Cualquier factor climático complica: frío, calor, lluvia o viento. Sentarse significa otro problema, ya que uno puede salir con el pantalón manchado y en el peor de los casos con la imagen de Cristina Kirchner pegada en la espalda. La situación se complica en los refugios cerrados (casillas de cemento) que están ubicados en los barrios debido a que están impregnados por el olor a orina de los jóvenes que utilizan el lugar como un baño público.Es que más allá de lo que en forma cotidiana se padece al subir a una unidad, hay factores que, sin lugar a dudas, influyen en la vida de los 77.000 ciudadanos que todos los días esperan el colectivo en las 400 garitas distribuidas en la capital provincial.Desde la Municipalidad informaron que todas las garitas del transporte urbano están en manos privadas.El subdirector de Concesiones, Gerardo Farías, explicó que el 17 de junio de 2005 se otorgó la licitación para la explotación, reparación y mantenimiento de los refugios existentes a un empresario de la ciudad. El período se fijó en cinco años y alcanza a la totalidad de las garitas existentes en la ciudad, que suman un total de 400.No obstante, la mayoría se encuentra en malas condiciones, por lo que desde la comuna intimaron a que en un lapso menor a 120 días la concesionaria realice las reparaciones pertinentes y agregue 20 más.El Secretario de Planificación, Luis Zatti dijoque la comuna invirtió 170.000 pesos en la compra y colocación de 50 garitas. En ese orden, el funcionario explicó que desde el municipio se está evaluando la posibilidad de llamar a licitación para la adquisición de 50 garitas nuevas a un precio estimado de 3.500 a 4.000 pesos cada una.Zatti admitió que espera que la concesionaria coloque los 20 nuevos refugios y realice los arreglos establecidos en el contrato, para poder llegar a 470 garitas.“Con 500 refugios cubrimos bien la ciudad, pero se necesita que todos colaboremos con el cuidado”, dijo Zatti. En ese sentido explicó que “la concesionaria estuvo a punto de renunciar por los inconvenientes en el mantenimiento, ya que los partidos políticos, sin autorización, empapelaron las paradas de colectivos”. El funcionario reconoció la deficiencia de este servicio, pero advirtió que “hay mucho vandalismo. Existen personas que sacan los techos, los plásticos, fluorescentes y rompen las estructuras”.Al mismo tiempo, Zatti contó que se realizan operativos de limpieza en los refugios, pero inmediatamente se vuelven a ensuciar”. La difícil tarea de conseguir tarjetasConseguir una tarjeta se asemeja a la búsqueda del tesoro escondido si uno vive en un barrio. El sistema está pensado como un juego para todos los ciudadanos. De las 500 bocas de expendido que hay en la capital provincial, la mayor cantidad está alejadas de los barrios, por ser inseguros.Por eso, de las 400.000 tarjetas de colectivo de dos pasajes que se venden por mes, la mayoría se adquieren en el centro. Además, la Asociación de Transporte Urbano de Pasajeros (ATUP) exige que el comercio que vende tarjetas cumpla con todos los requisitos habilitantes. Esta exigencia es el principal inconveniente de venta para un kiosquero barrial.UNO recorrió las paradas de colectivo para conocer la opinión del ciudadano. “No tengo monedas. No doy cambio. Tarjetas no me quedan. El kiosco abre a las nueve”, son algunas de las frases que los trabajadores dicen que suelen escuchar cuando intentan ahorrarse una moneda comprando la magnética.Los clientes del transporte urbano coinciden en forma unánime en que las garitas de la ciudad son inservibles. “No tienen resguardo a los costados, cuando llueve te mojás entero. Si hace frío y hay viento, te morís de frío. Son una mugre”, son algunas de las frases que parten de la boca del pasajero. Del mismo modo, muchos reconocieron que el lapso de espera de los ómnibus disminuyó. “No muchísimo, pero andan más seguido”, dijo Germán Cruz un asiduo pasajero de la Línea 5.La comuna estudia la suba del boleto de colectivoAl término de la reunión de Gabinete municipal, el secretario de Servicios, Planificación y Gestión del Desarrollo de la Municipalidad, Luis Zatti, confirmó que la comuna estudia una suba del boleto de colectivo urbano.“Está hecho el pedido de los empresarios -dijo-, pero también hay una propuesta nuestra. Estamos estudiando una posible recomposición”, planteó y la enmarcó en la renovación o no de la concesión del servicio público de pasajeros, que expira en el mes de octubre.“Es un tema muy sensible y hasta que el intendente Solanas no tenga la información concreta de la propuesta armada, no quiero adelantar nada”, añadió sobre la concesión.Al ser consultado acerca de la posible incorporación de representantes de la gestión que asumirá en diciembre, sostuvo: “Estamos teniendo reuniones en mi área y tenemos planteado tal vez en esta semana hacer una propuesta. En eso es lo que podemos avanzar. Sostengo la decisión de conversar, no me agrada el término de consulta con la gestión que viene sobre la propuesta nuestra; no hay que dejar de lado que la gestión de gobierno hasta el 10 de diciembre la tiene Julio Solanas”, acotó.PedidoEn julio del año pasado, los empresarios elevaron a la Municipalidad el pedido de aumento del boleto.Según el estudio realizado por los concesionarios, la recomposición tendría que ser del orden del 30%, para atender las subas salariales (en la actualidad el costo salarial y el combustible absorben prácticamente toda el margen empresarial) y poder mejorar el servicio con mejores y más vehículos.La tarifa, que hoy en promedio es de 86 centavos, debería elevarse a 1,14 pesos. El pasajero paga a bordo un boleto de 1,20 pesos, con tarjeta es 1 peso, pero el boleto obrero (80 centavos), jubilados (65 centavos) o estudiantes secundarios (45) y primarios (30) están subsidiados.Precisamente, el último incremento se otorgó en abril del año pasado y sólo se aplicó un ajuste en los boletos a bordo, pre-pago y obrero, mientras que los demás no sufrieron cambios.





