Martes, 16 de diciembre de 2008   |   Policiales

Se cumple un año del crimen de la neuróloga Wilma Meza

La víctima murió golpeada y estrangulada en su propio lecho matrimonial. Pese a estar imputado, el presunto homicida está suelto. Los familiares realizaron un escrache frente a Tribunales.
Familiares, amigos y pacientes de la doctora Wilma Meza, víctima de una muerte violenta que se le endilga a su esposo, Marcelo Costas, se concentraron frente al edificio de Tribunales para expresar su preocupación ante lo que consideran falta de justicia y al cumplirse un año de su asesinato.Ya con anterioridad se habían movilizado por esta causa, en el momento en que expresaron su repudio por la excarcelación de Costas, quien fuera oportunamente detenido y procesado por el asesinato y que por el momento aguarda en libertad el juicio oral y público.Raúl Meza, hermano de Wilma, comentó que “es un dolor que no cesa y que ahora se acrecienta con este aniversario y con la llegada de estas fechas navideñas, que nos traen los recuerdos de los últimos momentos que estuvo ella entre nosotros”.Informó que “ni siquiera podemos decir que dejan descansar en paz su cuerpo, ya que el abogado Rojas, que representa al que la asesinó, -por Costas- pidió que exhumen el cadáver para una nueva pericia. Eso es una burla a todos los reconocidos médicos y peritos que trabajaron en el caso, a los testigos, que vieron cómo la sacaban solapadamente de la casa aquel día con la complicidad de familiares de él y gente del hospital que hoy aún siguen en funciones, pese a haber permitido que levantaran un cadáver en una ambulancia y lo llevaran hasta la guardia donde los especialistas advirtieron que ya tenía mas de tres horas sin vida”.Agregó que “seguimos manteniéndonos en contacto con la causa a través de nuestro abogado, el doctor Marciano Martínez, pero no hemos podido mantener alguna charla franca con el juez de la causa, el doctor Ruhl”.MadreAl respecto, María Dominga, la madre de la víctima había manifestado en la anterior marcha por justicia que “estamos pasando muy mal, muy tristes y angustiados y no entendemos esta decisión de la justicia de la libertad de Marcelo. Pero sabemos que si la justicia de los hombres falla hay otra justicia y yo confío y espero en la justicia divina de Dios que tarde o temprano llega”.Frase“Hoy, de repente y ante la pregunta, quisiera tener una frase para hablar de mi hermana al cumplirse un año de su muerte, pero de mi mente aflora impotencia, bronca, dolor… mucha amargura y una gran autocrítica, que a lo mejor nos sirva para mirar un poco mas allá de lo que nos pasa a cada uno de nosotros. Cuando nada de esto nos había ocurrido uno miraba de costado lo que le pasaba a los otros y ahora es como que se necesita la solidaridad y ayudar para que a otra mujer no le pase lo que le pasó a ella, si estamos a tiempo de evitarlo. Ella era una mujer golpeada y por disimularlo, y nosotros por no meternos más profundamente en su vida, permitimos que el asesino hiciera lo que hizo. Es por eso que ahora no tenemos que descansar hasta que se haga justicia”, señaló Raúl.Dijo además que “los últimos recuerdos que me quedan son los de su alegría en la idea de planificar la mesa navideña en familia y para ella eso era estar con los chicos, con nosotros, sus padres y sus hermanos, sus amigos y compañeros de trabajo, era lo que le devolvía la sonrisa pese a todo lo que, tarde nos dimos cuenta, por debajo sufría en su vida de pareja”.El homicidioEl hecho se produjo el 16 de diciembre de 2008, cuando a la guardia del Hospital San Martín fue trasladado, aproximadamente a las 20, el cuerpo sin vida de la doctora Meza, el que -luego se supo- había sido cargado sin signos vitales en el domicilio que compartía con su marido y sus dos hijos.Era domingo y en horas del mediodía Wilma, Marcelo Costas y los chicos habían almorzado junto al hermano de la médica, Raúl, quien la había observado muy callada. Pese a que todos en su entorno familiar más cercano presumían que existía un maltrato doméstico, nunca lo confirmaron mediante una confesión de la profesional.Con posterioridad, algunos testimonios de quienes guardaban los secretos de Wilma dieron la pauta a la Justicia de que Costas era una persona a la que había que investigar, tanto como al cuerpo de la occisa, ya que no se hallaban explicaciones para una supuesta muerte natural. Y lo obvio surgió al momento de la autopsia, donde se comprobó que la víctima había sido estrangulada. (Fuente: El Diario)

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