Martes, 17 de febrero de 2026   |   Campo

Presión financiera: impacto y riesgos – LA NACION

Presión financiera: impacto y riesgos – LA NACION

La empresa Rizobacter Argentina, una de las principales proveedoras de insumos para el agro, informó ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) el inicio de un proceso de reestructuración de su deuda tras no cancelar en término una obligación negociable por casi US$5,1 millones que venció el 10 del actual. Ese vencimiento forma parte de un conjunto de obligaciones negociables que, según el último informe de la calificadora Fix SCR, suman US$42,7 millones con vencimientos entre 2026 y 2027.

La compañía busca el aval del 70% de los bonistas para estirar los plazos de pago a 42 meses, en medio de una nueva baja en su calificación crediticia y de una situación de mercado compleja que también afecta a Bioceres Crop Solutions, su empresa controlante.

Tal como había anticipado LA NACION, la firma activó el período de gracia previsto en el contrato original mientras negociaba con sus acreedores. Ahora, mediante una presentación formal ante el regulador, confirmó que no podrá cancelar ese vencimiento en la fecha prevista y que pretende modificar las condiciones del título.

En la carta firmada por su presidente, la empresa informó que el Directorio resolvió “aprobar la presente solicitud de consentimiento” a fin de solicitar a los tenedores su conformidad para alterar los términos de la deuda. Según consta en el documento enviado a la CNV, el Directorio aprobó una “solicitud de consentimiento” para modificar “ciertos términos y condiciones esenciales de emisión” de la Serie VIII Clase B de su programa de obligaciones negociables. Para que el cambio sea válido necesita el apoyo de al menos el 70% del capital pendiente.

Rizobacter activó el período de gracia por un compromiso

Desde la empresa explicaron que “este es un proceso de reestructuración de la deuda de Rizobacter para mejorar el perfil de vencimiento de la compañía y mejorar la perspectiva a mediano y largo plazo”, en un contexto que consideran “desafiante para el negocio de venta de insumos agrícolas”.

Fuentes del mercado que siguen la operación señalaron que las conversaciones “están bastante avanzadas con el grueso de los tenedores, con buena aceptación”, y que la propuesta viene siendo evaluada por los principales inversores. La obligación que vencía fue emitida en febrero de 2023 por US$5.071.823 y actualmente tiene un saldo pendiente de US$3.803.867,25.

En la propia presentación, la empresa precisó que el nuevo vencimiento “se producirá a los 42 meses desde la fecha de liquidación”. Se estableció que los intereses pasarán a pagarse “a una tasa nominal anual del 9%” en reemplazo de la tasa original del 3,98 % anual. El objetivo es aliviar la presión financiera inmediata y ordenar el calendario de vencimientos en un negocio donde las ventas son estacionales y dependen de las campañas agrícolas.

En la misma presentación, la empresa detalló que también deberá avanzar con la refinanciación de las Obligaciones Negociables Serie IX y Serie X, emitidas en 2024, que en conjunto representan montos significativos. El propio documento aclaró que la compañía se compromete a lanzar solicitudes similares para esas emisiones y que, si no logra el consentimiento requerido, la Serie VIII Clase B “vencerán anticipadamente el 20 de junio de 2026”, lo que implicaría la exigibilidad inmediata del capital pendiente.

El proceso se formalizó luego de que la calificadora Fix SCR rebajara la nota crediticia de la compañía y de esta obligación negociable a B-(arg), con Rating Watch Negativo, desde BBB-(arg).

El bono forma parte de una deuda total de US$42,7 millones con vencimientos entre 2026 y 2027

La nueva categoría implica, según la propia definición del reporte, un perfil crediticio “significativamente más vulnerable respecto de otros emisores del país”. Además alertó que, dada su situación financiera y la existencia de deudas vencidas en proceso de negociación, podría verse obligada a solicitar concurso preventivo, avanzar con un acuerdo preventivo extrajudicial o enfrentar reclamos judiciales de acreedores, como pedidos de quiebra, embargos u otras medidas cautelares, si no logra encauzar la reestructuración.

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