
Durante 2025 la expansión de las compras externas golpeó con fuerza a sectores tradicionalmente sensibles. Los datos oficiales indican que las importaciones totales aumentaron 24,7% en valor, mientras que los bienes de consumo —excluidos los automotores— registraron un salto del 54%. Lo más llamativo está en las cantidades: los volúmenes importados de bienes de consumo crecieron 53,3% en apenas un año, en un contexto de caída general de los precios internacionales.
Ese fenómeno revela una mayor propensión de los consumidores argentinos a buscar alternativas en el exterior, impulsados por la necesidad de cuidar el bolsillo frente a la inflación, la recesión y la elevada carga fiscal.
Entre los países de origen que más crecieron las importaciones se destacan Vietnam (69,9%), Indonesia (56,3%) y China (53,9%), lo que confirma el avance de actores asiáticos en el abastecimiento de productos de consumo masivo.
Entre los países de origen que más crecieron las importaciones se destacan Vietnam (69,9%), Indonesia (56,3%) y China (53,9 por ciento)
Dentro de la canasta importada, los rubros con mayores incrementos incluyeron alimentos y bebidas elaborados para la industria (86,7%), especialmente carnes y despojos comestibles, que se dispararon 244,4 por ciento.
También mostraron fuertes subas los alimentos y bebidas orientados al hogar (68,9%), frutas y cítricos (52,5%), preparaciones a base de cereales y productos de pastelería (80,2%), residuos de la industria alimentaria y alimentos para animales (155,8%), pieles y cueros (56,7%), manufacturas textiles (50,7%), aluminio (40,4%) y el segmento de automóviles y tractores (60,8%). En el rubro calzado, sombreros, paraguas y accesorios, el incremento fue del 29,4 por ciento.
La preocupación por la competitividad del sector no es nueva, pero se acentuó en los últimos años ante la combinación de presión tributaria, costos laborales elevados y un escenario macroeconómico restrictivo.
Según referentes industriales consultados por Infobae, los impuestos nacionales y provinciales pueden elevar los precios finales locales hasta en un 50% respecto de un producto importado similar.
Los impuestos nacionales y provinciales pueden elevar los precios finales locales hasta en un 50% respecto de un producto importado similar.
Esa distancia de precios favorece el auge de las compras online en comercios del exterior —operadas vía courier— y estimula el turismo de compras en regiones limítrofes, donde los consumidores aprovechan la diferencia cambiaria para adquirir indumentaria y calzado a menor costo.
A esas dificultades estructurales se suma lo que las cámaras empresarias denominan la industria del juicio laboral, un fenómeno que, según sus reclamos, limita la capacidad de inversión y afecta la estabilidad de numerosas compañías. Los litigios por accidentes de trabajo o despidos son frecuentes y, en varios sectores, el costo potencial de una sentencia adversa puede poner en jaque la continuidad de la empresa.
Frente a este escenario, las voces empresarias advierten sobre el riesgo de desindustrialización y la posibilidad de que miles de empleos fabriles se pierdan si no se aplican reformas estructurales. Sin embargo, el análisis de Infobae muestra que la realidad es más compleja.
A pesar del avance importador y de la presión de competir con precios internacionales, la industria local mantiene su lugar en la preferencia de los consumidores.
El consumo nacional de productos textiles y sus manufacturas representa 4,6% del gasto total de los hogares argentinos
Según los últimos datos disponibles, el consumo nacional de productos textiles y sus manufacturas representa 4,6% del gasto total de los hogares argentinos, equivalente a USD 35.226 millones por año —aproximadamente $89.800 mensuales por persona—. En el caso de los artículos de pieles y cueros, la participación es del 2,2%, es decir, USD 16.847 millones al año —unos $42.950 mensuales por habitante—.
Las importaciones de productos textiles y sus manufacturas totalizaron USD 1.789 millones en 2025, cifra que representa apenas 5,1% del consumo total del segmento. En el rubro de pieles y cueros, las compras externas sumaron USD 1.138 millones, equivalentes a 6,8% de la demanda nacional.
Estos números refutan la idea de una sustitución masiva de la producción local por importaciones y muestran que, pese a la mayor oferta y los precios más bajos del exterior, la ropa y el calzado de origen nacional siguen dominando el mercado.
El análisis de la relación entre consumo interno y compras externas es aún más contundente: por cada dólar gastado en 2025 en indumentaria y textiles para el hogar, USD 18,7 se destinaron a productos fabricados en el país, muchos de ellos con insumos importados. En artículos de cuero y calzado, la proporción fue de USD 1 en importaciones por cada USD 13,8 invertidos en producción nacional.
De ese modo, más del 93% del consumo de indumentaria y calzado continúa correspondiendo a la industria argentina, una cifra que, según fuentes del sector, evidencia la capacidad de adaptación y la resiliencia de las empresas locales, incluso en un contexto adverso.
Oferta y demanda global
Desde la perspectiva macroeconómica, el producto bruto interno (PBI) alcanzó durante 2025 un promedio equivalente a USD 690.000 millones, con una oferta global —incluyendo importaciones por USD 75.791 millones— que se elevó a USD 765.790 millones.
Las importaciones representaron el 11% del PBI y el 9,9% de la oferta global, proporciones que, aunque crecieron respecto de años anteriores, todavía se mantienen por debajo de los niveles de apertura de otras economías emergentes.
Por su parte, la demanda del mercado interno de productos nacionales —excluidos los USD 87.077 millones que se exportaron, que incluyen insumos importados— ascendió a unos USD 678.700 millones, desglosados en USD 552.470 millones de consumo público y privado y USD 126.240 millones de inversión bruta interna fija.
De lo anterior se deduce que, en el total de la demanda doméstica, por cada dólar de origen foráneo, nueve se abastecen del trabajo argentino, aunque en los grandes aglomerados urbanos se perciba una oferta creciente de productos importados en las góndolas.
La preferencia por productos nacionales tiene diversas explicaciones.
- La identificación cultural y la valoración de la calidad local siguen influyendo en la decisión de compra.
- Una parte importante de la industria nacional se adaptó, incorporando tecnologías y diseño para distintos segmentos del mercado.
Los avances en acuerdos dentro de la Unión Europea y el Mercosur, así como los convenios bilaterales con Estados Unidos para profundizar el intercambio de bienes, parecen orientados a incrementar las exportaciones argentinas hacia esos dos mercados, mucho más grandes que el doméstico, donde Argentina apenas representa 0,3% del total mundial.
Argentina representa el 0,3% de las exportaciones mundiales, en los 50 había llegado al uno por ciento
Ese porcentaje llegó a superar el 1% en la década de 1950. Además, se busca ampliar el universo de apenas 8.000 empresas exportadoras entre las más de 250.000 registradas en el Sistema Integrado Previsional Argentino con más de diez trabajadores, no con el objetivo de provocar la defunción de la industria nacional.
Así se intenta revertir la larga historia de Argentina como una de las economías más cerradas del planeta, según un análisis de datos del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional citado por Infobae en la última semana.
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