Fue porque días atrás, luego de discutir con su ex mujer y balear al novio de ésta, estuvo a punto de hacer estallar una garrafa junto a sus críos. César Prado, el joven que el pasado 23 de abril se atrincheró en una pensión de calle Belgrano y amenazó con suicidarse haciendo explotar una garrafa luego de protagonizar un violento incidente en el que la actual pareja de su ex mujer resultó herido con arma de fuego, generó ayer de mañana otra demencial escena en la que volvió a exponer su vida y las de otras personas. El joven amenazó con quitarse la vida arrojándose desde el techo de la sede del Consejo Provincial del Menor, ubicada en calle Monte Caseros, casi Uruguay de la capital entrerriana. Según se pudo saber, Prado ingresó en las instalaciones del organismo, subió hasta el techo y rompió el vidriado. Así comenzó con el nuevo hecho en el que amenazó con quitarse la vida arrojándose al vacío. El perturbado sujeto reclamaba que le permitieran ver a sus hijos que la Justicia le retiró luego que protagonizara el violento hecho ocurrido días atrás en la pensión donde vive en calle Belgrano. Desde el techo de la institución, Prado solicitó la presencia de una cámara de Elonce TV y de una FM local para que registren minuto a minuto su accionar. OPERATIVO. En el lugar, se montó un amplio despliegue policial, con un operativo encabezado por el Jefe de la Departamental, Carlos Schmunk; además de la presencia de personal de bomberos y el subsecretario de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de Entre Ríos, Walter Carballo, quien también dialogó con el joven. La actitud de Prado obedecía a que, tras lo sucedido el mes pasado, la Justicia le habría quitado la tenencia de sus hijos concediéndosela a la madre. Los pequeños se encontraban alojados, esperando una resolución judicial, en un albergue de la ciudad de Victoria. Por tal motivo, el joven reclamaba que se los restituyeran o al menos, que lo dejaran ver a los pequeños. “Hace tres semanas que vengo llamando al 102 y no me dejan hacer nada por mis hijos. La madre se fue y nunca hizo ni siquiera una llamada para preguntar por los chicos”, contó el sujeto, quien en la ocasión anterior había mencionado que no temía hacer estallar la garrafa y hacer volar la casa con sus hijos adentro. PROBLEMAS. Hacia el mediodía, Prado, en una clara actitud exhibicionista solicitó la presencia de medios nacionales para dar a conocer su situación y además, habría confesado su problema de adicción a las drogas, lo que explicaba de alguna manera que la decisión de la Justicia no era errónea, al momento de preservar la integridad de los pequeños. Llamativamente, luego de semejante amenaza que por poco no efectivizó -ya que llegó a largar gas dentro de la casa mientras jugaba con un encendedor- nadie habría optado por ordenar la detención o al menos la internación del hombre para evitar que un hecho como el de el mes pasado se repitiera como lo hizo ayer. En el lugar, funcionarios policiales especializados dialogaron con el hombre para tratar que deponga su actitud, mientras su cuerpo colgaba casi totalmente en el vacío. El joven se había atado un cable al cuello. En la charla, Prado únicamente accedió a que le alcanzaran una bolsa con bizcochos porque hacía varios días que no se alimentaba, producto del estado de nerviosismo que aquejaba. Además, le alcanzaron un paquete de cigarrillos. “Yo tengo casa y trabajo. Los tenía bien a mis hijos, y me los sacan como si nada. Lo único que pedía era que me dejaran hablar con mis hijos por teléfono aunque sea, pero me decían que no y que estaban bien. A nadie le importa nada, mirá lo que tengo que llegar a hacer para que me escuchen”, decía el joven, mientras colgaba su cuerpo en un agujero que había hecho en un techo de vidrio. Finalmente, pasado el mediodía y tras más tres horas de tensión, César Prado, depuso su amenaza de arrojarse al vacío y decidió bajarse del techo, luego que el subsecretario de Justicia, Walter Carballo, prometiera realizar gestiones para que el joven pudiera visitar a sus hijos alojados en la ciudad de Victoria.


