El presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, inició este domingo una visita de Estado de cuatro días a China tras una invitación de Xi Jiping. El viaje busca restaurar vínculos e impulsar el diálogo en la península coreana y se da en un marco de tensión por los recientes disparos de misiles por parte del régimen de Corea del Norte.
Lee aterrizó esta tarde en Beijing, según la cadena estatal CCTV, y tiene previsto mantener reuniones y conversaciones oficiales con los principales dirigentes chinos. El viaje se prolongará hasta el 7 de enero y supone el primer desplazamiento a China de un jefe de Estado surcoreano en seis años.
Yonhap, la agencia de noticias surcoreana, afirmó que el grueso de la agenda política se concentrará el lunes en una cumbre bilateral con Xi; tras ese encuentro se espera la firma de varios memorandos de entendimiento y una cena de Estado.
Posteriormente, el mandatario viajará a Shanghái, donde participará en encuentros económicos y en actos de carácter histórico y empresarial.
El del lunes será el segundo encuentro en dos meses entre ambos líderes, después de que Xi y Lee se reunieran en los márgenes de la cumbre de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) celebrada a finales del pasado octubre en Gyeongju, Corea del Sur.
La visita actual de Lee busca “restaurar por completo” las relaciones con China, dijo el viernes el asesor de Seguridad Nacional surcoreano, Wi Sung-lac, así como abordar cuestiones de cooperación económica en ámbitos como las cadenas de suministro o la economía digital.
Más allá de la economía, el ministro de Exteriores surcoreano, Cho Hyun, afirmó en una entrevista al medio local News 1 que Corea del Norte será uno de los focos principales de la visita.
“Corea del Sur y China comparten la idea de que la paz y la estabilidad en la península coreana redundan en beneficio mutuo de ambos países”, dijo, y “para lograrlo, es urgente reanudar el diálogo con Corea del Norte”.
Técnicamente todavía en guerra con Seúl, Pionyang lanzó este domingo al menos dos proyectiles no identificados hacia el mar de Japón (llamado mar del Este en las dos Coreas), horas antes de la salida de Lee hacia China.
“El lanzamiento de misiles balísticos por parte de Corea del Norte constituye un acto provocador que viola las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, e instamos al Norte a que cese tales acciones”, lamentó luego la oficina de seguridad nacional surcoreana en un comunicado.
A pesar del tono conciliador de la Administración de Lee, Pionyang mantiene su rechazo al diálogo con Seúl y Washington a menos que se elimine el asunto de la desnuclearización de la mesa de negociaciones.
La visita de Lee llega también en medio de un aumento de las tensiones entre Pekín y Tokio, después de que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, afirmara en noviembre que un ataque militar de China a Taiwán podría justificar la actuación de las Fuerzas de Autodefensa japonesas.
Pekín sostiene que esas palabras constituyen una “grave injerencia” en sus asuntos internos.
Lee, por su parte, se ofreció a principios de diciembre como mediador en la disputa diplomática entre China y Japón; y antes de partir hacia Pekín reiteró en una entrevista con medios chinos que Corea del Sur respeta el principio de ‘una sola China’, incluida la posición de Pekín sobre Taiwán, un asunto que China considera central en sus relaciones exteriores.
(con información de EFE)




