Martes, 27 de enero de 2026   |   Internacionales

Rusia paga bonificaciones en efectivo, excarcela prisioneros y recluta extranjeros para reponer tropas en Ucrania

Las estrategias para reunir nuevos soldados han incorporado la extensión de contratos y el uso de incentivos materiales, ante la presión por mantener el contingente militar activo sin reclutamiento nacional masivo
Rusia paga bonificaciones en efectivo, excarcela prisioneros y recluta extranjeros para reponer tropas en Ucrania

Para el asalariado promedio en Rusia, es un salario alto. Para los delincuentes que intentan escapar de las duras condiciones y del maltrato en prisión, representa una oportunidad de libertad. Y para los inmigrantes que aspiran a una vida mejor, supone una vía simplificada hacia la ciudadanía.

Solo deben firmar un contrato para combatir en Ucrania.

Mientras Rusia intenta reponer sus fuerzas tras casi cuatro años de guerra —y evitar una movilización nacional impopular— hace todo lo posible por encontrar nuevas tropas para enviar al frente.

Algunos llegan del extranjero para combatir en lo que se ha convertido en una sangrienta guerra de desgaste. Tras firmar un tratado de defensa mutua con Moscú en 2024, Corea del Norte envió miles de soldados para ayudar a Rusia a defender la región de Kursk ante una incursión ucraniana.

Hombres de países del sur de Asia —India, Nepal y Bangladesh— denuncian haber sido engañados por reclutadores que les prometían trabajo y los alistaron para combatir. Funcionarios de Kenia, Sudáfrica e Irak sostienen que ciudadanos de sus países han sufrido lo mismo.

El presidente Vladimir Putin anunció en su conferencia de prensa anual el mes pasado que 700.000 soldados rusos combaten en Ucrania. Había dado la misma cifra en 2024 y una algo inferior (617.000) en diciembre de 2023. No está claro si esos números son exactos.

Las bajas militares siguen siendo un misterio, ya que Moscú ha difundido datos oficiales limitados. El Ministerio de Defensa británico aseguró el verano pasado que más de un millón de soldados rusos podrían haber muerto o quedado heridos.

El sitio independiente Mediazona, junto a la BBC y un equipo de voluntarios, analizó noticias, redes sociales y páginas gubernamentales y recopiló los nombres de más de 160.000 soldados fallecidos. Más de 550 de ellos eran extranjeros procedentes de más de dos docenas de países.

A diferencia de Ucrania —donde rigen la ley marcial y la movilización nacional desde el inicio de la invasión a gran escala de Rusia en febrero de 2022— Putin se ha resistido a ordenar un llamamiento masivo.

Cuando se intentó una movilización limitada de 300.000 hombres más tarde ese año, decenas de miles huyeron al extranjero. El operativo se detuvo tras unas semanas, una vez alcanzado el objetivo, pero un decreto de Putin dejó la puerta abierta a otro llamado. Además, estableció que todos los contratos militares serían, en la práctica, indefinidos y prohibió a los soldados abandonar el servicio o ser dados de baja, salvo por alcanzar ciertos límites de edad o por incapacitación por lesiones.

Desde entonces, Moscú ha recurrido en gran medida a lo que califica como alistamiento voluntario.

El flujo de reclutas voluntarios que firman contratos militares se mantuvo alto, superando los 400.000 el año pasado, según declaró Putin en diciembre. No fue posible verificar esa afirmación de forma independiente. Se anunciaron cifras similares en 2024 y 2023.

Activistas sostienen que estos contratos suelen fijar una duración determinada, por ejemplo un año, lo que lleva a algunos reclutas potenciales a creer que el compromiso es temporal. No obstante, denuncian que los acuerdos se prorrogan automáticamente por tiempo indefinido.

El gobierno ofrece salarios altos y amplios beneficios a los reclutas. Las autoridades regionales añaden bonificaciones por alistamiento que en ocasiones alcanzan decenas de miles de dólares.

En la región de Khanty-Mansi, en el centro de Rusia, por ejemplo, un recluta recibiría alrededor de 50.000 dólares en diversas bonificaciones, según el gobierno local. Esa cifra supera en más del doble el ingreso anual promedio de la región, donde se informó que los salarios mensuales en los primeros diez meses de 2025 superaron los 1.600 dólares.

También existen exenciones fiscales, alivios de deuda y otros beneficios.

A pesar de las afirmaciones del Kremlin sobre su dependencia del alistamiento voluntario, informes de medios y grupos de derechos humanos sostienen que reclutas —hombres de entre 18 y 30 años que cumplen el servicio militar obligatorio por un período determinado y, en teoría, están exentos de ser enviados a Ucrania— a menudo son coaccionados por sus superiores para firmar contratos que los envían al frente.

El reclutamiento también alcanza a presos y a personas en centros de detención preventiva, una práctica impulsada al inicio de la guerra por el difunto jefe mercenario Yevgeny Prigozhin y posteriormente adoptada por el Ministerio de Defensa. Las leyes ahora permiten reclutar tanto a condenados como a sospechosos investigados en causas penales.

Los extranjeros son también objeto de reclutamiento, tanto dentro como fuera de Rusia.

Se aprobaron leyes que ofrecen la ciudadanía rusa acelerada a los reclutas. Medios y activistas rusos también reportan que redadas en zonas donde viven o trabajan migrantes los presionan para alistarse, y que los nuevos ciudadanos son llevados a las oficinas de reclutamiento para determinar si cumplen los requisitos del servicio militar obligatorio.

En noviembre, Putin decretó que el servicio militar sería obligatorio para ciertos extranjeros que solicitaban la residencia permanente.

Según informes, algunos son atraídos a Rusia por redes de trata que les prometen empleo y luego los engañan para que firmen contratos militares. En 2023, las autoridades cubanas identificaron y buscaron desmantelar una de esas redes que operaba desde Rusia.

El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Narayan Prakash Saud, dijo a The Associated Press en 2024 que su país pidió a Rusia el retorno de cientos de ciudadanos nepaleses reclutados para combatir en Ucrania, y la repatriación de los restos de los caídos. Desde entonces, Nepal prohibió a sus ciudadanos viajar a Rusia o Ucrania por motivos laborales, alegando iniciativas de reclutamiento.

También en 2024, la agencia federal de investigación de India anunció haber desmantelado una red que atraía a al menos 35 ciudadanos a Rusia con el pretexto de ofrecer empleo. Esos hombres fueron entrenados para el combate y desplegados en Ucrania contra su voluntad; algunos resultaron gravemente heridos, según la agencia.

Cuando Putin recibió al primer ministro indio Narendra Modi para conversaciones en 2024, Nueva Delhi afirmó que sus ciudadanos que fueron “engañados” para unirse al ejército ruso serían dados de baja.

Las autoridades iraquíes sostienen que unos 5.000 de sus ciudadanos se han unido al ejército ruso, además de un número no especificado que combate junto a las fuerzas ucranianas. Las autoridades en Bagdad han actuado con dureza contra estas redes de reclutamiento: un hombre fue declarado culpable el año pasado de trata de personas y condenado a cadena perpetua.

Un número indeterminado de iraquíes han muerto o desaparecido mientras combatían en Ucrania. Algunas familias denuncian que sus parientes fueron atraídos a Rusia mediante engaños y forzados a alistarse; en otros casos, iraquíes se alistaron voluntariamente a cambio de salario y ciudadanía rusa.

Los extranjeros engañados para luchar son especialmente vulnerables: no hablan ruso, carecen de experiencia militar y, según Anton Gorbatsevich del grupo activista Idite Lesom —o “Piérdete”—, los comandantes los consideran “prescindibles, por decirlo sin rodeos”. El grupo ayuda a los hombres a desertar del ejército.

Este mes, una agencia ucraniana encargada del tratamiento de prisioneros de guerra declaró que más de 18.000 extranjeros han combatido o combaten en el bando ruso. Casi 3.400 han muerto y cientos de ciudadanos de 40 países permanecen retenidos en Ucrania como prisioneros de guerra.

Si es cierto, ello representa una fracción de los 700.000 soldados que, según Putin, luchan por Rusia en Ucrania.

Recurrir a extranjeros es solo una forma de atender la constante demanda, afirmó Artyom Klyga, jefe del departamento jurídico del Movimiento de Objetores de Conciencia, y señaló que los esfuerzos de reclutamiento rusos parecen sostenidos. La mayoría de quienes buscan ayuda al grupo —que asiste a hombres para evitar el servicio militar— son ciudadanos rusos, añadió.

Kateryna Stepanenko, investigadora sobre Rusia en el Instituto para el Estudio de la Guerra, con sede en Washington, afirmó que el Kremlin se ha vuelto más “creativo” durante los últimos dos años para atraer reclutas, incluidos extranjeros.

Pero esos esfuerzos de reclutamiento se están volviendo “extremadamente costosos” para Rusia, que enfrenta una desaceleración económica, añadió.

(AP)

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