La policía paranaense asestó, en la mañana de este jueves, un nuevo e importante golpe al narcotráfico local ya que, cuando buscaban una moto robada, llegaron a un taller sospechado como desarmadero de estos rodados malhabidos, y se encontraron con la sorpresa que, ocultos entre las motopartes y autopartes, había una importante cantidad de ladrillos compactados de marihuana.El taller mecánico ubicado en calle Gabriela Mistral al final fue allanado en búsqueda de una moto robada días atrás y las pistas conducían directamente a ese taller sospechado de ser utilizado para desarmar este tipo de rodados robados como así también autopartes, dados los rezagos encontrados.Cuando llegaron los efectivos policiales, como primera sorpresa encontraron que el portón de entrada al lugar estaba cerrado herméticamente y al no contestar nadie a sus repetidos llamados solicitaron la presencia de un cerrajero para poder ingresar.SorpresaLa moto buscada no estaba en el lugar pero a juzgar por las autopartes encontradas el lugar, al parecer, podría ser utilizado como desarmadero. Poco después, los policías y delegados decidieron revisar un altillo ubicado en la parte trasera del galpón. Allí, oculta debajo de desechos mecánicos de vieja data, encontraron dos bolsas de consorcios negras con algo en su interior.Cuando las abrieron sintieron el olor característico del estupefaciente, marihuana, por lo que se decidió convocar de inmediato al personal de la Dirección de Toxicología para realizar los peritajes del caso.Los especialistas, mediante los conocidos test de campo y ante testigos hábiles, secuestraron 17 ladrillos y 3 medios ladrillos compactados del alucinógeno con un peso total de casi 23 kilos los que fueron secuestrados y trasladados a dependencias policiales según lo dispuesto por el Juez de Instrucción en Turno, Ricardo Bonazolla, el que seguramente derivará las actuaciones del caso a la Justicia Federal de nuestra ciudad.


