
Avanzan, en tanto, cambios en la estructura de laadministración. En las transcurso de las próximas horas se pulirá la fusión dealgunos ministerios, una herramienta que ya había sido evaluada en el pasado yque ahora terminaría de licuar el poder de los ex CEO.
Por partida doble, el ministro de Agroindustria LuisEtchevehere sería una de las primeras bajas. Sucede que con la cotizaciónactual del dólar, Macri deberá romper parcialmente su promesa sobre lasretenciones a la soja. “Vendrán por el lado del ingreso y de lasexportaciones, no serán las retenciones clásicas, todavía no está del tododefinido”, explicaron muy cerca del Presidente.
Esa decisión podría signar la suerte del ministro, que no fueconsultado sobre los posibles cambios arancelarios y que estuvo ocupado con los548 despedidos y los disturbios en su Cartera. En cualquier caso, su ministeriotiene buenas chances de ser absorbido por Hacienda, si se concretan los cambiosen carpeta.
Al Presidente no lo convencían las modificaciones: unestudio previo que incluía la posibilidad ahora cierta de que la Cartera deEducación absorbiera a las de Ciencia y Tecnología, refirió que el ahorro solosería de US$ 8 millones. Sin embargo, el Jefe de Estado sabe que algunossectores le reclaman un sacrificio propio. El ministerio de Energía tambiénestá en la mira.
Algunos funcionarios relativizaron el impacto de un nuevoorganigrama. “No es la prioridad”, sentenciaron. La prioridad es lamisma que atraviesa al Gobierno desde el inicio de la corrida cambiaria, afines de abril: estabilizar el precio del dólar y reducir el déficit.
Los cambios, si se confirman, servirán para descomprimir yenviar una señal política como la que reclamaban el círculo rojo, el jefe de deGobierno Horacio Rodríguez Larreta, la gobernadora María Eugenia Vidal, y lossocios radicales de Cambiemos. Cerca de Peña insistieron en rechazar losdesplazamientos de los vicejefes.
Nuevo equilibrio
A cuánto y cómo se logrará el nuevo equilibrio son laspreguntas que empezarán a contestarse desde el lunes, cuando Dujovne brinde unaconferencia de prensa y viaje a Washington para cerrar un nuevo acuerdo con elFMI.
No se descarta la meta del “déficit cero”, unobjetivo y un eslogan que genera escalofríos en parte de la sociedad y de ladirigencia política. Como reconoció Dujovne durante la conferencia de prensadel jueves y como exploraba el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, elGobierno no solo avanzará sobre el gasto, sino también -como reclamaban losgobernadores del peronismo y la oposición- sobre el ingreso.
Los movimientos del dólar no solo paralizaron a un sectorimportante de la economía. También postergaron la paritaria reabierta entreAlejandro Finocchiaro y los rectores de las universidades tras lamultitudinaria marcha del jueves. “Hay que esperar”, repiten variosministros.
Las obras de los proyectos de Participación Público Privada(PPP) también penden de un hilo. Además de los cuadernos, están amenazadas porla tasa del Central. Así lo transmitió Gustavo Weiss, titular de la CámaraArgentina después de visitar a Frigerio en su despacho.
La reunión de coordinación fue la única actividad oficialque se publicó en la agenda del Presidente. Además de Peña estuvieron loscuestionados vicejefes, Dujovne, la vicepresidenta Gabriela Michetti yFrigerio, cuya palabra ganó espacio y volumen con el clímax de crisis. Todosellos son habitúes de las reuniones. También estuvieron los jefes de lasCarteras de Producción, Dante Sica; y de Trabajo, Jorge Triaca.
Jaime Durán Barba, el consultor preferido del Presidente,también pasó por la Quinta. Se reunió con el equipo de comunicación queresponde a Peña y más tarde con Macri. “Escuchó básicamente”,contaron.
Andrés Ibarra, de Modernización, fue otro de los ministrosque pasó por Olivos. El jefe de la AFIP Leandro Cuccioli también se sumó paraanalizar el impacto de las cuentas públicas: el martes habrá una nueva reunióncon los ministros provinciales. El hermetismo y las desmentidas dominaron lajornada.
En su momento más crítico, Macri se refugió en su círculomás cerrado de poder. Ni María Eugenia Vidal ni Horacio Rodríguez Larreta ymucho menos Emilio Monzó, que se siente afuera, fueron invitados a Olivos. Losradicales también brillaron por su ausencia. Elisa Carrió, a distancia, semantiene en permanente contacto telefónica. La gobernadora y el jefe deGobierno se reunirán este sábado con Macri. Acaso sea el momento de evaluar losposibles cambios.





