Sábado, 17 de enero de 2026   |   Campo

Tiempos de crecimiento para proteínas animales

Tiempos de crecimiento para proteínas animales

Claramente, 2025 fue el año de las carnes. Y si ciertos factores se corrigen a tiempo, 2026 también podría serlo. No es un tema sencillo: influyen variables macroeconómicas y globales. Sin embargo, en cada una de las cadenas las expectativas de crecimiento se mantienen en una senda positiva.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los datos de consumo —pese a los vaivenes de la economía— muestran que el consumo per cápita de todas las carnes alcanzó los 113,8 kilos por habitante en promedio. En carne bovina hubo un incremento interanual de 1,6%, con un promedio de 48,6 kg por habitante. Esa cifra, no obstante, sigue siendo 3,6% inferior al promedio de los últimos cinco años, 50,2%, añade el informe.

Los mayores crecimientos se observan en las carnes aviar y porcina: la primera con 46,8 kg/h y la segunda con 18,4 kg/h, ambas con récord. “Al efecto ingreso, se suma para estas dos fuentes de proteína animal un efecto sustitución que surge de un abaratamiento relativo con respecto al precio de la carne vacuna”, explica el trabajo de la BCR.

Para la ganadería y la industria de la carne vacuna, que la avicultura y la carne porcina sigan creciendo como lo han hecho en los últimos años es una buena noticia, porque cada vez más las aleja del foco político al que han estado expuestas a lo largo de la historia. El hecho de que el consumo de proteínas animales alcance los 113,8 kilos por habitante/año refleja que el mercado interno está abastecido. Por supuesto, no se desconocen las diferencias de ingreso de la población.

En cuanto a los factores por resolver, esta semana la cadena porcina emitió una señal de alerta. Un documento de la Federación Porcina Argentina sostiene que la actividad está en un proceso de transformación estructural, con mayor producción y mejor tecnología, pero que requiere decisiones estratégicas para no perder el tren de la oportunidad en el mediano y largo plazo.

“Estamos frente a un cambio de paradigma: se tiende a producir más volumen con mayor eficiencia, porque los márgenes son cada vez más ajustados”, explica Agustín Seijas, director ejecutivo de la FPA. En el documento se afirma que el precio del cerdo en pie en la primera semana de este mes, comparado con la misma semana del año pasado, registró un incremento de 12%, mientras que la inflación general promedio trepó 31,5 por ciento. “Por otro lado, a nivel costos, el maíz en ese período aumentó 40%, la soja el 70% y el dólar 40%”, afirma el trabajo.

El comercio exterior plantea dos frentes para la cadena porcina: por un lado, las exportaciones; por el otro, las importaciones. En materia de ventas externas, la asignatura pendiente es la concreción del protocolo para exportar menudencias porcinas a China, que ya está acordado pero requiere del cierre político. Tal como sucede con las menudencias bovinas, el gobierno de Xi Jinping quiere que el presidente Milei vaya a China y cierre todos los asuntos pendientes. No es inocente la intención: el presidente argentino expresó su alineamiento con los Estados Unidos y un viaje a Pekín provocaría cimbronazos en esa estratégica. No obstante, Milei ha dado muestras de pragmatismo. Respecto del comercio con China dijo que sigue la “lógica de beneficio mutuo en el sector privado“.

Para la cadena porcina, la posibilidad de exportar “patitas, cabezas y menudencias”, explica Seijas, significa darle valor al ciento por ciento al animal, tal como hace Brasil. “En la Argentina, por costumbre, los subproductos prácticamente no tienen demanda, con lo cual su valor es muy bajo; mientras que en mercados como el asiático, son muy valorados. Por eso es sumamente importante la firma de este protocolo: para transformar lo que hoy es descarte en divisas, darle valor al animal en su totalidad y así poder fortalecer toda la cadena”, sostiene Seijas.

Por el lado de las importaciones, la pata floja proviene de los productos que ingresan fundamentalmente desde Brasil, donde se permite el uso de un promotor de crecimiento como la ractopamina.

Otra debilidad para la cadena es la estructura impositiva. “La principal limitante es el sobrecosto del IVA inversiones, que sumado al acceso limitado al financiamiento y la falta de previsibilidad están condicionando seriamente el desarrollo del sector”, indica el documento de la FPA.

En la cadena reconocen que el diálogo con el Gobierno es positivo, pero requieren definiciones urgentes para que la industria continúe en la senda del crecimiento.

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