Miércoles, 29 de abril de 2009   |   Policiales

Pidieron 14 años de prisión para el acusado de un crimen en el Volcadero

El joven de 28 años fue juzgado por el crimen de Juan Larrosa, quien recibió tres disparos a quemarropa en la cabeza desde una distancia no mayor a cinco centímetros. El hecho ocurrió el 13 de setiembre de 2007 en el Volcadero de Paraná.
El Tribunal de la Sala I en lo Penal Criminal de Paraná dará a conocer este jueves el adelanto de la sentencia del caso en el que se debatió la responsabilidad de Gerónimo Cáceres, imputado por el delito de Homicidio. Este martes fue el turno de los alegatos.La querella particular, a cargo de Marina Barbagelata, y el fiscal de Cámara Juan Carlos Almada, coincidieron en el pedido de sentencia: 14 años de prisión. El fiscal pidió también que se lo considere primer reincidente, puesto que purgó una condena de nueve años por el mismo delito en junio de 2000. Por su parte, la defensa, que llevó adelante Juan Carlos Rubio Pérez, solicitó la absolución lisa y llana de Cáceres y su inmediata puesta en libertad. Al término del debate, Cáceres sostuvo: “No tengo nada que ver, nunca tuve un problema con Larrosa. Lo respetaba, me daba consejos y nunca le haría una cosa así a alguien como él”. AlegatosEl tribunal, que presidió José María Chemez acompañado por Hugo Perotti y Ricardo González, le concedió la palabra a la querellante particular, quien sostuvo que la culpabilidad de Cáceres quedó “corroborada por la prueba aportada tanto en la Instrucción como en la audiencia de debate”. En ese sentido expuso que “las pruebas permitieron explicar los momentos previos al hecho y justificar la presencia del testigo más importante del hecho”, en referencia a Fabián Pájaro Ramírez quien estuvo al lado de Cáceres y vio cuando éste disparó a quemarropa contra Larrosa. Barbagelata destacó que todos los testimonios dieron cuenta de la relación que unía al imputado con Larrosa y la familia Ramírez y de que esa noche estaba ebrio pero no tanto como para no saber conducirse. La letrada recordó el careo al que se sometieron Cáceres y Pájaro Ramírez, destacando que fue claro que el imputado mintió y el testigo dijo la verdad. En ese sentido dijo: “El careo demostró quién es quién y quién dijo la verdad: Fabián Ramírez”. La querellante destacó que la versión de Cáceres debe ser “desechada”. En ese sentido evaluó que las contradicciones entre la testimonial que brindó en sede instructoria y la que dio en la audiencia de debate dejaron al descubierto el intento que “no encuentra otro justificativo que no sea alejarse de la relación con la familia Larrosa y del lugar del hecho”.Por último consideró como agravantes “la ausencia de motivos desencadenantes y el modo artero como ejecutó a Larrosa”; y agregó: “Generó una distracción y cuando la víctima se agachó, porque él motivó ese movimiento, le apoyó la mano en la cabeza y le disparó a quemarropa en un lugar vital, asegurándose con dos disparos más”. Por su parte, Almada coincidió en un todo con los argumentos vertidos por la querellante particular y desarrolló cinco situaciones que fueron relatadas por los testigos, que tuvieron su correlato concreto con los hechos y acreditarían la autoría de Cáceres. El fiscal también se refirió al modo en que Cáceres habría rematado a Larrosa y coincidió con Barbagelata en que fue “sin motivo aparente”, y agregó que fue “hasta cobardemente, cuando se agacha estando de espalda prácticamente lo fusila desde una distancia no mayor a los cinco centímetros”. A su turno Rubio Pérez destacó que su defendido “se entregó cuando se enteró por televisión que estaba señalado por el caso”. El defensor basó su estrategia en demostrar que no se pudo probar quién fue el autor del crimen. También repitió durante toda su alocución que la investigación fue una “enciclopedia de errores y mendacidades por parte de los testigos”, y criticó que “la investigación no se hizo como se debió hacer para arribar a una condena con el grado de certeza necesario”.El defensor mencionó una lista de alrededor de ocho personas que fueron nombradas en la causa pero no fueron citadas a declarar. Así, sostuvo que el proceso exhibió “la falencia total de investigación y pruebas lo que demostró la falta de seguridad jurídica”. Por último, reiteró que el proceso exhibió “falencias, mentiras, falta de investigación” para condenar a su defendido, y culminó diciendo que Cáceres es “un pobre perejil acusado de una muerte que no cometió. Para acusar tiene que haber certeza absoluta”. Dolor“Decime por qué lo mataste” le preguntó al imputado durante el debate, con la voz quebrada por el dolor y rompiendo en llanto en algunos pasajes, el hijo de 15 años de la víctima. Se lo preguntó varias veces y señalándolo, a tal punto que el tribunal debió recordarle que no podía dirigirse al imputado y debía hacerlo al tribunal. Este martes, cuando Cáceres era trasladado hacia la Unidad Penal de Paraná, el chico, contenido por sus familiares, pero sin perder la calma le dijo: “Gero esto lo arreglamos cuando salgás”. (Fuente: El Diario)

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