Viernes, 6 de febrero de 2026   |   Campo

Productores avícolas advierten que miles de pollos pueden morir por falta de alimento

Productores avícolas advierten que miles de pollos pueden morir por falta de alimento

La crisis que atraviesa Granja Tres Arroyos, la principal empresa avícola del país, dejó de ser un problema estrictamente empresarial y se convirtió en una emergencia productiva y sanitaria para las granjas integradas. Productores avícolas alertaron que ya no reciben alimento y que miles de pollos corren el riesgo de morir si la situación no se revierte en cuestión de horas. El impacto alcanza de lleno al primer eslabón de la cadena. En tanto, fuentes cercanas a la compañía indicaron: “La empresa está operando normalmente. Tiene muchas aves vivas en crianza que deberían haber sido faenadas antes, pero por algunas paradas de plantas no lo fueron. Esto ocasionó un atraso en la facturación que repercute en cobranzas y estresó la cadena de pagos”.

Desde hace tiempo, los productores avícolas integrados enfrentan una situación límite por la crisis de la empresa, que se agravó en los últimos días. En Colonia Santa Ana, a unos 20 kilómetros de Concepción del Uruguay, Gustavo Chareun atraviesa horas críticas en su propia granja. Es productor integrado de la compañía y lleva toda una vida en la actividad. “Lo hizo mi papá y hoy tengo 59 años de vivir de esta actividad”, contó a LA NACION.

Su establecimiento no es de los más grandes, pero aloja un volumen significativo. “Tengo una granja que es relativamente antigua, donde crio entre 32.000 a 35.000 pollos, según lo que me entregue la empresa. Son cinco galpones convencionales”, detalló. Sin embargo, el problema no es tecnológico sino de supervivencia.

El manejo de la ración se transformó en una estrategia desesperada para ganar tiempo Archivo

“La planta de alimentos está parada y hay una consecuencia directa: tengo pollos de 21 días, que vienen bastante lindos pero que si no comen en dos o tres días se van a morir, esa es la realidad. En esta situación, hay un montón de granjas”, describió.

La falta de alimento ya es una realidad concreta: “Estoy sin alimento, comieron lo último ayer, la comida me tendría que haber venido el sábado y no vino. Ayer el molino no trabajó, hoy tampoco no trabaja. Hablé con el supervisor y no está trabajando porque no le están pagando”.

El manejo de la ración se convirtió en una táctica desesperada para ganar tiempo. “Uno ya lo venía racionando para atajarse, para estirar un poquito. Hoy el pollo de esta edad tendría que comer 120 gramos 140 gramos por día y está comiendo 20 gramos por día o 30 gramos por día”, dijo.

El estrés en las aves ya se traduce en pérdidas. “Ya tuve mortandad por estrés, el pollo se estresa mucho cuando queda sin alimento y estas condiciones generan escenas habituales, donde el pollo corre por el hambre que tiene y se enloquece tanto que se estresa que se asfixia, se amontona, se pican entre ellos y al final se ponen agresivos”, remarcó.

CRA advierte que la situación golpea al primer eslabón de la cadena avícola

El productor también debe sortear un laberinto legal y comercial. “Uno tiene la granja, uno pone los servicios, pero el pollo es de Granja Tres Arroyos”, explica. Por eso Chareun busca una solución urgente: “Lo que estoy queriendo lograr es pedir que me den la baja entonces otra empresa me toma la granja con el pollo adentro. Por eso estoy enviando nota al Senasa y a la firma”.

La urgencia maneja plazos muy cortos: “Por lo pronto, mañana necesitaría alimento porque si hoy en todo el día no comen y mañana durante el transcurso del día no comen, esos pollos se van a morir. Voy a tener que conseguir a alguien que les dé de comer porque sino directamente en estos días hay que sacrificarlos”.

“Si me dan la baja, ya hablé con una empresa de la zona que me daría la comida en tres horas para seguir la producción. Muchos productores se quedan sin hacer nada, yo voy a intentar por lo menos hacer algo para tratar de salvar la producción”, agregó.

El frente financiero tampoco da respiro: “Todavía me deben la anterior entrega, los cheques que me dieron son para fin de marzo y ya desconté algunos en el banco donde soy cliente, pero no si se llegara a decretar la quiebra, voy a tener que levantarlos de alguna manera. Ahora, el banco ya no compra más cheques de Granja Tres Arroyos, ya nadie lo quiere”.

En Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) advirtieron que el problema excede casos aislados. Felipe Carlevaro, coordinador de la Comisión de Avicultura de la entidad, fue contundente: “Esto viene ya de hace tiempo y acá tenemos las consecuencias con los productores que se van a quedar sin trabajo”.

La falta de raciones y el freno financiero ponen en jaque a productores integradosCRA

Carlevaro también señaló un límite estructural: “No creo que la cantidad de galpones que tiene Tres Arroyos los puedan absorber las otras empresas”. Y confirmó la gravedad del cuadro en granja: “Los productores están muy preocupados porque no le llevan alimentos y sin comida al tercer día el pollo se empieza a morir”.

En ese marco, la entidad ruralista publicó un duro comunicado. “Hay historias que, lamentablemente, parecen repetirse en la cadena avícola argentina”, señaló CRA y sostuvo que “hoy, la preocupación vuelve a instalarse con la delicada coyuntura que atraviesa Granja Tres Arroyos”.

Según la entidad, “la producción y la provisión de alimentos en las granjas ya comienza a ser una incógnita y se han iniciado situaciones de desabastecimiento”. A la par, “la cadena de pagos empieza a romperse con consecuencias profundamente dañosas”.

El diagnóstico es duro: “El panorama es complejo, triste y nefasto para el primer eslabón de la cadena productiva, quienes no tienen posibilidades de redefinir ni transformar su actividad, hecho que indefectiblemente los deja en las puertas del quebranto”.

Fuentes cercanas a la empresa, en tanto, dieron otra visión: “La empresa está operando normalmente. Tiene muchas aves vivas en crianza que deberían haber sido faenadas antes, pero por algunas paradas de plantas no lo fueron. Esto ocasionó un atraso en la facturación que repercute en cobranzas y estresó la cadena de pagos”.

Mientras se cruzan explicaciones y responsabilidades, en las granjas el tiempo corre de otra manera. “Estamos hablando de que hoy en crianza la empresa debe tener entre 3 y 4 millones de pollos, y hasta 5 millones de pollos”, graficó Chareun, sobre la escala del sistema.

En ese escenario, la preocupación del productor entrerriano vuelve siempre al mismo punto: “Lo que me aflige hoy es la crianza. Uno está en la casa y escucha el ruido que viene de los galpones que están a unos 70 metros y, cuando oye como el pollo corre por el hambre que tiene es muy doloroso y triste”.

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