
CÓRDOBA.- A diferencia de la relación con la gestiónnacional anterior, los gobernadores negocian ahora con la Casa Rosada porseparado. Aunque el problema es común y transversal a los distintos partidospolíticos, las conversaciones ante la Casa Rosada son individuales. Cada uno vapor su lado e intenta cobrar deudas, conseguir aportes extras o acelerar losenvíos para alguna obra ya iniciada.
La Nación no tiene margen más que para atender lassituaciones más críticas. Los ingresos por retenciones redujeron suparticipación en la recaudación global de 16,6% en el último trimestre de 2019a 7,1% y también aminoró la impresión de dinero. Un punto que inquieta a losministros de Economía provinciales es que las moratorias de Afip impactan enimpuestos coparticipables.
Uno de los temas claves en la agenda de provincias es el dela deuda en pesos que mantienen las provincias con el Estado nacional,principalmente con el Fondo de Sustentabilidad de Anses; en el segundo semestrehay vencimientos por unos $20.000 millones. Mario Negri, el presidente delInterbloque de Juntos por el Cambio de la Cámara de Diputados, confirmó a LANACION que todavía no hubo reuniones ni hay fecha para una de la mesa queintentará buscar una solución.
El compromiso fue asumido, con los mandatarios opositores,por Sergio Massa en la última sesión de la Cámara. A las provincias peronistastambién les interesa encontrar una salida; la semana pasada los senadores deambos sectores pidieron sumarse al grupo, al igual que los de partidosprovinciales.
En el caso de las deudas que Anses mantiene desde la gestiónanterior con las 13 provincias que no transfirieron sus cajas de jubilaciones ala Nación, los acuerdos son individuales. El primero en avanzar fue el pampeanoSergio Ziliotto quien obtuvo la promesa de un desembolso de $814 millones quedestinará “a los fideicomisos para la vivienda y la reactivacióneconómica” y del pago de $88 millones que se le debían al InstitutoProvincial de la Vivienda. A cambio, suspendió por nueve meses las acciones enla causa judicial iniciada en 2017 contra Anses por la que la jurisdicciónreclama unos $5.000 millones.
Antes del viaje de Alberto Fernández a Israel, cerró unacuerdo con Entre Ríos, Formosa y Santa Fe para cancelarles los anticipos denoviembre y diciembre adeudados por Anses; en total son $1400 millones; cadadistrito cobra en dos partes. La administración de Miguel Lifschitz estimó en$5.800 millones la deuda de Nación por la caja, pero Anses reconoce unos $3000millones; por ahora, le girarán $774 millones.
El resto de los distritos todavía no tiene un acuerdo.Voceros de Anses ratificaron ante este medio el acuerdo que tiene el organismocon los gobernadores y afirmaron que la intención es “homogeneizar lo másposible” las cifras para los pagos a realizarse. “Habrá reuniones concada uno para conciliar la deuda”, dijeron. Para Córdoba -a la que se leadeudan unos $1000 millones- este año ronda los $15.000 millones; es junto conSanta Fe y Buenos Aires la que más dinero recibe. Las negociaciones pendientesson con Córdoba, Buenos Aires, Chaco, Chubut, Corrientes, Misiones, Neuquén,Santa Cruz y Tierra del Fuego.
Otro tema pendiente es el de la obra pública nacional enejecución y virtualmente parada en la mayoría de las provincias por escasez defondos. Con sus presupuestos ajustados, los mandatarios pretenden que la Rosadaavance en esos trabajos. Hace unos días el tucumano Juan Manzur estuvo con eljefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y el ministro del Interior, Wado de Pedro,para “reactivar la infraestructura”.
Al salir aseguró que acordó actualizar la documentacióntécnica para “comenzar con el desarrollo de los proyectos” y se quejóde haber “sufrido postergaciones” durante la gestión anterior. Nohabló de cifras.
El ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, admite queel 60% de la obra pública está parada y estima en $35.000 millones la deudaheredada, pero no transcendió un cálculo de cuánto es el atraso de pagos porjurisdicción. Las provincias, por la caída de la recaudación propia y de lastransferencias por coparticipación por efecto de la recesión, ajustaron suspartidas para gasto de capital y sacrificaron iniciativas propias de obrapública.
Además, hasta tanto no se acuerde con el FMI es altamenteprobable que las provincias no puedan acceder a créditos a baja tasa deorganismos multilaterales que sirven para financiar obras.
Hay gobernadores que analizan reclamar por la suba delporcentual de coparticipación que Mauricio Macri le dio a la ciudad de BuenosAires en 2016; fue tema de conversación entre Perotti, Jorge Capitanich yGerardo Zamora. El santiagueño planteó que “con el 10% del aumento decoparticipación a la ciudad más rica del país se podrían realizar obras paratres provincias”. Horacio Rodríguez Larreta intenta consensuar con la CasaRosada el tema.




