Miércoles, 4 de febrero de 2026   |   Economía

Semáforo de actividad 2025: Intermediación financiera lideró el crecimiento; industria manufacturera en nueva recesión

Intermediación financiera lideró el crecimiento y la industria manufacturera atravesó una nueva fase recesiva, en un contexto de resultados dispares entre los distintos rubros
Semáforo de actividad 2025: Intermediación financiera lideró el crecimiento; industria manufacturera en nueva recesión

La economía argentina cerró 2025 con un rendimiento desigual entre los sectores que integran el entramado productivo local. Aunque el nivel de actividad general registró un avance del 4,1% respecto a noviembre de 2023, apenas cuatro rubros crecieron por encima del promedio. Así lo señala un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea, que examinó sector por sector los resultados de la economía.

El relevamiento indica que, durante el segundo año de la gestión de Javier Milei, la economía acumuló diez meses sin crecimiento significativo. Por ello, la mayoría de los sectores cerró el año con caídas o con niveles de actividad similares a los de 2024, en un escenario marcado aún por el ajuste macroeconómico, la caída del consumo interno, la apertura de las importaciones y un menor nivel de inversión.

En ese marco, solo cuatro sectores consiguieron destacarse. La intermediación financiera encabezó el crecimiento en 2025, con un aumento del 14,2%, impulsada por la estabilización macroeconómica, la desaceleración de la inflación y una incipiente recomposición del crédito.

Le siguieron la minería, que creció 6,9% gracias a los proyectos inscriptos en el RIGI, y la agroindustria, que mejoró 4,8%, beneficiada por condiciones climáticas más favorables tras la sequía del año anterior y por un mayor volumen de producción.

Hacia el cierre del año también se registró un repunte del turismo interno, con un avance del 7,6% en el último tramo de 2025. Según el informe, la recuperación obedeció a la demanda doméstica, en un contexto de menor inflación y cierta recomposición del poder adquisitivo tras las elecciones legislativas de septiembre y octubre del año pasado.

El análisis también advirtió que varios sectores acumularon dos años consecutivos de retroceso. Entre ellos figuran los productos metálicos, la producción automotriz, la fabricación de maquinaria y equipos y los productos minerales no metálicos, que no lograron recuperarse tras el fuerte ajuste de 2024.

En contraste, algunos rubros lograron sostenerse o mejorar en el período 2024-2025. Entre ellos figuran la refinación de petróleo y derivados, con un crecimiento acumulado del 7,6%; alimentos y bebidas, con una suba del 4,6%; otros equipos de transporte, con 1,5%; y productos de tabaco, con 1,3%.

Las razones detrás del crecimiento

En todos los casos, el crecimiento obedeció a factores puntuales, como mejoras en los precios relativos, mayor volumen exportable o cambios en el contexto macroeconómico que beneficiaron a actividades concretas. No obstante, el informe advirtió que se trató de mejoras aisladas y no de una recuperación generalizada de la economía.

El resto de los sectores vivió un año más complejo, en particular la industria manufacturera, que cerró 2025 con resultados negativos en la mayoría de sus ramas. Según el relevamiento del IERAL, apenas cuatro de los 16 subsectores industriales mejoraron su nivel de actividad; el resto registró caídas interanuales.

Entre los rubros industriales que anotaron subas se destacaron otros equipos de transporte, con un crecimiento del 7,4%; la refinación de petróleo y combustibles, que avanzó 5,6%; los productos de tabaco, con una mejora del 4,6%; y el complejo de madera, papel, edición e impresión, que creció 1,5%.

En contraste, la producción textil fue la más golpeada, con una caída del 27,9%, junto con la producción de vehículos, que tuvo una baja del 18,8%; productos metálicos (-15,7%), máquinas y equipos (-14,4%) y prendas de vestir (-13,1%).

Entre los factores que explican el desempeño dispar de la industria, el estudio destacó la debilidad del consumo, la menor demanda interna y las dificultades para competir frente a productos importados en algunos segmentos. A ello se sumaron los costos financieros y la cautela empresarial al momento de encarar nuevas inversiones en un contexto aún incierto.

En sus conclusiones, el informe del IERAL remarcó que el desempeño sectorial de 2025 puso de manifiesto una economía fragmentada, con pocos ganadores claros y una mayoría de actividades que no logró despegar. En ese contexto, la mejora del nivel de actividad dependió más de factores puntuales que de una recuperación amplia y sostenida.

De cara a 2026, el estudio señaló que el principal desafío será ampliar la base de sectores en crecimiento y consolidar un escenario más equilibrado. La evolución de la inversión, del crédito y del consumo interno se perfilarán como variables clave para determinar si la recuperación puede extenderse más allá de los sectores que hoy lideran el ranking.

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