Miércoles, 11 de febrero de 2026   |   Campo

Revelan detalles sobre cómo el Senasa frenó una vacuna de Brasil

Revelan detalles sobre cómo el Senasa frenó una vacuna de Brasil

Un pedido de acceso a la información pública dejó al descubierto el complejo entramado administrativo, técnico y regulatorio que rodeó el intento de habilitar una nueva vacuna contra la fiebre aftosa en la Argentina. Los recursos administrativos cruzados entre empresas del sector obligaron al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) a ordenar y difundir documentación interna vinculada al proceso de registro de la vacuna Ourovac Aftosa BIV, presentada en el país por la firma Tecnovax SA y producida en Brasil por el laboratorio Ourofino Saúde Animal.

El intento de incorporar una nueva vacuna al sistema sanitario argentino derivó, durante 2024 y 2025, en un amplio conflicto que puso al descubierto tensiones regulatorias, intereses empresariales y el papel de la autoridad sanitaria. Bajo el expediente CAF 000096/2026 de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, en el Juzgado Contencioso Administrativo Federal 7 – Secretaría Nº 14, se registró una solicitud de amparo para que un juez requiriera al organismo sanitario la documentación pertinente y así reconstruir el recorrido administrativo y técnico de la vacuna. El pedido de acceso a la información fue impulsado por un planteo de Biogénesis Bagó.

El núcleo del conflicto se remonta a fines de 2024, cuando Tecnovax presentó un registro fuera de término, en un idioma no habilitado —portugués— y con material cuya importación estaba inhabilitada. En diciembre de ese año intentó ingresar la vacuna por Ezeiza; allí se rechazó la intervención oficial, lo que quedó asentado en un acta del 6 de diciembre y fue mencionado en el descargo del apoderado legal de Tecnovax ante una sanción por “infringido[n] normativa del organismo por haber ingresado 150 frascos sin la autorización correspondiente”.

El acta de un agente de Ezeiza en el momento que ingresaron los primeros lotes

En enero de 2025, el Senasa decidió suspender los ensayos del lote piloto por no reunir los requisitos exigidos. Un mes después rechazó la continuidad de las pruebas sobre la Ourovac (serie 0001/23), importada por Tecnovax desde Brasil, tras detectar que el producto no cumplía la estabilidad térmica establecida por la normativa argentina. En los controles técnicos realizados entre diciembre de 2024 y enero de 2025, el laboratorio constató la ruptura total de la emulsión a 37°C, lo que imposibilitó que el lote avanzara en el registro y prosiguiera su etapa de prueba. La prueba de potencia no fue aprobada.

La medida se basó en informes técnicos y en comunicaciones del Ministerio de Agricultura y Pecuaria (MAPA) de Brasil que señalaban que la planta elaboradora no estaba operativa, pese a contar con habilitaciones formales, según surge de los archivos. Para el organismo argentino ese dato resultó determinante: la normativa requiere que los lotes sometidos a ensayo sean representativos de una producción real, verificable y auditable.

De la documentación también surge que se añadieron otros elementos técnicos: faltante de papeles en el trámite, demoras atribuibles a la empresa solicitante y el rechazo de un ensayo de estabilidad de la emulsión.

El intercambio de correos entre Presidencia de Senasa y el apoderado de Tecnovax

Además, el apoderado de Tecnovax, Mariano Bourdieu, mantuvo intercambios por correo electrónico con la Presidencia del Senasa, entonces a cargo de Pablo Cortese. El 23 de noviembre de 2024 envió una nota solicitando la autorización de importación del lote de vacuna, como muestra para controles, quedando “a la espera del permiso de importación”. El 22 de noviembre de ese año, Bourdieu “agradeció” a Cortese la autorización.

“El correo de Presidencia lo maneja la secretaria, quien es la que deriva al técnico de cada área el pedido correspondiente. A Bourdieu no lo conozco. Nunca hablé con él. Y al dueño de Tecnovax (Diego La Torre) lo vi solo tres veces en mi vida. Nosotros trabajamos con los técnicos para revisar la documentación que enviaban y verificar todos los procesos, pero ni siquiera pasaron el primer paso de traer la documentación en regla”, respondió Cortese a una consulta de LA NACION.

Tras idas y vueltas, Tecnovax presentó un recurso de reconsideración en el que acusó al Senasa de actuar de forma arbitraria, sin motivación suficiente y con un uso ilegítimo de facultades discrecionales. La empresa sostuvo que los lotes se habían producido cuando la planta brasileña estaba en funcionamiento y que la normativa no exige expresamente que el establecimiento esté activo al momento de realizar las pruebas de eficacia.

El intercambio de correos entre Presidencia de Senasa y el apoderado de Tecnovax

Además, sostuvo que la suspensión de los ensayos afectaba la competencia y, de manera indirecta, “favorecía la concentración del mercado” en manos de laboratorios como Biogénesis Bagó y CDV, que participan de las campañas de vacunación.

El Senasa rechazó el planteo con un extenso desarrollo técnico y jurídico. En su resolución afirmó que la autorización para importar el lote piloto había sido excepcional y condicional, y que desde el inicio se dejó en claro que la continuidad del trámite quedaba “ad referéndum del cumplimiento de todos los requisitos normativos, técnicos y sanitarios”.

No obstante, a lo largo de 2025 el Senasa introdujo tres modificaciones normativas impulsadas por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, a cargo de Federico Sturzenegger, e incluso incorporó el criterio de “equivalencia” previsto por la Organización Mundial del Comercio (OMC), con la intención de habilitar el ingreso del producto proveniente de Brasil. Todo ello con el objetivo de permitir la entrada de un nuevo actor al mercado.

El descargo del apoderado de Tecnovax ante la sanción del Senasa al laboratorio

Aun así, dos informes técnicos del Senasa, emitidos en febrero y agosto de 2025, concluyeron que la vacuna impulsada por Tecnovax presentaba problemas de inestabilidad e ineficacia, y que no reunía las condiciones necesarias para su registro, ni siquiera en un régimen excepcional.

Así, el Senasa formuló imputaciones por infracciones, aunque a febrero de 2026 los recursos administrativos y las eventuales sanciones continuaban sin resolución.

El acta de destrucción del lote de vacunas que ingresaron al laboratorio

“La firma no tenía un derecho adquirido, sino una expectativa sujeta a controles”, concluyó el organismo, y subrayó que el funcionamiento efectivo de la planta elaboradora es un requisito indispensable para garantizar la trazabilidad, la bioseguridad y la representatividad de los lotes ensayados. En rigor, la suspensión de los ensayos se mantuvo y el proceso de registro quedó condicionado al cumplimiento de los requisitos exigidos por la autoridad sanitaria.

LA NACION se contactó con La Torre, quien respondió que todos los lotes ingresados a control oficial cumplieron con la normativa emitida por OMSA [Organización Mundial de la Salud Animal] para la producción y control de calidad de vacunas, y que esos mismos lotes fueron extensamente utilizados en países de la región con excelentes resultados. “Esos mismos lotes ayudaron a erradicar la aftosa de la región y Brasil contribuyendo significativamente al acceso a nuevos y mejores mercados para la carne de esos países. Es entendible que la autoridad regulatoria, que hasta ahora solo tuvo que controlar dos marcas, presente algunas dudas u objeciones que entendemos fueron ampliamente respondidas por Tecnovax“, señalaron.

Por último, dijo que son optimistas respecto de lograr la aprobación de la nueva vacuna, que aportará a los productores ganaderos —muchos de los cuales ya eligieron a Tecnovax para otras soluciones— nuevas alternativas más económicas pero igualmente seguras. “Tecnovax es una empresa argentina que tiene una vasta y reconocida trayectoria en el sector desde donde exportamos miles de millones de dosis a los cinco continentes”, dijo.

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