Tras las acusaciones de “obstrucción”, la oposición salió al cruce de Llaryora. El senador Juez defendió el control sobre el manejo de los fondos del Ejecutivo, De Loredo habló de desgaste y Bornoroni contrastó con Milei. En Laboulaye dejaron señales de convergencia política.
El gobernador ingresa en la segunda mitad de su mandato con un objetivo político claro: consolidar poder territorial y construir las bases para su reelección. La estrategia apunta a fortalecer el núcleo duro del oficialismo, mostrar capacidad de ejecución y “blindar” Córdoba frente al escenario nacional.