Miércoles, 4 de febrero de 2026   |   Policiales

Policía Federal se encadena en la Casa Rosada por salarios y denuncias de corrupción

Policía Federal se encadena en la Casa Rosada por salarios y denuncias de corrupción

Un suboficial de la Policía Federal (PFA), armado, se esposó durante cerca de una hora a la reja principal de la Casa Rosada. El hecho ocurrió esta mañana cuando el hombre, integrante de la Superintendencia de Transporte de la PFA, llegó acompañado por su familia y se esposó para visibilizar una serie de reclamos. Entre sus demandas exigió una mejora salarial y denunció corrupción en la fuerza de seguridad.

El hombre, identificado como Miguel. M, y su esposa desplegaron frente a la reja una bandera con la consigna: “PFA. Corrupción Superintendencia de Transporte”. Personal de la fuerza que custodia el palacio de Gobierno fue el primero en acercarse y lo convenció de que entregara el arma que portaba, algo que hizo de inmediato.

Una alta fuente de la Policía Federal en el lugar confió al diario La Nación que, a priori, el hombre presentaría “un cuadro de alteración psicológica”, aspecto que consideraban “exacerbado” por la presencia de su esposa.

Consultadas por el diario La Nación sobre el episodio, fuentes cercanas a las fuerzas señalaron que, tras los hechos, pudieron reconstruir que el hombre había tenido un altercado con uno de sus superiores el último lunes. Aseguraron que la discusión se produjo luego de que se le asignara cubrir —“durante su horario de servicio”— un lugar al que se negó a concurrir. Para evitarlo, fue a la guardia del Churruca, “donde no se le dio licencia”. Al volver a su sede de trabajo continuó resistiéndose a cumplir la orden, por lo que su jefe evaluó una sanción. Luego se retiró, ayer tuvo franco y “hoy en lugar de presentarse a trabajar fue directamente” a Casa Rosada, describieron.

El matrimonio estaba acompañado por sus tres hijos pequeños. Rápidamente se desplegó un cordón de efectivos que custodian habitualmente la Casa Rosada, y se mantuvo hasta que el hombre depuso su actitud.

Al lugar también llegó un equipo médico y psicológico del Hospital Médico Policial Churruca; tras varios minutos de diálogo lograron que cambiara su actitud.

Pasado casi una hora desde el inicio del episodio, el hombre se quitó las esposas y, acompañado por el efectivo que había negociado con él y por su familia, aceptó trasladarse al Departamento de Policía para que “canalice sus reclamos administrativamente a través de Asuntos Internos, como corresponde”, dijo una fuente de la Fuerza al diario La Nación.

“Quiero que los miembros del Gobierno vean la corrupción que hay en la Superintendencia de Transporte a cargo de los Jefes”, dijo el hombre en declaraciones a los medios al terminar el episodio y mientras se dirigía al auto de la Federal que lo trasladaría al Departamento de la Policía.

“Tenemos en el Belgrano Norte al subcomisario, Sebastián Hernán Martínez, al principal Miguel Ángel Gómez. La Jefatura de Superintendencia están al tanto de las canillas fantasmas, los puestos que cobran que nos sacan del bolsillo”, denunció.

“Somos sancionados si no se saca esa brigada de sobreinformación a deshorario. Nos ponen expedientes, nos quitan las ganas de seguir porque elegimos esta carrera. Nos piden tarea que no tienen nada que ver con lo policial. Estoy en la estación Munro del Belgrano Norte, en el cual cumplo horario de 18 a 00, y a las 2 am me hacen llamados para desplazarnos del destacamento a Morón”, denunció.

Policía encadenado
El policía de la PFA que encabezó el reclamo salarial en la Casa Rosada.

“Lo hacen para que saquemos brigadas de los trenes a modo de prevención y lo hacemos gratis. La tarea es brindar seguridad en el tren. Esas unidades poseen furgones, a veces suele pasar que hay personas con consumos de estupefacientes, entonces se debe hacer como una requisa en prevención de la gente que viaja. Uno va individualmente, y suelen ser cobradas por la PFA, por ende, lo que sucede es que no vemos nada. Termino a deshorario, vivo en zona sur, uno va uniformado, exponiéndome porque debo estar lúcido las 24 horas. No hay momento de descanso. El salario que percibo es de $700.000”, se quejó.

Poco después agregó: “Soy cabo auxiliar de la Policía Federal. Es algo que incomoda. Sé que esto no se puede hacer, no tenemos permitido manifestarnos de esta manera. Tomé la decisión de que todos los camaradas, los que vienen detrás mío, me van a sancionar, me voy a quedar sin mi vocación de servicio. Quiero expresar antes de que suceda que los que vienen atrás mío tengan un cambio, una respuesta. De parte del gobierno”, publicó el diario La Nación.

El hombre, que se definió como “apolítico”, apuntó: “He votado a Javier Milei y lo volvería a votar porque su gestión me gusta, pero no se tiene que olvidar de nosotros”.

Antes de subir al vehículo pidió: “Que no se olviden de los sueldos, nos faltan herramientas. La institución está completamente destruida. También lo que es salud”.

Un episodio que se suma a otros

El episodio de este miércoles se produce poco después de una ola de suicidios que, en diciembre pasado, sacudió a distintas fuerzas.

A mediados de ese mes, un joven cabo de 21 años se suicidó en su guarda de la Quinta de Olivos. Poco después se registró el caso de un gendarme de la misma edad en Salta. Un día después se suicidó un suboficial del Ejército de 48 años. Más adelante se sumó un caso en Ushuaia, donde el efectivo estaba bajo licencia psiquiátrica.

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