
En medio de la incertidumbre por la transición,Agustín Rossi y Carlos Caserio eran los dos referentes del futuro oficialismoque más seguros estaban de su continuidad: uno al frente del bloque K enDiputados, el otro comandando el bloque justicialista en el Senado.
Sinembargo, su lectura en común acerca de la necesidad de mantener las identidadesde las bancadas en ambas cámaras y agruparlas bajo un interbloque hizotambalear aquella seguridad y hoy están con un pie casi fuera del Congreso.
Lalógica en ambos casos fue similar. Un ofrecimiento de parte del proclamadopresidente Alberto Fernández, con el visto bueno de Cristina Kirchner, parasumarse a su equipo ejecutivo como un “premio” por su labor que, en rigor, dejóa ambos con muy poco margen de acción. Cómo decir que no a un ofrecimiento delfuturo presidente sabiendo que, en el caso de no aceptar, tampoco se podríanquedar con el cargo que ostentaron hasta ahora.
Si bien no está cerrada laconformación del gabinete, para Rossi estaría destinada el área de Defensa,cargo que ocupó durante la última etapa del gobierno de Cristina.
Comprometidocon lo que sería su nuevo rol, Rossi promovió en la última sesión ordinaria deDiputados un proyecto para crear un fondo extra para las Fuerzas Armadas quelogró media sanción y espera su aprobación en el Senado. A Caserio elofrecimiento le llegó por sorpresa ya que, según dijo, “no tenía previsto dejarel Senado”.
A fines de los 90, el cordobés fue funcionario de la Secretaría deAgricultura y Ganadería durante el gobierno de Carlos Menem, se desempeñó comoministro de Obras Públicas de Córdoba, en la gestión de José Manuel de la Sotaentre 1999 y 2003, y luego tuvo un destino parlamentario.
Según supo PERFIL,Caserio reservará el fin de semana para terminar de consensuar el tema con sufamilia, ya que la decisión le implicaría pasar gran parte del tiempo en BuenosAires y para el lunes estaría la respuesta. Las áreas que se barajan sonTransporte o algún cargo vinculado a Interior ya que su prioridad sería “seguirtrabajando para su provincia”, dijeron en su entorno.
La jefatura del bloqueunificado del Frente de Todos la tomará a partir de diciembre el formoseño JoséMayans, lo que alteró en parte los planes que se venían trabajando.
Fuentes parlamentariascomentaron que en las últimas horas bajaron las acciones que tenía en su poderla mendocina Anabel Fernández Sagasti para ocupar un cargo jerárquico en laCámara alta, que también anhela Oscar Parrilli, mano derecha de la electa vice.
En tanto, en Diputados quedó prácticamente confirmado Máximo Kirchner comotitular del bloque unificado que aglutinará a legisladores de distintasextracciones que, por lo bajo, admitían su preferencia por una figura másplural para comandar a los cerca de 120 diputados que reunirá el FDT, máseventuales aliados.
En ese intento por equilibrar el poder, Sergio Massa estarácomo presidente de la Cámara de Diputados, en reemplazo del aplaudido EmilioMonzó, que abandonó su cargo entre lágrimas, mientras se especula con que lavicepresidencia segunda que se destina al oficialismo correspondería al sectordel justicialismo que responde a los gobernadores de confianza como Juan Manzur(Tucumán) o Gustavo Bordet (Entre Ríos).





