
La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), cuyo secretario general es Rodolfo Aguiar, anunció este sábado un paro total de actividades para el próximo lunes 2, que afectará de manera directa la operatividad de más de 27 aeropuertos en toda la Argentina. La medida responde a lo que el gremio califica como una “decisión incomprensible” del Poder Ejecutivo: la marcha atrás en un incremento salarial que ya había sido acordado y visualizado por los empleados en el sistema de liquidación SARHA.
Según detallaron desde el sindicato, uno de los más combativos contra la administración de Javier Milei, las autoridades oficiales optaron por reliquidar los haberes de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) tras una impugnación presentada por un sector gremial ajeno al convenio.
Esta maniobra técnica no solo anuló el incremento, sino que, en la práctica, dejó a los trabajadores con el pago de sus salarios suspendido, disparando un estado de asamblea permanente que amenaza con afectar los servicios incluso antes del inicio formal de la huelga. Fuentes sindicales indicaron que hay posibles demoras a partir de este domingo.
El alcance de la medida de fuerza es amplio y estratégico: al involucrar a personal de control terrestre, bomberos, sanidad, inspectores y administrativos, la seguridad operacional de las terminales aéreas se verá comprometida.
Desde ATE fueron tajantes ante esta problemática: la responsabilidad por la cancelación y demora de los vuelos recaerá exclusivamente sobre la secretaría de Transporte y la Secretaría de Empleo Público. “Juegan con el bolsillo de los trabajadores”, expresaron desde la conducción gremial, calificando la gestión del conflicto como un ejercicio de “impericia” política. Si bien se garantizó que los vuelos sanitarios, de traslado de órganos y los oficiales de Estado quedarán exceptuados, el tráfico comercial sufrirá un impacto severo en el inicio de la semana. Hasta el momento, no hubo expresiones libertarias acerca de la huelga de carácter nacional.


