
Tras la polémica alrededor del Grupo Techint por la licitación de los tubos para un gasoducto de 480 kilómetros —destinado a transportar gas desde Vaca Muerta hasta el puerto de San Antonio Oeste, en Río Negro—, una empresa del holding que conduce Paolo Rocca concretó la compra de dos siderúrgicas en Brasil.
Ternium, la firma del conglomerado dedicada a la producción de aceros planos, anunció la compra de la totalidad de Nippon Steel y Mitsubishi Corporation, dos siderúrgicas con base en Usiminas, en Brasil. La operación, que se oficializó ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), se cerró por un valor de USD 315,2 millones.
Una vez consumada la transacción, Ternium Investments —la filial de Ternium en la Argentina— y Confab —subsidiaria de Tenaris, la empresa del grupo que participó en la polémica licitación— concentrarán el 83,1% del grupo de control de Usiminas. El fondo de pensiones de los empleados, Previdência Usiminas, conservará el 7,1% restante.
La operación en el mercado brasileño se concretó en paralelo a ese escenario de alta tensión local, cuando además el negocio global del acero enfrenta presiones. En el mismo comunicado, Ternium advirtió que el sector corre riesgos vinculados a la demanda, a la capacidad global de producción y a la evolución de los aranceles. Se trata de una industria históricamente cíclica y expuesta a la volatilidad internacional, donde el crecimiento económico y las políticas comerciales inciden con fuerza en los resultados.
La polémica por los tubos
La noticia llegó en un momento de gran visibilidad para el holding del empresario ítalo-argentino. En las últimas semanas, Paolo Rocca, CEO del Grupo Techint, protagonizó un cruce público con el gobierno de Javier Milei por la licitación de tubos destinados a conectar Vaca Muerta con las terminales de licuefacción para la exportación de gas natural licuado (GNL).
El conflicto estalló cuando Southern Energy, el consorcio encargado de la licitación —integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG—, eligió la oferta de la empresa india Welspun y dejó fuera a Tenaris, uno de los mayores fabricantes globales de tubos sin costura.
Desde Techint deslizaron que estudiarían presentar un recurso antidumping al sostener que la ganadora habría utilizado chapa de origen chino para fabricar los caños, lo que le habría permitido ofrecer precios por debajo de los valores de mercado. La denuncia finalmente no prosperó, pero el reclamo escaló y abrió un frente político.
En el entorno presidencial descartaron los planteos y remarcaron que no estaban dispuestos a convalidar precios más altos. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, afirmó en sus que Tenaris había ofertado los tubos un 40% más caros y advirtió que aceptar esa propuesta habría implicado menor rentabilidad del proyecto, menos inversiones, menos empleo y menos exportaciones.
El propio Javier Milei, por su parte, defendió la apertura de importaciones y cuestionó a quienes se oponen a esa política, con referencias directas al titular del grupo industrial.
Paolo Rocca respondió con una carta pública en la que reconstruyó la cronología de la licitación y advirtió que la industria siderúrgica atraviesa un escenario global de fuerte sobrecapacidad, impulsado por políticas de exportación agresivas de algunos países asiáticos. Señaló que las principales economías aplican aranceles, cuotas y medidas antidumping para evitar que el comercio desleal perjudique a sectores estratégicos.
También afirmó que el grupo apoya la apertura de la Argentina al mundo, aunque subrayó que la manera en que se aplica marca la diferencia. “La defensa de la industria frente a las importaciones en condiciones de competencia desleal es fundamental para alentar la confianza de los inversores”, planteó, y pidió sostener un diálogo constructivo con el Gobierno sobre la inserción internacional y la competitividad.
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