
La Misión de Observación de los Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ucrania (HRMMU) informó que, como consecuencia directa de la invasión rusa iniciada el 24 de febrero de 2022, más de 15.000 personas murieron y más de 41.000 resultaron heridas.
Los datos, difundidos en el último informe de la misión y reproducidos por medios ucranianos, muestran el sostenido impacto humano de la ofensiva ordenada por el presidente ruso Vladimir Putin.
Desde el inicio del conflicto, la HRMMU ha registrado al menos 15.172 civiles fallecidos —entre ellos 766 niños— y 41.378 heridos, de los cuales 2.540 eran menores.
El informe, elaborado por la Misión de Monitoreo de Derechos Humanos de la ONU en Ucrania, precisa que la gran mayoría de las víctimas civiles (un 87%) se produjo en zonas bajo control ucraniano. Además, minas y restos explosivos causaron la muerte de 483 civiles y lesiones a 1.196 personas.
La situación humanitaria se agravó durante 2025 y 2026. La Misión señala que en 2025 se registraron al menos 2.526 civiles muertos y 12.162 heridos, un aumento del 31% respecto de 2024, año en el que se contabilizaron 2.088 muertes y 9.138 heridos. En 2023, el balance cerró con 1.974 fallecidos y 6.651 lesionados.
En los últimos dos años, el empleo de armas de largo alcance se incrementó de forma notable. Según la HRMMU, en 2025 ese tipo de armamento fue responsable del 35% de las muertes civiles: 686 fallecidos y 4.451 heridos, lo que supone un aumento del 66% respecto del año anterior.
También creció el número de víctimas por drones de corto alcance: en 2025, 580 civiles murieron y 3.295 resultaron heridos por estos dispositivos, frente a 226 muertos y 1.528 heridos en 2024.
El documento alerta sobre las consecuencias de los ataques “deliberados, repetidos y sistemáticos” de las fuerzas rusas contra la infraestructura energética de Ucrania: para enero de 2026 el país había perdido más de la mitad de su capacidad de generación eléctrica.
La escasez de electricidad privó a la población de calefacción y de agua corriente. En Kiev, tras los ataques de enero de 2026, más de 1.100 edificios residenciales quedaron sin calefacción central por el resto de la temporada invernal.
Asimismo, el informe atribuye a las fuerzas rusas ataques sistemáticos a la infraestructura energética y graves violaciones del derecho internacional humanitario, entre ellas ejecuciones de detenidos civiles y militares ucranianos, torturas, violencia sexual y restricciones a la comunicación y al monitoreo independiente.
Entre las irregularidades identificadas figuran sentencias contra objetores de conciencia y reformas legales que no se ajustan a las normas internacionales de derechos humanos.
Rusia ha sido acusada de cometer crímenes de guerra en Ucrania, incluidos violaciones, torturas, bombardeos a hospitales, el secuestro de niños y la creación de riesgos nucleares
El informe detalla que al menos 109 militares ucranianos y 182 civiles fueron ejecutados, y que decenas de personas murieron bajo custodia.
(Con información de Europa Press y Informe de la ONU)


