
La Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°10 de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo del fiscal Alberto Adrián María Gentili, pidió elevar a juicio oral la causa contra el empresario entrerriano Francisco Sáenz Valiente por la muerte de la joven brasileña Emmily Rodrigues Santos Gomes. La víctima, de 26 años, falleció el 30 de marzo de 2023 tras caer desde el sexto piso de un edificio del barrio porteño de Retiro.
La presentación fue realizada por el Ministerio Público Fiscal y estuvo acompañada por la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM), encabezada por Mariela Labozzetta. En su requerimiento, los fiscales sostienen que Sáenz Valiente debe ser juzgado por los delitos de suministro gratuito de estupefacientes y facilitación del lugar para su consumo, además de abandono de persona agravado por el resultado muerte.
Si bien la sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional había procesado inicialmente a Sáenz Valiente por homicidio imprudente, los fiscales consideraron que la calificación más adecuada es la de abandono de persona, al entender que “la conducta investigada se ajusta de modo más congruente a ese delito”. Añadieron además: “Resulta oportuno recordar que la etapa de instrucción resulta netamente preparatoria y que la calificación legal en la que se subsumen las conductas investigadas puede experimentar ciertas modificaciones hasta el momento de la acusación. Así, de ninguna forma la variación de la calificación jurídico legal puede traer aparejada la sospecha de vulnerar el principio de congruencia procesal”.
Los fundamentos
Tras analizar testimonios, registros telefónicos, informes médicos y peritajes, los fiscales concluyeron que Sáenz Valiente proveyó las sustancias consumidas esa madrugada y facilitó su departamento como espacio para el consumo. Entre las pruebas citadas figura una conversación en la que el empresario invitó a una de las asistentes a su domicilio mencionando que tenía droga; según el Ministerio Público Fiscal, “la invitación a su casa tenía implícita la situación de consumo y la provisión de la droga”.
Los fiscales resaltaron que, pese al estado de “alteración psíquica” de Rodrigues Santos Gomes, Sáenz Valiente decidió continuar la reunión y no intervino para frenar el consumo ni para ofrecerle asistencia médica. “No hizo nada para detener el consumo ni para brindarle la asistencia médica necesaria para compensarse y que ella, en ese estado, no podía procurarse por sí misma”, consignaron en el requerimiento. La acusación afirma además que los hechos se desarrollaron en un contexto sexualizado.
El expediente señala que la joven llegó en buen estado al edificio de la calle Libertad al 1500, conduciendo su propio vehículo; videos y testimonios confirman que se encontraba en condiciones normales al arribar. En ese marco, el MPF concluyó que Emmily consumió tussi, cocaína y alcohol desde el inicio de la reunión, sustancias que habrían sido provistas por el acusado. Informes de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) indicaron que el tussi pertenece al grupo de alucinógenos sintéticos cuyos efectos pueden extenderse entre 4 y 8 horas, provocando euforia, alteraciones sensoriales, paranoia y pánico, entre otras reacciones.
“En definitiva, Francisco Sáenz Valiente propició el escenario riesgoso al suministrar los estupefacientes y facilitar el domicilio para su consumo, lo cual llevó a la damnificada a un estado de alteración que puso en riesgo su vida”, sostuvieron los fiscales. Añadieron que, aun al advertir la descompensación de la víctima, el imputado continuó la reunión y no le ofreció ayuda ni atención médica, lo que derivó en el desequilibrio psíquico de la joven —percibido por testigos y registrado en los audios del 911— y en su posterior caída desde la ventana; Emmily murió en el Hospital Fernández.
Para el Ministerio Público Fiscal, “al nacer ese riesgo para la integridad física y la vida de Emmily, nació el deber de actuar por parte de Sáenz Valiente (posición de garante) derivado de la creación, control y dominio de un escenario de riesgo: la realización de una reunión en su domicilio, donde se estaban consumiendo estupefacientes provistos y pagados por él, disponibles para todas las mujeres que había convocado para ello”. Y añadieron: “En ese escenario de riesgo, el imputado continuó la fiesta en la que Emmily, ya fuera de sí, siguió consumiendo drogas e incrementando su estado crítico. Y pese a ello, Sáenz Valiente omitió tomar acciones adecuadas y oportunas para neutralizarlo (configurándose así el abandono)”. Los fiscales sostienen que el empresario pudo evitar el desenlace fatal pero se desentendió de la vida de la joven, y que la llamada al 911 fue tardía e ineficaz.
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