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Domingo, 10 de noviembre de 2019

Quién es Mariel Fernández, intendenta electa de Moreno (de linaje entrerriano)

Quién es Mariel Fernández, intendenta electa de Moreno (de linaje entrerriano)

Son las diez de la mañana y la intendencia de Moreno estátapada por el humo. Los trabajadores municipales queman gomas en la calle, enreclamo del pago de sueldos atrasados y de un aumento que el intendente WalterFesta les prometió, pero que después de perder la elección dice no podercumplir.

Por el conflicto, la recolección de basura está paralizada.Y en las oficinas municipales no hay atención al público.

En un mes va a asumir como nueva intendenta de Moreno MarielFernández, la primera mujer en ocupar este cargo y -en un hecho que sesuperpone y es el verdaderamente novedoso- la primera del conurbano salida delos organizaciones sociales: es referente del Movimiento Evita.

“Salida de los movimientos sociales” quiere decir, en estecaso, formada políticamente en el proceso de construir organización popular. ElEvita en Moreno tiene 55 comedores, armados con la impronta de centrosculturales. Armó un instituto de formación de docentes, cooperativas derecicladores, de saneamiento de arroyos, casas de acompañamiento para losjóvenes con adicciones. Ha construido viviendas. Toda esa estructura estásostenida mayoritariamente por el trabajo de las mujeres. Y una parte de ellasva a acompañarla ahora en la gestión.

Cuartel V

Mariel Fernández se crió en Cuartel V, que es como decir elconurbano del conurbano, una de las zonas de Moreno más alejadas del centro yde mayor pobreza estructural. Fue la del medio de tres hermanos: Elizabeth,Mariel y Emanuel. En su casa del barrio El Norberto -que recuerda como “unacasillita”- su mamá tejía pullóveres a máquina. La madre había llegado desde Macía, en Entre Ríos, como la mayoríade los que poblaron el Gran Buenos Aires, desde las provincias. La vida encomunidad era algo que no necesitaba de argumentación: se imponía como elprincipal recurso para solucionar los problemas. “Cuando yo era chica ya losvecinos para todo se juntaban”.

Su infancia estuvo vinculada a un activismo de la iglesia,que en Moreno tenía a unos curas peronistas. A los quince años le propusieronhacerse cargo de la catequesis, con su hermana.

Cuando tenía 18 su padre murió en un hecho violento, deinseguridad. Una vecina que vio que la familia estaba muy mal incorporó aMariel a la mutual de transporte El Colmenar. Creada como respuesta a lanecesidad de tener colectivos en los barrios que pasaran con una frecuenciadigna, la mutual puso en funcionamiento una línea que llegó a recorrer 23kilómetros, desde el centro de Moreno hasta las más lejanas calles de tierra.La Mutual hacía también actividades con los niños, de apoyo escolar, ytalleres. Mariel trabajaba en la recepción, vendiendo boletos, y coordinaba losgrupos de jóvenes y las colonias de verano. Esa fue su experiencia de ingreso ala política.

Cuando El Colmenar entró en crisis pasó a trabajar a laAsociación El Arca, una ONG de infancia que en aquel momento tenía hogares. Erauna de las coordinadoras de la Casa de Varones, donde conoció a quien sería suprimer hijo, Jonathan, al que adoptó con cuatro años y medio; (hoy tiene 23).Con Esteban Castro, su marido, titular de la CTEP, tuvo a su segundo hijo, León(de 16).

A fines de los ’90, en el clima que preanunciaba el 2001,dejó El Arca para armar algo en el territorio. “Yo sentía mucha necesidad deirme a mi barrio , tenía muchas ganas de participar en algún ámbito queincidiera en lo que estaba pasando”. El hogar no participaba en política. Ladecisión fue también parte de una búsqueda de cómo salir “de la tristeza de nopoder solucionar la historia de los pibes. Los quería mucho, pero tenía unatristeza constante”.

Con su esposo y otros compañeros cercanos armaron un primercomedor, el Poyi Cárdenas. Al nombre lo eligieron para recordar a un primo quemurió tambièn asesinado en un hecho de inseguridad. Luego seguiría LaChicharra, el primer centro cultural que Mariel asumió enteramente bajo sucargo, cuando los hijos ya estaban un poco más crecidos.

Los 90 ya habían instalado los problemas alimentariosgraves, los casos de desnutrición. “Los militantes nos preguntábamos si estababien dar de comer”, un debate que llevó su tiempo. De esa época, recuerda que”un compañero que era sociólogo y nos ayudaba con la formación política decíasiempre que el problema no era dar de comer, que el problema era hacerlo sindebatir por qué no había para comer. ‘Uno tiene que hacer lo que tiene quehacer, el tema es debatir sobre lo que está pasando’. Ahí fue como que nosrelajamos, nos quedamos más tranquilos. Hacíamos la comida y hacíamos locultural, con la gente del barrio”.

Con el tiempo, se centrarían en trabajar sobre la identidad.”Había mucho desprecio a los sectores populares… teníamos que ver qué hacíamoscon eso, porque nadie construye desde la desvalorización”.

Orgullosamente

Moreno es un municipio muy extenso -tiene 186 kilómetroscuadrados-. Acá más vale no enfermarse: hay un solo hospital y un promedio de 4camas cada 10 mil habitantes. La población total es de más de medio mediomillón de personas. La mayoría vive en barrios muy humildes, sin cloacas niagua potable.

El distrito, ubicado en el segundo cordón del conurbano,tiene zonas semirurales. Esta disponibilidad de tierras hace que losasentamientos estén en crecimiento.En años de crisis a los bordes de lo urbanollega más gente nueva, desplazados.

Empleo formal hay para pocos. Un trabajo típico de Moreno esel de los vendedores ambulantes de plantas, que se abastecen en los viveros dela zona, y desde ahí viajan 50, 60 u 80 kilómetros por día buscando llegar abarrios a veces tan humildes como de donde salieron, pero aún con mercado,donde no llegaron otros vendedores. Desde Moreno pueden ir hasta Berazategui, oa Ezeiza, en una combinación de colectivos, trenes y nuevos viajes encolectivos. Con el cajón al hombro, ofrecen las plantas casa por casa. Sujornada de trabajo arranca a las 7 de la mañana y termina cuando está vendidotodo o en cualquier caso cuando se hizo de noche. Entonces todavía les queda elviaje de vuelta a casa.

En 2005, con el Poyi Cárdenas, La Chicharra y otros centrosculturales ya armados entraron al Movimiento Evita. Accedieron así a laposibilidad de formar cooperativas con programas sociales.

“Yo confío en la organización popular”, dice MarielFernández. “En la campaña hicimos eso: organizamos jornadas solidarias.Dividimos Moreno en seis subcomandos, cada uno decidía a qué lugar ir pararecuperar una plaza, cortar el pasto, hacer recreación para los pibes, armaruna olla popular si se consideraba que hacía falta. No podíamos hacer campañallevandole un volante a la gente en medio de esta crisis”.

 “Fue impresionanteporque hicimos más de cien jornadas solidarias. Ya cerca de las eleccionesdecidimos dejar de hacerlas para centrarnos en el puerta a puerta, pero lagente estaba entusiasmada y siguieron, no los pudimos frenar… no quisieronparar. Todos quieren ponerse a trabajar”.

La Chicharra

En La Chicharra los chicos ya terminaron de comer. El centrocultural está recibiendo a 150 todos los mediodías. Arriba, en un entrepiso,funciona un jardín de primera infancia. Y al fondo un terciario, que formamaestras. Las primeras 70 egresadas ya trabajan en las escuelas de la zona.

“Cuando la gente abreun comedor, no es nada más que un comedor, siempre es algo más: se organizanactividades recreativas, educativas, talleres de oficio..”. También funcionaallí una de las Casas Pueblo, una casa de acompañamiento para jóvenes conadicciones. Todos los movimientos sociales con desarrollo las tienen. No haymodo de construir sin dar también esa disputa con la presencia del narco.

El caso de Brian

-¿Cómo vivió lo sucedido con Brian?

– Con mucho miedo.

-¿Miedo por él?

-Sí, porque es un pibe chico que se estaba sumando… es lahistoria de cualquier joven en cualquier barrio que se quedó sin trabajo y seacercó a uno de los clubes de fútbol que participan con nosotros . Los chicos,atendiendo a que es jovencito y tiene familia, a que tiene un hijo, le dieronuna mano para hacerlo ingresar al salario social complementario. Ahí vieron queBraian tiene compromiso con el trabajo y lo sumaron a la cooperativa delimpieza de los arroyos. Entonces Braian hace ese trabajo y como estamos encampaña participa de la campaña, y se ofreció para ser fiscal. En las PASO nose presentó el presidente de mesa y él se hizo cargo; después, como se habíaocupado de la mesa en las primarias, la junta electoral lo convocó comopresidente de mesa para la elección general.

-¿Y de qué tuvo miedo?

– Me dio miedo la manipulación de los medios… ustedes sabenque es así: cuando te sirve lo mostrás de una forma, pero si lo que necesitanes otra cosa lo muestran de un modo totalmente diferente, entonces me asustabaun poco eso. La carta que escribí la hice por él, porque él se había puesto muymal, y por su mamá.

Mariel lleva un anillo junto al de casamiento. Es uncintillo que la abuela de Braian, Coty le regaló cuando cumplió 15 años. “Cotyes mi madrina. Su madre Verónica, es ahijada de la mía y además es mi amiga dela infancia”, escribió en la carta. Contó además cómo en su propia juventud,”junto a otros jóvenes decidimos armar centros culturales para hablar denuestra cultura, para amar lo que somos y así poder luchar por nuestrosderechos”.  Lo que pasó después, laconvocatoria del presidente electo Alberto Fernández a Brian, y el encuentro,es ampliamente conocido.

-¿Qué quiere hacer en la intendencia?

-Lo que quiero es resolver los problemas del municipio. Esun municipio y quiero que se recolecte la basura, que esté limpio, que semodernice el casco urbano, que tengamos los barrios en condiciones. Que Morenose pueda desarrollar y podamos generar trabajo… va a a ser una combinación decosas, porque acá no hay nada, no hay barrenderos, no hay zanjeos… no haynadie. Entonces hay que trabajar.

-La transición con Festa se ve complicada…

– Hay mucho para ordenar. Hubo mucha corrupción en Moreno ytenemos que hacer que los recursos que lleguen para el municipio se usen parael desarrollo. Vamos a articular con la Universidad, no es que yo vaya a llevara la intendencia desde el movimiento social. Vengo a hacerme cargo hablando contodos, con los empresarios, la universidad, con los trabajadores.

-¿Como cree que la miran en el peronismo partidario?

(Se ríe) -Hay compañeros que me han preguntado si voy anecesitar ayuda… querían decir si necesitaba que me mandaran alguien, paraconducir. Les digo ‘Compañeros, vamos a aclarar algo… yo hace años que milito,hace años que soy conducción en una organización. Voy a conducir yo y lo quenecesito es que los demás acompañen. A veces, lamentablemente, hay que seguiraclarando estas cosas proque somos mujeres. A un hombre ni se lo cuestionan: sigana las PASO un hombre listo, se callan todos la boca, participan desde sulugar y listo, se terminó. Pero de una mujer esperan que les pida permiso.

-¿Hay más desconfianza por venir de organización social?

-Estoy participando en un lugar donde muchos sientenhostiidad hacia los movimientos sociales.

-¿Y cómo piensa resolverlo?

-Bueno… ya estoy ahí sentada. Cuando tengamos másconfianza entre nosotros será  parte deldebate.

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