocolates, etc. (+2,5%). Entre las categorías con menores incrementos se encontraron otros alimentos (+1,0%), que incluye snacks, salsas y condimentos, y aguas, gaseosas y jugos (+0,7%).
La consultora LCG presenta un pronóstico algo más optimista: 2,3%. En su relevamiento señalaron que Alimentos y bebidas, el rubro que más complicó a Caputo en meses previos, tuvo una variación promedio de 0,8%. “Los aumentos continuos de Carnes y Verduras por encima del 3% se ven parcialmente compensados por caídas de más del 4% mensual en Bebidas y Lácteos”, comentaron.
En el relevamiento de LCG, la inflación promedio de Alimentos y bebidas se mantuvo por debajo del 1% en las últimas cuatro semanas. En diciembre, el rubro había presentado un alza de 3,1% y fue el de mayor incidencia en la variación mensual (2,8%).
En el extremo está la Fundación Libertad y Progreso, que considera que la inflación de enero fue de 2,6%. “La inflación interanual se ubicaría en 32,1%, evidenciando una aceleración, en línea con la dinámica observada en octubre. No obstante, a partir de febrero podría revertirse esta tendencia y retomarse el proceso de desaceleración”, comentaron en el informe.
En su relevamiento encontraron que la inflación se desaceleró hacia las últimas semanas: en la primera y segunda se registraron incrementos del 0,8%, mientras que en la tercera el avance se moderó a 0,6%. “Se continúa observando incrementos altos en Alimentos y bebidas (especialmente la carne) y también en Alcohol y Tabaco”, puntualizaron.
Para Iván Cachanosky, jefe de la Fundación Libertad y Progreso, diciembre fue peor de lo esperado y enero tampoco tuvo un buen desempeño. “A pesar de la victoria electoral de octubre, la demanda de pesos no se recuperó del todo y las tasas bajas del BCRA para que el Tesoro pueda financiarse de manera barata, no contribuyen al proceso de desaceleración”, afirmó. No obstante, espera que en los próximos meses se retome el sendero de desinflación y que 2026 termine con una inflación inferior a la de 2025 (31,5%).
Los argumentos de Caputo
“La visión nuestra es que no hay que cambiar el índice ahora. De hecho, da prácticamente igual. Marco corrió los números del año pasado y da prácticamente lo mismo. Diciembre daba un poquito más abajo el índice nuevo; enero daba un poquito más abajo el índice nuevo”, sostuvo Caputo en una entrevista con Radio Rivadavia.
Y añadió: “Inevitablemente, la inflación argentina va a converger con la inflación internacional, más o menos rápido dependiendo de la velocidad en la que aumente la demanda de dinero”. Cuando eso ocurra, desde la oposición dirán que la inflación cayó porque cambiamos el índice y no por el trabajo que hicimos.
El argumento llamó la atención porque, con la nueva fórmula, la ponderación del rubro Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles pasa de 9,4% a 14,5%. Además, el Ministerio de Economía está por implementar un nuevo esquema de subsidios que, desde febrero, dejó fuera a 140.000 usuarios de la categoría N3.
La mayoría de los economistas coincide en que la actualización de los ponderadores, basada en una encuesta más reciente como la de 2017/2018, habría otorgado un mayor peso a los servicios respecto del índice vigente. “Si esperamos más aumentos de servicios, tal como sucedió el último tiempo (la inflación de 2025 de bienes fue 26,5%, la de servicios 43,1% y la general fue 31,5%), la corrección del índice a uno que pondera más los servicios hubiese dado un IPC levemente mayor que el actual”, sostuvo la economista de LCG, Florencia Iragui. A la vez, agregó que, en un contexto de estancamiento del proceso de desinflación, el nuevo índice podría dificultar aún más cortar con la tendencia.
Temas Relacionados
Luis CaputoInflaciónPreciosIndecMarco LavagnaÚltimas noticias


