
La industria frigorífica nacional enfrenta un momento complejo por la confluencia de factores financieros, macroeconómicos y operativos que puso al descubierto profundas diferencias entre las empresas del sector. Mientras los grandes actores con estructuras más ordenadas logran sostenerse, otros establecimientos afrontan cesaciones de pago, conflictos laborales y parálisis productiva, como contó LA NACION en los últimos días. Para algunos expertos consultados, influyen la estabilidad monetaria y las tasas reales positivas, que ya no permiten ocultar ineficiencias. El fin del llamado “rulo” financiero, que permitía dejar los dólares en el exterior e ingresar divisas vía el Contado con Liquidación (CCL), dejó sin oxígeno a quienes basaban su negocio en el arbitraje cambiario más que en la productividad.
Especialistas sostienen que, durante años, la alta inflación y los distintos tipos de cambio permitieron a muchas empresas disimular ineficiencias operativas.
“Varios de los establecimientos que hoy atraviesan dificultades arrastraban problemas estructurales desde hace años y se vieron aún más afectados por el contexto de la inflación y las sucesivas devaluaciones. En algunos casos, las distorsiones del esquema cambiario también influyeron en la operatoria de las empresas exportadoras”, explicó el consultor ganadero Víctor Tonelli.
El especialista remarcó que el cambio de reglas macroeconómicas dejó sin margen a quienes no se sanearon a tiempo. “Los que se administraron bien no tienen problemas. Esto es independiente de si están ganando, empatando o perdiendo plata con el alto costo del ganado. La estabilidad monetaria no perdona”, advirtió.
Frigorífico General Pico figura entre los afectados por la situación de la industria
El principal insumo del negocio es el ganado en pie, cuyo precio suele adelantarse al resto de los valores de la economía. Cuando la hacienda sube con fuerza, como ocurrió en 2025, los márgenes se comprimen con rapidez, especialmente en un rubro de rentabilidad muy ajustada.
Una fuente del sector que pidió reserva de su identidad señaló que los casos de dificultades extremas que se observan hoy corresponden a firmas que ya llegaban frágiles desde hace años. “Antes, la volatilidad y las brechas cambiarias ofrecían ventanas financieras que hoy desaparecieron”, señalaron. En ese esquema previo, explicaron, algunas compañías postergaban el ingreso de divisas y luego las canalizaban vía CCL, una dinámica que se terminó con el ordenamiento monetario, la suba de tasas reales y el encarecimiento del financiamiento.
“La industria frigorífica sufrió en 2025 un costo financiero del 120%. Aunque hoy las tasas bajaron, el efecto es retardado: los intereses devengados cuando las tasas reales superaban el 100% anual se están sintiendo ahora”, explicó la fuente. Además, se suma un contexto en el que la materia prima está cara, los costos laborales e impositivos son elevados y los precios internacionales, aunque favorables, no alcanzan para compensar todas las distorsiones.
Según la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra), merced a una retracción general de la oferta de animales y a la mayor demanda de algunas categorías, en los últimos doce meses, en promedio, el valor de la hacienda en pie registró una suba del 76,3%, “traccionado fundamentalmente por los novillitos, novillos y vaquillonas”.
En promedio, en los últimos doce meses el valor de la hacienda en pie registró una suba del 76,3%
Para el analista ganadero Darío Colombatto, el escenario obliga a un profundo reordenamiento puertas adentro. “Hay cuestiones heredadas, tasas muy altas, un precio de la materia prima elevado y una carga impositiva que aprieta. El que no es extremadamente cuidadoso con los costos se empieza a complicar. Ahora todo depende de la eficiencia: cómo armás tus contratos de exportación, cómo integrás actividades, cómo colocás cada corte en el mercado adecuado”, enumeró.
Advirtió que, sin mejoras de competitividad y alivio fiscal, “va a haber más apretones”. Recordó que “la inflación enmascaraba en este tipo de situaciones” o “diluía las ineficiencias”. Según el experto, el sector hoy debe transitar hacia una economía donde la rentabilidad dependa exclusivamente de la eficiencia en los procesos, la integración de contratos de exportación y la capacidad de colocar cada corte en el mercado más conveniente.
Ese combo de variables, en rigor, ya se tradujo en casos concretos en la industria frigorífica. Por caso, el frigorífico HV SA, de la familia Vigna, en Bernasconi, La Pampa, quedó virtualmente paralizado, dejó de pagar salarios y acumuló una deuda millonaria con proveedores. Más de 100 trabajadores quedaron en la incertidumbre ante el ingreso de Metatech SA, una firma con inversores chinos que se hará cargo de las instalaciones, pero sin asumir pasivos ni antigüedades. La situación derivó en un conflicto laboral, despidos invocados por “fuerza mayor” y la intervención del Estado provincial, mientras la empresa transita un concurso preventivo de acreedores.
El frigorífico HV SA está ubicado en la localidad de Bernasconi, y es uno de los afectados por la situación Gentileza La Arena
Además, el Frigorífico General Pico SA, propiedad de la familia Lowenstein, suspendió su producción y licenció a unos 500 empleados en sus plantas de General Pico y Trenel. Acumula deudas superiores a los $34.000 millones entre pasivos bancarios, cheques rechazados y documentos impagos, además de incumplimientos fiscales y previsionales.
A esto se le suma la planta de procesamiento Euro SA, que ingresó este año a la Central de Deudores del Banco Central con cheques rechazados por más de $662 millones. La planta, que emplea a unas 150 personas, opera con parte del personal bajo garantía horaria y sin producción sostenida, en medio de negociaciones privadas para una supuesta venta. En tanto, Frigorífico Maneca SA registra primeras alertas con cheques rechazados por más de $41 millones.
“Hoy el negocio no cierra por una sola causa, sino por la suma de todas las variables: tipo de cambio, precios internacionales, valor de la hacienda, costos laborales, impuestos y financiamiento. El que no se adaptó a tiempo, quedó expuesto”, sintetizó un empresario de la industria.




