Miércoles, 28 de enero de 2026   |   Campo

Sorpresa en el mercado por la deuda monumental de una empresa de primera línea

Sorpresa en el mercado por la deuda monumental de una empresa de primera línea

“Estamos tratando de dar una mano para resolverlo”. La frase, breve, fue repetida a este medio por varias fuentes del mercado agropecuario y se refiere a una empresa: Centro Agropecuario Modelo (CAM), una de las agronomías y firmas de producción más reconocidas del país, con casa central en Wheelwright, sobre la ruta 8, en la provincia de Santa Fe. La compañía, vinculada a la familia Capretto, registra una deuda bancaria por $44.295.866.000 (unos US$31 millones), según información a la que accedió LA NACION. Además, afronta compromisos con grandes proveedores de insumos y otros acreedores comerciales que, según fuentes consultadas que conocen la situación, harían que el total adeudado —incluida la deuda bancaria— supere ampliamente los US$100 millones y se aproxime a los US$160 millones. La empresa emplea alrededor de 80 personas. Fuentes indicaron que, pese a la magnitud del pasivo, tendría unos US$70 millones “en la calle” para cobrar por ventas.

“En CAM nos dedicamos a la producción agropecuaria, venta de insumos agrícolas, comercialización y acopio de granos. Somos una reconocida empresa con amplia trayectoria. Desde nuestros inicios estamos junto al productor brindando servicios confiables y de alta calidad, con un equipo de trabajo eficiente y de gran experiencia”, se presenta la compañía en su página de Internet. LA NACION, para el cierre de esta nota, no obtuvo respuesta a una consulta a la empresa.

Aunque la firma no se presentó en concurso de acreedores ni hay datos que indiquen que lo hará, la existencia del pasivo circulaba como un secreto a voces en el mercado. Sin embargo, nadie quería exponer públicamente la situación porque, según acreedores consultados, existe la expectativa de que los propietarios puedan encauzar la empresa. “Paciencia”, fue el término usado por una fuente que conoce a la firma para describir la actitud de bancos, proveedores y otras compañías de primer nivel que tienen acreencias importantes. Una de esas empresas, por ejemplo, reclama más de US$24 millones por insumos y le suspendió la entrega de productos.

La familia Capretto maneja la firma

“No explotó porque no está en el ánimo de la firma ni al mercado le conviene. El sector lo sabe, sería una caída muy fuerte. Hay buena predisposición”, expresó una fuente. Un acreedor que calificó de “volumen grande” la deuda reconoció que hay contactos y conversaciones entre distintos actores para “ayudar” a la compañía. Dijo: “Estamos tratando un ordenamiento para que todos tengan una visión común; va a necesitar ayuda de terceros en la gestión”.

“No se están planteando detalles todavía; hay varias alternativas”, añadió esa fuente. Contó que una opción, aún no definida, podría incluir la participación de un tercero en el control hacia adelante.

Según datos obtenidos por LA NACION, la compañía, cuya cara visible ante el mercado es Gustavo Capretto, figura en situación normal en la Central de Deudores del Banco Central (BCRA). No obstante, llamó la atención el monto de su deuda financiera: $44.295.866.000. Entre los acreedores del sistema financiero se encuentran, entre otros: Banco Nación; Banco Macro; Nuevo Banco de Santa Fe; Banco Galicia; Banco Provincia de Buenos Aires; ICBC; Santander Río; Banco Industrial; Patagonia y BBVA.

Otra postal de la compañía

Entre especialistas de la actividad, las causas del endeudamiento se atribuyen a factores diversos: el arrastre de campañas recientes afectadas por condiciones climáticas adversas que complicaron las ventas; la adquisición de productos para comercialización cuyo precio se desplomó; y, para algunos, decisiones de gestión que en este contexto resultaron insuficientes.

Según el mercado, la firma factura cerca de US$90 millones y tendría alrededor de US$70 millones para cobrar por ventas. Ese monto alimenta la esperanza de quienes creen que la empresa tiene margen para recuperarse, confían en su trayectoria y, especialmente, en su cara visible.

“Hay paciencia de los acreedores de esperar hasta mayo, junio, donde entra la mayor cantidad de plata [por pagos de insumos a cosecha]. Gustavo es una persona sana, pudo haber fallas, pero nada adrede”, subrayó una fuente. Otra añadió: “Siempre fueron serios”.

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