
Una fotografía difundida por medios locales parece indicar que las bengalas habrían provocado el incendio en Crans-Montana
Las primeras pesquisas sobre el incendio que arrasó el bar Le Constellation, en la estación de esquí Crans-Montana, apuntan a que el origen de la tragedia estaría relacionado con el uso de bengalas encendidas colocadas sobre botellas de champaña durante la celebración de Nochevieja. En una conferencia de prensa, la fiscal local Beatrice Pilloud señaló que las “fuentes luminosas” fueron acercadas en exceso al techo por el personal del local, lo que desencadenó la ignición. Pilloud explicó que “todo indica que el fuego comenzó a partir de las velas encendidas o bengalas sujetas a las botellas de champagna”, subrayando que esa hipótesis es la más probable aunque la investigación continúa abierta.
Un video muestra la rapidez de la propagación de las llamas en el complejo de Crans-Montana
Las autoridades detallaron que este tipo de bengalas, habituales en celebraciones, proyectan chispas hacia arriba que podrían haber alcanzado materiales inflamables del techo. Ese revestimiento, destinado a la insonorización del local, está siendo inspeccionado para determinar si cumplía las normas de seguridad vigentes. Según la policía y la fiscalía, el mismo material habría facilitado la rápida propagación de las llamas.
El jefe del gobierno regional de Valais, Mathias Reynard, dijo en declaraciones a la emisora RTS que los investigadores intentan establecer si hubo negligencia en la elección o el mantenimiento del material del techo y si procede atribuir responsabilidades penales. Pilloud añadió que la investigación técnica seguirá adelante para esclarecer si corresponde formular cargos.
El bar estaba ubicado en un sótano, circunstancia que, según testimonios recopilados por BFMTV y AP, pudo complicar la evacuación y favorecer la rápida expansión del incendio. Las autoridades enfatizaron que la investigación será exhaustiva y que se evaluarán todos los elementos técnicos y normativos vinculados a la tragedia.
Entre los relatos tras el siniestro destaca el de Axel Clavier, un joven de 16 años procedente de París, quien contó que consiguió escapar del local tras sentirse asfixiado por el humo y el calor en el sótano. Clavier relató que, tras protegerse detrás de una mesa, logró romper una ventana usando primero la mesa y luego sus pies, saliendo al exterior y evitando la puerta principal, demasiado estrecha para la multitud que intentaba huir simultáneamente.
Otras asistentes, entrevistadas por BFMTV, describieron cómo vieron a camareras entrar con botellas de champaña decoradas con bengalas encendidas, antecedente inmediato al inicio del fuego. Relataron que un camarero cargaba a una compañera sobre los hombros mientras ella sostenía una bengala encendida, y que las llamas se propagaron casi instantáneamente, provocando el colapso del techo de madera. La estampida en el club fue inmediata: la gente intentó escapar por la única escalera disponible y la puerta de salida resultó insuficiente para la afluencia.
El balance oficial del incendio, informado en rueda de prensa por las autoridades suizas y la policía regional de Valais, se situó en 40 personas fallecidas y 119 heridas, aunque advirtieron que las cifras podrían variar a medida que avance la identificación de las víctimas. El reconocimiento se ha visto dificultado por la gravedad de las quemaduras, por lo que se solicitó a las familias la entrega de muestras de ADN para facilitar las labores forenses. Según el jefe policial Frédéric Gisler, citado por Reuters, de los heridos 113 han sido identificados: 71 son suizos, 14 franceses, 11 italianos, cuatro serbios, uno bosnio, uno belga, uno polaco, uno portugués y uno luxemburgués.
La gravedad de las lesiones llevó a que alrededor de 50 personas fueran trasladadas a unidades especializadas en quemaduras de hospitales en otros países europeos, principalmente Alemania y Francia, informó Reynard en la misma comparecencia. Muchos de los heridos permanecían en estado crítico y luchaban por su vida.
Tras el incendio, la comunidad de Crans-Montana y visitantes de la región manifestaron su dolor con vigilias, altares improvisados y oraciones en la iglesia de Montana-Station. Centenares de personas depositaron flores y velas cerca del lugar del siniestro, mientras otros se reunieron en silencio, abrazándose o compartiendo mensajes de apoyo. El duelo se extendió a las , donde una cuenta de Instagram se llenó de imágenes y llamados de familiares y amigos en busca de noticias sobre los desaparecidos.
El papa León XIV transmitió sus condolencias mediante un telegrama dirigido al obispo de Sion, en el que pidió por el descanso de los fallecidos y expresó su deseo de consuelo para quienes sufren pérdidas o lesiones, según informaron las agencias de noticias. Las muestras de solidaridad incluyeron mensajes de apoyo de autoridades locales y extranjeras, así como de la Federación Italiana de Golf, que lamentó la muerte de Galeppini y destacó su pasión y valores deportivos.
El impacto del incendio fue particularmente sentido entre los jóvenes de la localidad y los turistas, muchos identificados con las víctimas por la cercanía generacional y la popularidad del bar en fechas festivas. Testimonios como el de Emma, una joven de 18 años de Ginebra entrevistada por Reuters, reflejaron la conmoción de quienes, por azar, no entraron al local esa noche. Otros, como Elisa Sousa, expresaron su gratitud por no haber asistido y su solidaridad con los afectados durante la vigilia.
(Con información de AP y Reuters)




