Un hombre que se dedicaba al cirujeo en el Volcadero Municipal se convirtió en la sexta víctima de un homicidio en nuestra ciudad en lo que va del año 2009 ya que, en horas de la mañana, fue prácticamente ejecutado por un sujeto que, posteriormente, se entregó a la Justicia en medio de una serie de procedimientos realizados por personal de la División Homicidios.EjecuciónEl nuevo y violento episodio tuvo lugar minutos antes de las 9 de la mañana cuando en un sector del Volcadero Municipal, justo atrás del corralón que la Comuna tiene en ese sector, y poco después de que uno de los camiones recolectores descargara en ese lugar, uno de los habituales cirujas se acercó al montículo para buscar algo rescatable en los desechos domiciliarios.Aparentemente ante una decenas de testigos, José Angel Almada, de 38 años, padre de 5 hijos menores con los que vivía en la Calle 538, a la altura del Km 3 de Bajada Grande, solamente alcanzó a agacharse para comenzar la búsqueda, sin darse cuenta que la muerte estaba muy cerca.Fue en ese preciso momento que varias de las personas presentes observaron que silenciosamente se le acercó por la espalda un joven portando una escopeta quien, sin ningún tipo de explicaciones, le disparó desde una distancia no mayor a los 2 metros.El impacto en la parte superior del parietal derecho fue devastador y Almada cayó fulminado al piso, muriendo casi instantáneamente por las terribles lesiones sufridas que motivaron, inclusive, la pérdida de masa encefálica.Tras el estampido del disparo y la muerte de la víctima el silencio volvió a reinar en el lugar y mientras el homicida escapaba raudamente con el arma en su mano algunos de los presentes se acercaron solamente para constatar que la víctima estaba sin vida.Alguien llamó al Comando Radioeléctrico llegando al lugar móviles de la Comisaría 5ª y de la división mencionada, seguidos de los efectivos de guardia de la División Homicidios quiénes tuvieron que trabajar a destajo.En el lugar del asesinato se hizo presente el Juez de Instrucción en Turno, Alejandro Grippo y personal a su cargo, disponiendo el magistrado tras el trabajo de los médicos forense y policial y de la gente de Criminalística el traslado del cuerpo a la Morgue Judicial de Oro Verde para la realización de la necropsia de ley y la posterior entrega de los restos a sus familiaresSilencioComo es habitual en este tipo de episodios el silencio de los presuntos testigos volvió a reinar en el lugar ya que, en un primer momento, nadie había visto nada, seguramente, por el consabido código no escrito del no te metás.No menos de 12 testigos fueron trasladados a la sede de Homicidios en calle Laprida donde debieron prestar declaración y sobre la base a estos testimonios pudieron conocer, en parte, las causas de la tragedia y la identidad del homicida.A partir de allí comenzaron a efectuarse distintos procedimientos, en la barriada donde vive, con el fin de detenerlo.Fuentes policiales aseguraron que el problema entre Almada y su matador tenían su origen en cuestiones de jurisdicción para buscar desechos y que, por ese motivo, ya habían tenido varios y ríspidos encontronazos.Se entregóLos efectivos de Homicidios, con el correr de las horas, prácticamente fueron cerrando el cerco alrededor del joven buscado, hasta que un familiar del prófugo les avisó que se entregaría a la Justicia.Alrededor de las 16.30 horas y acompañado por su padre y otros familiares, José Cáceres, de 25 años y afincado en calle Ameghino al final se presentó en Tribunales y quedó detenido en la Alcaidía a disposición del Juez Alejandro Grippo quien, seguramente, lo indagará este fin de semana. (Fuente: El Diario)



