A juzgar sólo por la cara de los empresarios nucleados en la Asociación de Empresarios del Parque Industrial (Asempi) de Paraná, el malestar con la Comuna es más que evidente, y esbozan un rosario de razones que los llevan a oponerse “definitivamente” a la localización de la futura planta de residuos que sustituirá al Volcadero, aunque se esfuerzan por dejar bien en claro que comparten y apoyan la iniciativa de seleccionar y procesar la basura de la ciudad en un proceso industrial.Los principales industriales muestran enojo que reside en la decisión inconsulta de la Municipalidad, “cuando existe una Comisión de Desarrollo del Parque Industrial (presidida por Halle) que nos reunimos una vez por mes y venía funcionando bien. Habíamos trabajado en conjunto autorizando la radicación de industrias y rechazando otras, pero se manejó unilateralmente”, se adelantaron los industriales en afirmar a manera de introducción.El jueves solicitaron precisiones al respecto y una comisión municipal, encabezada por el Cdor. Eduardo Macri, mantuvo un encuentro donde no quedaron del todo satisfechos, ya que se corroboró la hipótesis eventual de radicación en esa zona este de la ciudad, aunque –de acuerdo a lo expresado por los industriales– la Comuna “nos dijo que lo que está decidido es la industrialización de la basura, aunque nos dijeron que no estaba designado el lugar”. Anteponiendo que “estamos a favor” del tratamiento de la basura y que “como ciudadanos no podemos admitir un basural a cielo abierto, considerando que hay tecnología para hacerlo bien, “nos resulta inaceptable que el lugar elegido sea éste, habiendo tanto campo y tantos lugares donde no generaría inconvenientes a nadie”.El principal argumento que usan los industriales, ya tuvo sus consecuencias. Dicen que “hay que poner especial cuidado en la localización de este proceso, ya que el traslado de los elementos a tratar así como otras materias primas pueden ser nocivas para otras industrias ya instaladas”. En síntesis, advierten que existen laboratorios, empresas alimenticias, fábricas de envases flexibles y de cartón para alimentos y otras conexas que sentirán un fuerte impacto. Más aún, desde Lafedar ya informan que recibieron llamados de clientes del exterior consultando acerca de la veracidad de la información, y de las dificultades que generaría en la relación comercial. “El requerimiento de calidad ambiental es incompatible con la proximidad de otros procesos y su abastecimiento como los residuos domiciliarios, los de sustancias peligrosas y los de residuos patológicos”, expresan.Si bien entienden que la nueva planta puede no ser contaminante y respetar estándares internacionales, se preguntan qué pasaría si por algún motivo la planta deja de funcionar tres o cuatro días, y se acumula basura en el predio. “Tengamos en cuenta que se trata de 350 toneladas diarias de basura, a la que se agrega un 35 % de cal, y estamos hablando de unos 400 viajes diarios en una infraestructura que no está preparada ni siquiera para nosotros, los que ya estamos”, describen, sin tener certezas acerca del lugar donde se realizará el proceso de clasificación y compactado, que por una cuestión de costos debería estar en el mismo predio. A esto habría que agregar el movimiento de personas complementario que generaría, justo en un lugar donde se reclama desde hace años cercar por cuestiones de seguridad. Consideran que esta realidad afectaría, al menos, a la mitad de las 30 industrias instaladas.Los industriales entienden que en la estrategia de la Comuna la principal variable que interviene es que el terreno es fiscal y no generaría costos, pero “nosotros queremos ser un parque competitivo y allí deberían radicarse otras industrias, que generen empleo. Ya hay pedidos de localización que no han sido tratados por la Comisión de Desarrollo del Parque Industrial. En una inversión de 10 o 12 millones de dólares, un terreno de 100 mil dólares no debería ser significativo. Habría que buscar un terreno que no moleste a nadie”, entienden.IntrusadoSi los vientos soplan de cola para la idea municipal de radicar en el Parque Industrial la planta de residuos –que generaría 12 empleos directos– logrando sortear la férrea oposición de los industriales de Asempi, habrá ganado la menor de las batallas. Es que las siete hectáreas donde se piensa emplazar la planta, que son las últimas disponibles para ampliación o nuevas firmas, aún no tiene el más mínimo de los servicios básicos, y la Comuna deberá encararlo para el proyecto. Pero antes, si lo quiere, deberá resolver la situación de intrusión de unas ocho familias que viven en el predio, estado que ha generado un sinfín de reclamos de los industriales a las últimas dos administraciones municipales, y a la actual inclusive. “Son casi 40 personas que viven allí y hemos presentado muchos pedidos al fiscal municipal, al Área Legal, al Intendente, y no hemos tenido respuestas”.Según los industriales, es necesaria nueva y mucha inversión en el Parque para hacerlo competitivo. “Hoy por hoy, a la Comuna no le está saliendo un peso. Nosotros hacemos el asfalto, ponemos las luminarias, nos preocupamos por la seguridad, levantamos las garitas, limpiamos las cunetas, cortamos el pasto, cuidamos las banquinas, y hace 20 años que anhelamos el cerco total. Con la planta este anhelo se pierde. Sería muy injusto porque también hay mucha inversión en el espacio público de parte nuestra. Eso muestra nuestra sensibilidad social, porque nunca reclamamos ni nos quejamos, aunque todos sepamos que estamos bien lejos de la realidad de otros parques industriales. Por eso esperábamos otro tratamiento de parte de las autoridades municipales. Aún así seguimos apostando al consenso y creemos que la Municipalidad va a reflexionar y dará marcha atrás con esta idea”. (Fuente: El Diario)




