
El líder opositor ruso Alexei Navalny murió en prisión por un envenenamiento causado por una toxina letal presente en las ranas dardo de Ecuador, según afirmaron el Reino Unido y otras cuatro naciones europeas.
La presencia de una toxina originaria de un animal sudamericano añade un nuevo elemento al esclarecimiento de la muerte del opositor ruso, cuya detención y posterior fallecimiento en prisión ya habían suscitado condenas internacionales.
Las declaraciones de los gobiernos occidentales sobre el origen del veneno alimentan las sospechas de que el envenenamiento de Navalny fue deliberado.
El comunicado conjunto fue emitido por el Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos.
Esos países subrayaron que sus respectivos gobiernos llegaron a esta conclusión a partir de muestras tomadas de Navalny, que han confirmado de forma concluyente la presencia de esta sustancia denominada epibatidina.
Rusia siempre sostuvo que Navalny murió por causas naturales en prisión en febrero de 2024; sin embargo, la nota conjunta añade que, dada la toxicidad de la epibatidina y los síntomas reportados, es muy probable que el envenenamiento haya sido la causa de su muerte.
Se estima que ese veneno es 200 veces más potente que la morfina, según afirmaron hoy medios británicos.
El comunicado conjunto resalta que el líder opositor ruso perdió la vida a los 47 años mientras estaba en una prisión de Siberia, lo que, según los firmantes, indica que Rusia tenía los medios, el motivo y la oportunidad de administrarle este veneno.
Añaden que el reiterado desprecio de Rusia por el derecho internacional y la Convención sobre Armas Químicas es evidente.
En agosto de 2020, el Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania, los Países Bajos y sus aliados condenaron el uso de novichok por parte de Rusia para envenenar a Navalny, después de que esa sustancia fuera utilizada por Rusia en la localidad inglesa de Salisbury, en 2018, para intentar asesinar al exespía ruso Sergei Skripal.
En ambos casos, la nota conjunta puntualiza que solo el Estado ruso contó con los medios, el motivo y el desprecio por el derecho internacional para llevar a cabo esos ataques.
Estos últimos hallazgos subrayan una vez más la necesidad de exigir responsabilidades a Rusia por sus reiteradas violaciones de la Convención sobre Armas Químicas y, en este caso, de la Convención sobre Armas Biológicas.
“Nuestros Representantes Permanentes ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas han escrito hoy al director general para informarle de esta violación por parte de Rusia de la Convención sobre Armas Químicas. Nos preocupa además que Rusia no haya destruido todas sus armas químicas”, indican.
El Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos afirman que utilizarán “todos los instrumentos políticos” a su alcance para seguir exigiendo responsabilidades a Rusia.
Los medios británicos señalan que no está claro cómo se administró supuestamente el veneno a Navalny.
La viuda del disidente ruso, Yulia Navalnaya, compareció hoy en una rueda de prensa paralela a la Conferencia de Seguridad que se celebra en Múnich para anunciar el hallazgo.
En esa rueda de prensa, la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, dijo que desde la muerte de Navalny, el Reino Unido ha investigado “con férrea determinación” la verdad sobre su muerte.
“Solo el Gobierno ruso tuvo los medios, el motivo y la oportunidad de usar esta toxina letal contra Alexei Navalny durante su encarcelamiento en Rusia. Hoy, junto a su viuda, el Reino Unido arroja luz sobre el bárbaro complot del Kremlin para silenciar su voz”, agregó Cooper.
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