
La ganadería atrajo gran parte de la atención en esta Exposición Rural de Palermo; sin embargo, el Pabellón Azul —donde cada año se exhiben los últimos avances en maquinaria agrícola— también presentó novedades significativas. En esta 137ª edición, muchas empresas centran su enfoque en cómo la tecnología inicialmente desarrollada para la agricultura se adapta a las necesidades específicas del sector ganadero. Asimismo, el nuevo contexto de apertura de importaciones facilitó la llegada de equipos que, hasta hace poco, resultaban inviables en el mercado local. La flexibilización del comercio exterior abre la puerta a la incorporación de maquinaria importada, modificada especialmente para el productor argentino.
“Todas las empresas están buscando incursionar por este camino. Son productos que están disponibles en el mundo, pero debido a nuestros pequeños nichos y a una estructura cerrada, resultaba complicado. Por ello, se prefería mantener una línea única de productos para simplificar el suministro de repuestos”, afirmó Reynaldo Postacchini, vicepresidente de Claas.
Con la apertura, aseguró que también ha cambiado la percepción del productor, especialmente en lo que respecta a la ganadería y la lechería. “Observamos que los productores están muy interesados en incorporar tecnología. Hay un cambio de tendencia notable, algo que se refleja en la gente de las cooperativas”, destacó.
Sin embargo, aclaró que esta tecnología no puede emplearse tal cual llega del exterior. Es necesario adaptarla al mercado argentino, que presenta condiciones y modalidades de trabajo diferentes. “El primer aspecto a considerar fue el ancho de trabajo, ya que aquí se utilizan máquinas de mayor capacidad, y también que soporten la cantidad de horas de uso. Un equipo de este tipo en Argentina trabaja en 4,000 o 5,000 hectáreas por año; en Europa, apenas en 400. La exigencia es completamente distinta”, señaló.
Postacchini también mencionó que realizaron esfuerzos para incorporar los elementos necesarios. Inclusivamente, llevaron a cabo pruebas en Estados Unidos, aunque aclaró que el perfil del productor allá también es diferente. “El ‘farmer’ trabaja más en su propio campo, no actúa como contratista. Así, hubo una adaptación lógica para Argentina, y hoy podemos afirmar con confianza que tenemos un producto ajustado a nuestras condiciones de trabajo”, expresó.
Entre los desarrollos que llegan al país, destacó tractores de 140 caballos, equipados con tres puntos delanteros, toma de fuerza delantera, piloto automático y un paquete completo de tecnología, sin perder de vista su uso principal. “Ese tractor no está concebido únicamente como tal: es una máquina de forraje que presta servicios a grandes picadoras, enfardadoras prismáticas o para implementaciones de liners. Este es un nuevo nicho que se abre con la apertura económica de Argentina. Todos estos productos antes eran inviables”, afirmó.
Según explicó, este año presentaron en la exposición una línea completa de tractores que comenzará a comercializarse a partir del 1° de septiembre, tras varios años de pruebas en diversas regiones del país. Se trata de cinco modelos con distintos ajustes, incluyendo uno desarrollado especialmente para el trabajo forrajero.
Esto se refleja también en la industria nacional. En uno de los stands, la empresa familiar base en Arequito, Santa Fe, Tanzi, presentó una tecnología que hasta ahora no existía en el país. David Di Benedetto, supervisor de ventas, detalló que se trata de una tolva neumática para sembradoras air drill, equipada con ocho motores eléctricos que permiten la siembra variable, fertilización variable y cortes seccionales cada 1,20 o 1,50 metros. “Este sistema no estaba disponible en Argentina para siembras a chorrillo como trigo, cebada o pasturas, y a nivel mundial lo fabrican apenas cuatro o cinco fabricantes. Ahora lo producimos nosotros”, explicó. La máquina, desarrollada íntegramente en el país, fue presentada en la muestra bajo el nombre Air Cars Evo 16.
Otra de las transformaciones visibles en esta exposición es cómo las tecnologías nacidas en la agricultura de precisión comienzan a migrar hacia la ganadería, con herramientas que buscan mejorar la eficiencia, la trazabilidad y la toma de decisiones en tiempo real.
“La tecnología que se inició en la agricultura hoy se aplica a la ganadería”, resumió Pablo Petit, responsable de Marketing de Producto de Case IH Argentina. Según explicó, la conectividad remota —que ya se utiliza en cosechadoras, tractores de alta potencia y pulverizadoras— ha comenzado a implementarse también en equipos empleados en tambos y feedlots.
La empresa comenzó, desde el año pasado, a incorporar telemetría en tractores de potencia media, lo cual permite registrar en tiempo real toda la operación, desde que un operario se loguea al iniciar su turno, hasta el recorrido realizado, la carga de alimentos y la descarga en los comederos. “Ya hay establecimientos que cruzan esa información con los datos de producción de leche y optimizan rutinas entre operarios experimentados y nuevos. Todo esto es posible porque ahora la información no se pierde: se transmite a la nube y está disponible para tomar decisiones sin esperar a que aparezcan errores”, explicó.
Otra de las tecnologías que volvió a captar la atención en el Pabellón Azul fueron los drones. Ya habían sido una de las estrellas en Expoagro y esta vez repitieron su protagonismo. Facundo Nassif, del área de Investigación y Desarrollo de Tekron —empresa que representa a los drones agrícolas DJI en Argentina— compartió que en la muestra presentó un nuevo modelo, una versión más potente que la anterior, diseñada para la pulverización y la siembra.
Según explicó, este dron permite cubrir entre 35 y 40 hectáreas por hora y puede intercambiar su tanque para esparcir semillas, fertilizantes o pasturas. La versión anterior, el modelo T50, cuenta ya con más de 900 unidades activadas en el país, lo que refleja un crecimiento sostenido en el uso de estas herramientas.
El nuevo dron, al abrirse, mide cerca de tres metros por lado, aunque al plegarse se reduce a 1,2 metros y puede transportarse fácilmente en una camioneta junto con el demás equipo necesario. “Es una tecnología que sigue creciendo, sobre todo por su versatilidad y la facilidad de uso en diversos tipos de establecimientos”, señaló.




