Jueves, 1 de enero de 2026   |   Campo

Son amigos y crearon una plataforma revolucionaria: hoy triunfan en Estados Unidos

Son amigos y crearon una plataforma revolucionaria: hoy triunfan en Estados Unidos

Durante décadas la ganadería y Silicon Valley se estudiaron con cierta desconfianza: los tiempos biológicos del campo parecían incompatibles con la vorágine digital de la nube y las nuevas tecnologías. Con los años esa relación cambió: las startups del sector comenzaron a captar importantes fondos de capital de riesgo y a ofrecer soluciones diseñadas para ajustarse al productor, en lugar de imponerle procesos ajenos. Surgió la necesidad de avanzar en procedimientos no solo para gestionar datos y hacer estimaciones, sino para aumentar la eficiencia del desarrollo ganadero. Así aparecieron numerosos emprendimientos que ayudaron a los productores a profesionalizar su trabajo.

En este caso, lo que empezó como una inquietud casi doméstica —pesar animales sin moverlos en un campo familiar— terminó transformándose en una de las plataformas de tecnología ganadera de mayor crecimiento en el continente. Es Cattler, que hoy gestiona más de 1,2 millones de cabezas de hacienda por año en ocho países y cuenta con cerca de 500 feedlots activos como clientes.

La startup fue fundada de forma simultánea en Argentina y Estados Unidos por Ignacio Albornoz, Martín Garbulsky y Ezequiel Conti, con el aporte clave desde el inicio de otros argentinos radicados en EE.UU., como Santiago Galli y Ryan Bruchou. Según relataron los fundadores, esa impronta binacional no es casual: el proyecto desde su inicio estuvo pensado como una plataforma global. Hoy procesa más de 8000 toneladas diarias de alimento y contribuye a profesionalizar la ganadería a gran escala.

Hoy la plataforma procesa más de 8000 toneladas diarias de alimento

La historia comienza cuando Albornoz volvió a la Argentina tras vivir varios años en Brasil, Chile y Colombia. “Me gustaba el campo, pero sentía que le faltaba lo digital. Empecé a pensar cómo hacer para meterle un poco de tecnología”, recordó el empresario en diálogo con LA NACION. Al regresar al establecimiento ganadero de su madre en Entre Ríos, enfrentó la sensación de que había mucho por hacer.

“Eran las dos cosas que me gustaban, pero que estaban muy separadas. Empecé a hacer experimentos en el campo ganadero de mamá; tratar de pesar a los animales automáticamente cuando iban a tomar agua. Jugué con la idea de una balanza y, ahí entremedio de eso, con Martín [Garbulsky] empezamos a pensar en hacer algo juntos alrededor de pesar los animales automáticamente”, completó. El proyecto inicial no prosperó, pero dejó algo más valioso: el vínculo entre ellos y la decisión de seguir insistiendo con la innovación en la ganadería.

Con el tiempo nació una idea más ambiciosa: pesar animales sin pesarlos, a partir de cámaras digitales e imágenes. Sumaron a Conti y el equipo desarrolló un sistema que arrojó los primeros resultados. “Empezamos a llevarlo y nos empezó a ir bien”, contó.

El salto a Estados Unidos llegó casi de forma natural e inmediata, cuando Albornoz se mudó siguiendo a su esposa, Maite Iturria, que se incorporaba a Google.

Hoy tienen a Estados Unidos como su principal mercado

“Me contacté con productores de Estados Unidos y a ver si lo podíamos poner en algunos feedlots muy grandes de Estados Unidos, y testear a cámara”, relató.

El proceso se interrumpió luego por la pandemia. Ese freno forzado fue, paradójicamente, un punto de inflexión: mientras no podían viajar ni instalar equipos, los fundadores comenzaron a escuchar con más atención a los productores, tanto en Argentina como en Estados Unidos. El diagnóstico fue claro: la tecnología resultaba atractiva, pero no resolvía el problema central.

“Lo nuestro era supercool, pero los productores se quejaban de otra cosa: no podían juntar los datos en un solo lugar”, explicó Albornoz. Eso permitió un giro estratégico: apostar por una plataforma integral de gestión de feedlots, capaz de concentrar en un único sistema los datos operativos, productivos, sanitarios y económicos de la ganadería. “Teníamos ese sistema de cámaras, teníamos otro sistema automático, de desposte. Hacíamos varias cosas relacionadas con la automatización, en la Argentina y en Estados Unidos”, rememoró.

Gestionan más de 1,2 millones de cabezas de hacienda por año

El desarrollo se realizó en conjunto con productores de ambos países y con un principio rector: la plataforma debía adaptarse al productor y no al revés. La lanzaron en 2022 en ambos mercados. El primer año sirvió para probar y ajustar: “Cerrar 2022 con 30 clientes ya era una señal positiva”. En 2023 llegó el despegue: superaron los 140 clientes y comenzaron a expandirse por Uruguay, Canadá y otros países de la región.

Hoy la startup opera en Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Argentina, con un fuerte anclaje en Nebraska, Minnesota y Kansas, el núcleo del feedlot norteamericano. Según Albornoz, el 65% de sus clientes está en Norteamérica, y el equipo combina talento argentino, uruguayo y estadounidense, además de aliados locales en cada país.

“Armamos este prototipo de este otro sistema para poder darle de comer a los animales, para automatizar la alimentación. Y nos fue muy bien. Algunos productores con los que trabajamos se convirtieron en inversores en Estados Unidos. Era una plataforma que, obviamente, usaba toda la experiencia que teníamos de poder conectarnos a distintos dispositivos. La idea era ‘todo en un solo lugar’; cualquier cosa que tengas, la plataforma se adapta a vos, y tener una experiencia de usuario mucho más fácil y sencilla de operar”, acotó.

Albornoz se mudó a Estados Unidos, donde hoy operan fuertemente

Ese carácter multicultural se volvió una ventaja competitiva, según explicó, porque siempre estaban “hablando con los gringos” y con los argentinos; así, los ganaderos argentinos comenzaron a percibir la propuesta de otra manera. “Estábamos convencidos de que si lográbamos posicionarlo en Estados Unidos, en la Argentina sería mucho más fácil, y pasó. Americanizamos la plataforma. En ese momento mirábamos la competencia norteamericana y la Argentina, y la ganadería argentina estaba pasando por un mal momento”, señaló.

La mejora continua de la aplicación, impulsada por el feedback de los clientes y la identificación de nuevas necesidades, permitió que la empresa, sobre todo en Estados Unidos, se ponga a la par de sus competidores. Integran en una única plataforma procesos que históricamente estaban dispersos: alimentación, sanidad, productividad, economía y trazabilidad individual de los animales.

Se conecta con micromáquinas de aditivos, sistemas de pesaje, sensores, maquinaria e incluso con bancos, que usan los datos productivos para validar información. Todo el desarrollo es in-house, con equipos de software en Argentina. Entre sus partners figuran empresas como Elanco y Farmers Business Network, y ya realizan pilotos con frigoríficos para devolver información completa del animal a lo largo de su vida productiva.

Trabajan con cerca de 500 feedlots

La compañía explora nuevas aplicaciones de inteligencia artificial, la integración de sensores, la medición de metano y alianzas con más actores de la cadena. En 2025 Cattler fue finalista del Premio LA NACION–Galicia a la Excelencia Agropecuaria, en la categoría Apertura al Mundo. Según contó, el 2025 lo cerraron con una facturación de US$1,4 millones, el doble que en 2024, y preparan un nuevo salto para 2026.

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