| Entre Ríos EN LOS MEDIOS NACIONALES |
Miércoles, 19 de febrero de 2020

Otra mirada sobre un gaucho judío (vida y obra de escritor entrerriano)

Otra mirada sobre un gaucho judío (vida y obra de escritor entrerriano)

Como Roberto Arlt casi diez años antes, se derrumbó en lacalle. Aquél, el gran artífice, al salir de un ensayo en el Teatro del Pueblo;éste, un narrador que no le iba en zaga y tan autodidacta como él, AlbertoGerchunoff, en la esquina de San Martín y Sarmiento, un jueves todavía delverano de 1950. Lo primero que se podría enunciar, parezca obvio o redundante,es que Gerchunoff fue un escritor argentino. Profunda y auténticamenteargentino, subrayaría. Habiendo llegado muy chico con su familia de la regiónucraniana, vivió y se crió aquí, desde los cinco años, en la coloniaentrerriana de Mosesville primero y después en Buenos Aires, mamó la historia yla cultura argentinas todo lo que pudo, y luego sus textos se inscribieron, porla raíz latinoamericana, por su vasto vuelo descriptivo, por la elaboración yvigencia de sus personajes, por su síntesis poética y por su lenguaje, en lamejor línea realista de la tradición de nuestra literatura.

Por ello, se ha leído hasta el día de hoy el libro fundamentalde Gerchunoff, Los gauchos judíos, como a toda otra narración realista, cual untexto que reflejaba lo cierto de la inmigración judía, sus enormes problemas,sus logros, el proceso de integración de judíos europeos, asiáticos y africanosen la vida y la sociedad argentinas. En la bíblica tierra prometida que elautor y sus padres traían en su cabeza desde la expulsora Rusia zarista. Leído,así, más bien como un libro sociológico, quizás antropológico, histórico,filosófico y hasta político, pero poco como un material predominantementeliterario, en el que, como tal, hay algo más de creación y de invención que loque se piensa, más de fantasía y de invención y de mitificación que derepresentación de la llamada realidad. Basta empezar por el título mismo y porel término primero de esa dupla, casi en oxímoron, que asienta ¿Qué univocidad,qué identidad tiene ese “gaucho” enunciado en el título? ¿Qué realidad fuera dela literaria?

Arduo emblema el del gaucho, que recorre la literaturaargentina desde las afirmaciones perentorias e incontestables de suomnipresencia hasta la boutade de Macedonio Fernández según la cual elpersonaje, así elaborado, no sería más que “un invento de los poetas paraentretener a los caballos de las estancias”. No es raro entonces que las letrasse hayan sentido más libres para describirlo, más libres para inventar y máscontradictorias. Y hasta el mismo Gerchunoff, en texto de los años ’20,escribe: “Cuando los nacionalistas hablan del gaucho y del indio se deslizanpor las superficies imprecisas de la poesía. Se valen de las dosindividualidades desaparecidas en el tumulto del progreso argentino comoornamento retórico”. ¿De qué gaucho nos habla Gerchunoff? ¿De esa conformacióncaleidoscópica, a la cual ayudó, también y mucho, él mismo? La historia explicamuy bien esa paradoja que surge desde el título. Que para él, consciente oinconscientemente, es una paradoja doble, porque no solo opone dos términos aparentementeexcluyentes sino que se agudiza en su interior, ya que el aporte judío viene enaras de una agricultura estable y sedentaria, y el gaucho sería la andanza, elnomadismo, el traslado permanente, la no atadura al solar pequeño del cultivosino al inmenso de la pampa y de la hacienda.

Se ha destacado el compromiso activo del escritor yperiodista con la causa de los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial, conla defensa del sionismo y con la difusión de las primeras noticias fidedignasacerca de la Shoah. El primero se canalizó a través de la asociaciónantifascista Acción Argentina, de una organización cultural cercana al PartidoComunista -la Agrupación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores(AIAPE), de la que llegó a ser vicepresidente- y de la Comisión de AyudaPeriodística Antinazi. El segundo, a través de su colaboración en la creaciónde la Sociedad Hebraica Argentina y en las actividades de la Agencia Judía ProPalestina. El último, especialmente en las tribunas periodísticas -complementosinseparables de su participación institucional antes mencionada-, como laspáginas del matutino porteño La Nación u órganos antifascistas como Antinazi yArgentina Libre, pasando por diversas publicaciones de la comunidad judía, comoDavar, Judaica, Jalda, Vida Nuestra y Mundo Israelita.

Toda esta experiencia traza bien el arco que va, en susideas, desde la inicial de integración, en las primeras décadas del siglopasado, a la de una defensa más amurallada frente al antisemitismo creciente conel fascismo y el nazismo, la adhesión a la solución sionista y elestablecimiento del Estado de Israel, “donde su actuación personal y literariamodificó, completó y hasta en algún aspecto negó ese libro inicial” (escribeuno de sus biógrafos, Ricardo Feierstein). Por otro lado, aquella dupla porprimera vez así presentada en 1910, establece profundamente, quiérase o no, elproblema de la doble identidad. Problema que calará hondo en nuestra juventud,la que lo arrastrará sin resolver hasta bien entrados los ’70, cuando larealidad argentina, con sus injusticias políticas y sociales, su represión y suviolencia, se imponga y zanje tal vez definitivamente la cuestión.

Gerchunoff es novelista y ensayista de cuidado estilo, aveces un tanto retórico, pero siempre documentado. Su obra más conocida esaquella colección de cuentos y cuadros de costumbres; también cultiva elensayo, pero es en el cuento donde encontramos sus mejores calidades, comovemos en su obra más citada y en las narraciones de La jofaina maravillosa(1922). El escritor judío de Entre Ríos nos ha dejado, entre otras obras,trabajos como Cuentos de ayer (1919), La asamblea de la buhardilla (1925), unlibro sobre Heine, Enrique Heine, el poeta de nuestra intimidad (1927), Losamores de Baruj Espinoza (1932), La clínica del doctor Mefistófeles (1937),Entre Ríos, mi país (1950),. De su escritura, tan especial, supo decir algunavez Antonio Requeni: “La prosa de Alberto Gerchunoff es una de las másperfectas que se han escrito en la Argentina. Asombra comprobar cómo aquellacriatura criada entre los peones rurales de Entre Ríos y los chamarileros deBuenos Aires, sin mayor frecuentación de la literatura hasta su precoz descubrimientodel Quijote, pudo llegar a forjar un instrumento expresivo tan impecable,matizado y feliz”.

Los inicios de Gerchnoff en la vida activa y en los trabajosmanuales, su pasión por saber, su absorción de los saberes populares, lacultura del pobre, del inmigrante, del autodidacta, marcan su vida, una vida yun pensamiento complejos, con sus idas y venidas ideológicas y políticas, consus contradicciones, como si para siempre hubiera estado repitiendo, en susacciones y en su pensamiento, lo paradójico del título que lo llevó a la fama.

* Por Mario Goloboff. Escritor, docente universitario.

Déjanos tu comentario: