
El riesgo país cayó ayer otro 2% y quedó al borde de perforar los 500 puntos básicos, un nivel que no se alcanzaba desde hace ocho años. Esta fuerte demanda, que impulsa la cotización de los bonos argentinos, también acerca al Gobierno la posibilidad de reabrir el mercado internacional para la colocación de nuevos bonos.
La reducción del riesgo país hasta 513 puntos básicos se traduce en una caída del costo de financiamiento para Argentina, aunque todavía queda camino por recorrer. El próximo objetivo es llevar ese indicador a unas 450 unidades, el mismo nivel que actualmente registra Ecuador.
Ecuador se encuentra en pleno proceso de colocación de su primer bono en dólares en el mercado internacional en más de siete años. Los fondos se utilizarían para recomprar deuda ya emitida, en una típica operación de administración de pasivos.
Además, hay una ola de emisiones de deuda internacional de empresas y provincias argentinas. La semana pasada fue YPF, que reabrió un bono al 2034 y pagó un costo de 8,10% anual en dólares. Esta semana está prevista la colocación de Córdoba, tras salidas exitosas recientes de otros distritos como la ciudad de Buenos Aires y Santa Fe.
Según un posteo del experto en renta fija Juan Battaglia, los bonos ecuatorianos a 8 y 13 años podrían salir a tasas de 8,75% y 9,25% anual, respectivamente. Como la deuda argentina cotiza a menor valor que la ecuatoriana, el rendimiento hoy de un bono a diez años se ubicaría en la zona del 9,5% anual.
Se trata de rendimientos que aún están por encima de lo que obtienen empresas o provincias. La expectativa del equipo económico es que esa tasa converja rápidamente hacia la que paga el Gobierno. Por eso resulta razonable esperar un poco más antes de volver a los mercados internacionales a emitir nueva deuda, lo que sería un hito después de casi ocho años de ausencia total.
La baja del riesgo país está alineada con un dato que los inversores valoran mucho: la compra de dólares por parte del Central y la consiguiente mejora en la acumulación de divisas. La intervención en enero supera ya los USD 1.000 millones (muy por encima de lo que esperaba el mercado) y el stock de reservas brutas cerró ayer en un nuevo máximo desde que gobierna Javier Milei, en 45.740 millones de dólares.
Eso refleja que el BCRA se tomó en serio la fase 4 del plan monetario, que consiste básicamente en la acumulación de reservas y la consecuente emisión de pesos para remonetizar la economía. El fortalecimiento del balance de la entidad monetaria es una demanda insistente de los inversores y la baja del riesgo país muestra el optimismo ante la decisión del Gobierno de encarar el asunto con determinación.
Enero arrancó de manera muy favorable para las expectativas del equipo económico. A la caída del riesgo país y la acumulación de reservas se suma la estabilidad cambiaria. La fuerte disminución de la demanda de dólares por parte del público y de las empresas le dio al Central más espacio para comprar divisas en el mercado a lo largo del mes, incluso por encima de lo proyectado por la mayoría de los analistas.
Asimismo, la colocación de deuda internacional por parte de otros emisores también le permite al Central acelerar sus compras, porque aumenta la oferta de divisas que de otro modo no tendría demanda en el mercado.
Según informó el propio BCRA la semana pasada, aún restarían por liquidar en el mercado local unos 3.600 millones de dólares.
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