El dólar muestra un comportamiento contraintuitivo al inicio de 2026: cae pese a las constantes compras del Banco Central en el mercado y se va alejando del techo de las bandas cambiarias, aun cuando éstas se amplían al ritmo de una inflación todavía muy alta, por encima del 2% mensual.
¿Por qué cae el dólar? Varios factores se conjugan este verano para impulsar esa tendencia, que no estaba prevista “en los papeles” al cierre de 2025, justamente un año de volatilidad extrema y precios récord en medio de la contienda electoral.
1) Importante oferta privada. Ya desde noviembre, tras las elecciones legislativas, se sucedieron emisiones de Obligaciones Negociables y bonos provinciales que volcaron divisas al mercado. En enero destacó el récord en el registro de DJVE (Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior), con un volumen total que superó las 10 millones de toneladas, impulsado por las exportaciones de trigo y cebada.
Una oferta estacional relevante para el período estival —entre USD 400 y 500 millones diarios— permitió que las compras oficiales se realizaran sin desestabilizar las cotizaciones, que hoy se ubican por debajo de los 1.500 pesos en todos los segmentos.
2) Renace el “carry trade”. El Tesoro nacional mantiene una alta actividad en la colocación de bonos en pesos de muy corto plazo para esterilizar eventuales excedentes, como los que podrían generar las compras de divisas del BCRA. Un dólar estable junto con tasas reales positivas en pesos también incentiva a privados a liquidar para aprovechar los rendimientos de la deuda.
En ese marco, el Ministerio de Economía llevará a cabo este miércoles 11 una licitación interna de deuda para cubrir vencimientos por casi 10 billones de pesos, mediante cuatro papeles a tasa fija, dos ligadas a la TAMAR, cuatro ‘Boncer’ y otra la letra vinculada al dollar linked.
3) Expectativa de fuertes liquidaciones. En febrero se ponen en juego los rindes de la cosecha gruesa de soja y maíz y sus derivados industriales, cuya liquidación se concentra en el segundo trimestre. Para ese lapso se espera una oferta muy abundante por el superávit comercial estacional, parte de la cual sería absorbida por el BCRA para cumplir con su objetivo de compras netas en el orden de USD 10.000 a 17.000 millones este año.
La soja registra una recuperación importante de precios del 7% en lo que va del año, ubicándose en USD 413 la tonelada en el Mercado de Chicago, lo que refuerza la teoría de una sobreoferta de divisas antes de la mitad del año.
4) Depreciación global del dólar. El billete verde exhibió debilidad en los últimos meses frente a las principales divisas. Tras una caída del 10% en 2025, en este primer tramo de 2026 cede 1,6 por ciento. Ese dólar débil —que también se observa en la cotización de las commodities— le da margen al Banco Central para tolerar una mayor “inflación en dólares” en la Argentina o, dicho de otra forma, que el dólar pierda frente a la inflación doméstica sin afectar la competitividad exportadora, fenómeno conocido coloquialmente como el “atraso cambiario”.
5) Ausencia de expansión monetaria. En lo que va del año, la emisión monetaria en la que incurrió el Banco Central para pagar por los dólares que compra alcanzó $1,879 billones. Una cifra para nada despreciable. Pero otros factores hacen que ese aumento de la oferta de dinero quede ampliamente compensado. Por ejemplo, las compras que el Tesoro Nacional hizo de dólares de la autoridad monetaria para el pago de deuda absorbieron $4,030 billones. Si se suman otras variables menores que expanden y contraen la base monetaria, se llega a que —con datos actualizados hasta el 4 de febrero— hubo una contracción del dinero en circulación de $1,144 billones en el período. En los hechos, los pesos que inyecta el BCRA al sistema con sus compras de dólares están siendo absorbidos, ya que el Tesoro Nacional usa pesos que en gran medida provienen de las licitaciones de deuda en pesos para comprar divisas de las arcas del Central. Así, el BCRA inyecta pesos cuando compra dólares pero los aspira cuando se los vende al Tesoro.
En los datos duros, el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral que mide el BCRA se sostiene próximo a los 95 puntos, muy cerca del nivel de equilibrio teórico de 100 puntos, lo que revela que no hay atraso cambiario pese a un dólar que viene en declive en el mercado interno.
El real brasileño, la moneda del principal socio comercial de la Argentina, mantiene en este primer tramo de 2026 una apreciación de 5% respecto del dólar, que ahora cotiza a 5,20 reales por unidad. Esa tasa es comparable a la apreciación real del peso argentino respecto del dólar en el mismo lapso, próxima al 6% (caída de 3% del dólar oficial más 3% aproximado de inflación doméstica).
“Mi impresión es que el Gobierno va a absorber mucho ¿Por qué? Porque está emitiendo mucho contra compra de dólares. El dólar tiene realmente una baja muy importante. Lo vengo diciendo: el dólar va a bajar. La idea del Gobierno es que esté entre 1.380 y 1.400 pesos. El Banco Central compró USD 1.451 millones desde que empezó el 2026 hasta ahora, y cada vez tenemos el dólar más cerca de los 1.400 pesos”, explicó el analista y asesor de negocios Salvador Di Stefano.
“¿Qué busca el Gobierno con esto? Atemperar los niveles de inflación, la inflación tiene que bajar porque el modelo cierra con bajos niveles de inflación, con lo cual hay absorción de pesos y baja del dólar van a generar un escenario recesivo. Acá hay un ancla cambiaria, fiscal y un ancla monetaria. O sea, la tasa de interés en pesos va a ser más alta que la tasa de inflación, y la tasa de inflación va a ser más alta que la tasa de devaluación”, puntualizó Di Stefano.
“El dólar mayorista continúa en descenso y así es que testea los $1.400 a partir de operadores que continúan detectando mayor oferta que no encuentra suficiente demanda privada, tal como refleja en algunas ruedas la elevada participación de las compras del BCRA. No sólo la cosecha fina y las liquidaciones de Obligaciones Negociables estarían alimentando dicho contexto, sino también el mayor apetito por carry-trade, en línea con los emergentes frente a la debilidad global del dólar”, afirmó el economista Gustavo Ber.
“Con esta calma cambiaria el Gobierno se prepara para afrontar la licitación por $9,4 Billones con un menú amplio de instrumentos con vencimientos desde abril de 2026 a junio de 2028, que incluye Lecap, Boncap y dólar-linked cortos, Lecer y Boncer tramo medio al igual que TAMAR. En esa línea el Gobierno se prepara para tratar de alcanzar un buen nivel de rollover sin sacrificar tasa”, indicó Wise Capital en un reporte.
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