
Un incendio en un bar alpino de Suiza durante una fiesta de Año Nuevo dejó cerca de 40 muertos y 115 heridos
El siniestro se desató en plena fiesta de Año Nuevo en el bar Le Constellation, del resort alpino suizo de Crans-Montana, menos de dos horas después de la medianoche del jueves. El local, famoso por su ambiente festivo, estaba atestado de jóvenes y turistas cuando, luego de que un espectáculo tradicional —en el que una camarera se subió a los hombros de una compañera mientras agitaba botellas con bengalas— una de las llamas alcanzó el techo de madera. Axel y Nathan, presentes en el lugar, relataron que el fuego se propagó de forma fulminante y que una densa nube de humo negro invadió el espacio, sumiendo todo en el caos.
Testigos citados por la cadena francesa BFMTV dijeron que las llamas se expandieron de inmediato, provocando el colapso del techo y una estampida de personas que buscaron escapar por la única escalera disponible y por una puerta estrecha. Algunos sobrevivientes, entre ellos Nathan, contaron que al principio confundieron los gritos de “¡Fuego!” con una broma, hasta que el humo y el calor obligaron a todos a buscar salidas. En cuestión de segundos, la celebración multitudinaria se transformó en una lucha desesperada por sobrevivir, con gente rompiendo ventanas y perdiendo sus pertenencias en la huida.
Los testimonios de Nathan y Axel ofrecen una visión directa del pánico dentro del bar. Nathan recordó que, al percibir el peligro, se refugió junto a una mesa para protegerse del fuego antes de intentar salir. Según su relato, la confusión era total y la multitud impedía acceder a las salidas, por lo que muchos optaron por rutas alternativas, como romper ventanas. Nathan dijo que, ante la falta de opciones, logró abrir una vía de escape pateando un cristal y permitió que varias personas salieran. “Perdí mis zapatos, perdí mi abrigo, perdí todas mis pertenencias, pero al final, eso no es lo que importa. Sigo vivo, y punto”, afirmó. “Ver esas escenas de gente quemada intentando salir, fue muy impactante”, añadió.
Nathan también aseguró que “no había salidas de emergencia”. “Tuve que hacer una yo mismo rompiendo una ventana, pero no había luz de salida como decía. No había nada escrito, y realmente… había tanto humo que no se veía nada. La mitad de las personas que se asfixiaban eran jóvenes”, explicó.
Además, Nathan manifestó su sospecha de que muchos de los fallecidos eran menores: “No siempre prestan atención a la edad. Aquí nos dicen: ‘Sí, son adultos‘, pero hay muchos que no lo son. Y conocemos a algunos más jóvenes que nosotros que, por desgracia, murieron con nosotros”.
Axel, por su parte, describió la escena como una pesadilla, con gente saltando escaleras y el pánico apoderándose del local. Alex contó cómo comenzó el incendio: “Es el espectáculo, por así decirlo. Cuando pides una mesa con botellas, empieza un espectáculo, y en realidad, el espectáculo era este: una mujer se subió a los hombros de otra mujer con dos botellas y, al estallar los fuegos artificiales de cumpleaños, los agitó demasiado alto, así que golpearon el techo y de repente se incendiaron”.
Alex también perdió objetos personales durante la huida, pero resaltó el sentimiento compartido de alivio entre quienes lograron salir. Ambos testigos mencionaron la incertidumbre sobre el paradero de amigos y conocidos y el impacto emocional de ver a personas heridas y en estado de shock dentro y fuera del local. Algunos de los presentes, dijo Nathan, se arrodillaron al reencontrarse con sus allegados, agradecidos por haber sobrevivido.
El joven parisino añadió: “Estuvimos allí la noche anterior, y había una mesa junto a la nuestra que tuvo exactamente la misma experiencia. Es algo que pasa a menudo, pero al parecer no fue intencional, digamos. Creo que agitó demasiado las botellas”.
Las autoridades del cantón de Valais informaron que el incendio dejó alrededor de 40 personas fallecidas y 115 heridas, la mayoría en estado grave, aunque advirtieron que el conteo exacto de víctimas seguía en proceso al cierre de la jornada. El comandante de la policía, Frédéric Gisler, señaló en conferencia de prensa que los equipos de emergencia continuaban trabajando para identificar a las víctimas y notificar a sus familias, un proceso complejo que podría llevar varios días. El jefe del gobierno regional, Mathias Reynard, calificó a la comunidad como “devastada” por la magnitud de la tragedia.
Reynard explicó que la elevada cifra de heridos saturó rápidamente la capacidad de las unidades de cuidados intensivos y de los quirófanos del hospital regional. La fiscal general del cantón, Beatrice Pilloud, dijo que por el momento se desconocía cuántas personas había en el local cuando comenzó el incendio y que la capacidad máxima del bar será un aspecto central en la investigación. Pilloud descartó la hipótesis de un ataque intencional y señaló que las pesquisas se concentran en esclarecer las circunstancias del siniestro, sin sospechosos identificados hasta ahora.
Las declaraciones de los sobrevivientes pusieron en evidencia serias deficiencias en las condiciones de seguridad del establecimiento. Nathan denunció la ausencia de salidas de emergencia visibles y de señalización adecuada para orientar la evacuación, lo que obligó a crear una salida rompiendo una ventana. Según su testimonio, la falta de iluminación y la densa humareda complicaron aún más las posibilidades de escape, sobre todo para los más jóvenes, que, según afirmó, constituyeron una parte importante de las víctimas por asfixia.
En cuanto a la respuesta del personal, Nathan relató que los porteros no actuaron con la eficacia necesaria y que, tras los primeros gritos de alarma, algunos empleados entraron únicamente para constatar el origen del fuego antes de retirarse. Axel describió un ambiente en el que cada persona luchaba por su propia supervivencia, comparándolo con una “guerra de bandos”. Las autoridades indicaron que los peritos aún no pudieron acceder al interior del bar para iniciar el peritaje técnico y que la investigación permanece abierta para determinar posibles negligencias en la gestión de la emergencia.
El resort de Crans-Montana, donde ocurrió el siniestro, es reconocido internacionalmente por sus pistas de esquí de gran altitud y su amplia oferta deportiva, que atrae cada año a miles de turistas a la región de Valais. Las autoridades locales pidieron a la población extremar las precauciones en los días siguientes al incendio debido a la saturación de los recursos médicos. El bar afectado, ubicado en un sótano del resort, formaba parte de la vida nocturna de la estación, que en los próximos meses albergará competencias de la Copa del Mundo de esquí y torneos internacionales de golf.
El incidente remite a tragedias previas en Suiza y Europa, como el accidente de autobús de Sierre en 2012 y el incendio de Volendam en la víspera de Año Nuevo de 2001, episodios que también dejaron un alto número de jóvenes entre las víctimas. Figuras políticas, entre ellas el presidente suizo Guy Parmelin, expresaron su solidaridad con las familias y el personal de emergencia, subrayando el desafío emocional y logístico que enfrenta la comunidad. Parmelin sostuvo que el país debe sobreponerse a la adversidad “con coraje y un espíritu de ayuda mutua”.




