
El escalador estadounidense Alex Honnold logró ascender sin cuerdas de seguridad los 508 metros del Taipei 101, uno de los rascacielos más altos del mundo, en un evento transmitido en directo desde Taiwán el 24 de enero de 2026. La hazaña —que se prolongó por más de una hora y media— atrajo la atención internacional y consolidó al deportista como referente de la escalada urbana extrema. Según reportó CBS News, el suceso se realizó bajo estrictos controles y fue seguido en vivo por una audiencia global.
Conocido por sus ascensos sin cuerda en paredes naturales, Honnold trasladó esa disciplina al entorno urbano al escalar el Taipei 101 sin ningún tipo de protección. El evento, transmitido por Netflix bajo el título “Skyscraper Live”, requirió una preparación meticulosa por las particularidades del edificio y las condiciones climáticas de la ciudad. De acuerdo con Fox News Digital, la escalada había sido programada para el 23 de enero, pero debió reprogramarse por mal tiempo.
El recorrido comenzó en la esquina sureste del edificio y Honnold realizó la subida calzando un tipo de calzado especial diseñado para adherirse a la estructura de acero y vidrio. Durante la transmisión se lo vio saludando a espectadores desde las alturas y deteniéndose en varios puntos para controlar el avance y la fatiga. “Estoy cansado, pero esto es increíble”, expresó Honnold en la cima, según recogió AP y replicó CBS News.
El trayecto incluyó la superación de uno de los tramos más complejos del edificio, conocidos como los “bamboo boxes”, que exigen un gran esfuerzo físico y técnico por la geometría y el tamaño de los módulos. A lo largo del ascenso, el público en la calle y en el interior del edificio siguió cada avance, mientras especialistas en psicología deportiva resaltaban el grado de concentración necesario para un desafío de este tipo.
Honnold, de 40 años y padre de dos hijas, ya había alcanzado notoriedad internacional por su ascenso en solitario de la pared Freerider de El Capitán, en el Parque Nacional de Yosemite, documentado en el filme “Free Solo”, ganador del Oscar. En declaraciones previas a la escalada en Taipei, Honnold sostuvo: “Siempre tuve curiosidad por saber qué se sentiría escalar un edificio tan grande. He subido muchas paredes naturales, pero nunca una estructura hecha por el hombre de esta magnitud“, según consignó Fox News Digital.
El Taipei 101, situado en el distrito financiero de Xinyi en la capital de Taiwán, se inauguró en 2004 y mantuvo el título de torre más alta del mundo hasta 2010. Con una altura de 508 metros (1.667 feet) hasta su aguja y 101 pisos sobre la superficie, el edificio figura actualmente entre los diez rascacielos más altos del planeta, según cifras recopiladas por Britannica.
El diseño arquitectónico, a cargo de C.Y. Lee & Partners, combina elementos de la estética tradicional asiática con soluciones de ingeniería avanzada. La estructura está compuesta por ocho módulos de ocho pisos cada uno, evocando la forma de una caña de bambú y asociando el número ocho con la prosperidad en la cultura china. El edificio fue concebido para soportar tanto terremotos como los fuertes vientos de los tifones que afectan la región.
En su interior, el Taipei 101 alberga oficinas, restaurantes, un centro comercial y varias plataformas de observación. La más alta, en el piso 89, permite apreciar el paisaje urbano a casi 392 metros (1.285 pies) de altura. Entre los elementos técnicos más destacados figura el amortiguador de masa: una esfera de acero de 660 toneladas ubicada entre los pisos 87 y 92 que reduce el movimiento del edificio durante tormentas y sismos.
La fachada está compuesta por paneles de vidrio doble con protección UV y térmica, diseñados además para soportar el impacto de objetos pesados. Toda la estructura descansa sobre 380 pilotes anclados a 80 metros de profundidad, lo que le otorga estabilidad pese a la proximidad de una falla sísmica. Según The Skyscraper Museum, el diseño incorpora símbolos tradicionales como monedas antiguas y el motivo del “ruyi” en la decoración exterior.
El edificio cuenta además con el ascensor más rápido del mundo al momento de su inauguración, capaz de alcanzar 61 kilómetros por hora (38 mph) y conectar la base con las plataformas de observación en menos de un minuto.
El tramo final de la escalada incluyó la superación de los anillos y la aguja que coronan la torre. En los últimos metros, las ráfagas de viento y la altura extrema aumentaron el nivel de dificultad. Según testimonios recogidos por CBS News, el escalador se detuvo brevemente en una cornisa, saludó a la multitud y luego avanzó hasta alcanzar el punto más alto de la estructura.
Al llegar a la cima, Honnold alzó los brazos y tomó una fotografía para registrar el momento. “Es muy ventoso, pero la vista es increíble”, comentó ante las cámaras, según informó Fox News Digital. A nivel de calle, el público estalló en aplausos cuando el deportista completó el desafío.
El evento, seguido por millones a través de la transmisión internacional, fue descrito por organizadores y medios especializados como una de las mayores escaladas urbanas realizadas sin protección. De acuerdo con CBS News, Honnold había declarado: “Creo que si lo logro, será la mayor escalada urbana en solitario jamás hecha”.
La hazaña de Alex Honnold en el Taipei 101 reavivó el interés por la escalada urbana y puso de relieve los desafíos técnicos y psicológicos que implica enfrentarse a una estructura de semejante altura en condiciones extremas.




