La protesta tuvo lugar ayer a primeras horas de la mañana cuando se fugó un joven paciente judicial de 22 años, internado en la madrugada anterior. Anoche seguía siendo buscado por la Policía.En la oportunidad se hicieron presentes en el lugar delegados de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) Seccional Entre Ríos, alertados por los empleados que les pidieron interceder ante las autoridades para acceder a mejoras laborales y, a la vez, denunciaron irregularidades.Delegados del gremio tomaron conocimiento de que tanto los consultorios, como las oficinas de Dirección, Administración y donde funciona la radio se encuentran cerradas. Esta medida se da por orden de la dirección, según informaron al sindicato. “El personal está incomunicado, ya que la única oficina con teléfono y radio es la Dirección, cuyas puertas están cerradas con llave. Los compañeros se vieron en una situación crítica cuando debían avisar de la fuga a la comisaría 14 y se encontraron incomunicados”, relató a UNO Teresa Figueroa, secretaria de Salud de UPCN.Según los empleados, el joven de 22 años (Maximiliano Mendoza, oriundo de Santa Elena) fue alojado esposado pero sin custodia en la madrugada del miércoles. Cuando ayer por la mañana trasladaban a los pacientes al comedor el joven aprovechó para fugarse. “Hay sólo ocho enfermeras, tres maestranzas en el lavadero y dos en la cocina, para atender las necesidades de 100 pacientes”, justificó Figueroa.Hasta el mediodía de ayer no se había presentado en el lugar ni la directora del hospital Alicia Alzugaray (perteneciente a la Asociación de Trabajadores del Estado, contraria a UPCN), ni el director de Salud Mental Sergio Issa; tampoco estaba el médico de guardia. “Acá nadie toma una decisión. Estamos intentando comunicarnos con el secretario de Salud (José María Legascue) para que acercar una solución”, expresó.Según el gremio los reclamos han sido sistemáticamente desoídos desde las autoridades de Salud, por lo que los empleados no descartan endurecer la protesta. Atado con alambreLa fuga y la falta de teléfono sacó a la luz otras supuestas irregularidades que los empleados se encargaron de denunciar.Además de las mejoras en las condiciones laborales, los trabajadores reclaman más elementos de trabajo.En ese sentido señalaron que en el lavadero hay una sola máquina que los empleados hacen funcionar atándola con alambres y activándola con una tenaza para poder lavar las sábanas a las que calificaron como “hilachas”.“Falta ropa y algunos pacientes están descalzos. Es una barbaridad lo que se ve acá”, enfatizó la gremialista, quien indicó que el secretario de Salud conoce la situación porque recorrió el lugar 20 días atrás.Asimismo aclaró que tienen conocimiento que “desde hace tres meses se está instalando una central telefónica”, pero que por ahora los trabajadores están incomunicados. “Esto no es sólo indignante para ellos sino también por los pacientes que, por su condición, parecieran no importarles a nadie. Estamos preocupados porque viene el fin de semana largo y este lugar es aislado, de noche es un desierto y los trabajadores tienen miedo”, puntualizó.”El funcionamiento es normal”La directora del hospital Roballos, Alicia Alzugaray, aseguró que el establecimiento “funciona normalmente” y que “es común que pacientes se escapen, porque en Entre Ríos se utiliza un régimen de puertas abiertas: esta institución no es una sistema penitenciario”.Asimismo admitió un déficit de ropa de cama, pero aclaró que esto está en vías de solucionarse, y agregó que en cinco días estará instalada la central telefónica.“Ingresó un señor que se retiró sin autorización y avisamos a la comisaría y al juzgado; eso es de uso y costumbre”, dijo a la agencia AIM. Indicó que las fugas “son cuestiones habituales y ante ello tenemos una excelente relación con la Policía, las defensorías y los juzgados”.(UNO)




